El dolor cervical es uno de los más comunes en todo el mundo. Cada día, millones de personas se quejan y llevan las manos a la parte posterior del cuello en un intento de aliviar esta molestia que puede llegar a convertirse en un dolor incapacitante y difícil de soportar. Las terapias manuales son una opción efectiva para disminuir el dolor cervical y recuperar la movilidad y correcta funcionalidad de las estructuras de la columna cervical.
Definición, tipos y síntomas del dolor cervical
El dolor cervical o cervicalgia es una afección que afecta a la columna cervical y que puede extenderse hacia la zona posterior del cráneo, hombros, brazos, antebrazos y dedos de las manos.
Asimismo, el dolor puede irradiar hacia la parte frontal de la cabeza y los ojos. Es muy común que se acompañe de cefaleas, restricción de la movilidad y déficit del control muscular voluntario.
La prevalencia del dolor cervical es muy alta, siendo el cuarto dolor incapacitante a nivel mundial. Se estima que un 70% de la población padece dolor cervical en algún momento de la vida. Según el Estudio de la Carga Mundial de Enfermedades 2021, el dolor de cuello afectó a 203 millones de personas en todo el mundo durante el año 2020, siendo la causa de importantes cifras de dolor, discapacidad y de carga personal y de atención médica. Por edad, el tramo entre 45 y 74 años es el más afectado, mientras que por sexo las mujeres presentan una prevalencia más alta.
La interpretación de los resultados del mencionado estudio lleva a los investigadores a esperar un aumento de casos para el año 2050 dado el crecimiento y el rápido envejecimiento de la población.
Según la duración, el dolor cervical se clasifica como:
- Agudo. El dolor dura entre unos días y tres semanas.
- Subagudo. Duración de cuatro a doce semanas.
- Crónico. Cuando se mantiene más de tres meses.
- Recurrente. El dolor desaparece hasta por cuatro semanas y aparece de nuevo con mayor intensidad.
Respecto al tipo de dolor cervical, el más común es el dolor mecánico, que empeora con el movimiento y cede con el reposo. El dolor de tipo inflamatorio, el menos habitual, es el que no cesa en ningún momento y suele acompañarse de fiebre y otros signos neurológicos que pueden indicar una patología asociada.
Los síntomas más habituales son el dolor y la rigidez. Otros síntomas que pueden presentarse son cefaleas, náuseas y vómitos, vértigos, acúfenos, trastornos de la vista y entumecimiento y hormigueos en las extremidades superiores.
Causas del dolor cervical
La columna cervical es la que presenta una mayor movilidad y, por tanto, una mayor probabilidad de sufrir alguna lesión. La Sociedad Española de Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT) determina que las lesiones de las partes blandas (músculos y ligamentos) son la causa más común del dolor cervical. Son varios los motivos que causan estas lesiones:
- Mantenimiento de malas posturas
- Traumatismos
- Estrés
- Deterioro progresivo de las estructuras cervicales
- Existencia de patologías como fibromialgia, artritis cervical, osteoporosis, infecciones de la columna, cáncer
Las malas posturas, la falta de ergonomía y los traumatismos son las causas más habituales del dolor cervical.
Terapias manuales para tratar el dolor cervical
Existen varios tipos de terapias manuales muy efectivas para aliviar el dolor cervical. Las indicamos a continuación.
- Osteopatía. Esta terapia manual se centra en la manipulación y el reajuste del sistema musculoesquelético. Algunas de las técnicas utilizadas por los osteópatas para localizar, tratar y prevenir el dolor cervical son la liberación miofascial, la manipulación osteopática, la técnica de inhibición y la técnica de energía muscular.
- Quiropraxia. Los quiroprácticos corrigen las desalineaciones de la columna vertebral mediante manipulaciones manuales con el fin de aliviar la presión que el desajuste ejerce sobre el sistema nervioso. Para ello, emplean manipulaciones precisas sobre las vértebras, masaje para relajar la musculatura y optimizar el flujo sanguíneo y estiramientos para aumentar la flexibilidad.
- Masoterapia. Se aplican diversas técnicas de masaje con fines terapéuticos para reducir la tensión de los músculos y tejidos blandos y aliviar el dolor. Algunas de las técnicas utilizadas son el masaje terapéutico, el masaje transverso profundo, el drenaje linfático manual terapéutico, la liberación miofascial, el masaje del tejido conjuntivo y técnicas neuro-musculares, entre otras.
- Terapia de puntos gatillo. El terapeuta identifica y aplica presión sobre puntos gatillo específicos que impiden la normal maleabilidad y flexibilidad del tejido conectivo causando dolor, tensión y rigidez. La liberación de la fascia restaura el movimiento normal y alivia el dolor. Se emplean técnicas como la compresión isquémica, el masaje profundo y los estiramientos.
- Terapia craneosacral. Esta terapia manual utiliza un toque ligero para conocer el ritmo del sistema craneosacral (membranas y líquido cefalorraquídeo que rodean y protegen el cerebro y la médula espinal) y liberar las restricciones que impiden su correcta funcionalidad. Algunas de las técnicas de la terapia craneosacral son la palpación suave, la manipulación craneal, la liberación de la fascia y la técnica de energía posicional.
Beneficios de las terapias manuales para el dolor cervical
La aplicación de las técnicas manuales en el tratamiento del dolor cervical aporta muchos beneficios:
- Alivio del dolor cervical
- Mejora del rango de movimiento
- Disminución de la rigidez articular y de la tensión muscular
- Aumento del flujo sanguíneo, mejorando la oxigenación y nutrición de los tejidos.
- Menor inflamación.
Es importante que la persona afectada se implique en el tratamiento y la prevención adoptando hábitos que alivian y previenen el dolor cervical:
- Integrar una correcta higiene postural.
- Escoger el colchón y la almohada adecuados.
- Realizar actividad física, incluyendo estiramientos, de forma regular para fortalecer los músculos del cuello y la espalda.
- No estar en la misma posición demasiado tiempo. Realizar cambios de postura y descansos.
- Evitar situaciones de estrés mantenido.
- Aplicar hielo las primeras 48 a 72 horas para reducir la inflamación, luego aplicar calor seco en la zona de dolor.
- Aprovechar la ducha diaria para aplicar agua sobre el cuello y los hombros a la máxima presión y temperatura que se tolere.
- Incorporar las terapias manuales, como el masaje periódico, en el cuidado cotidiano.
El dolor cervical incide negativamente en la calidad de vida de las personas. Las terapias manuales ofrecen una solución eficiente para prevenir y aliviar los molestos síntomas.







