La revolución de las técnicas de imagen para el diagnóstico
Radiografía a un perro
Imagen: Shutterstock

La revolución de las técnicas de imagen para el diagnóstico

Los métodos de diagnóstico por imagen son de los más empleados en los centros veterinarios hoy en día. El término Diagnóstico por Imagen agrupa las tecnologías que permiten explorar el interior del cuerpo sin necesidad de intervención para comprobar la existencia o evolución de una enfermedad o lesión. Las distintas técnicas se escogen según la lesión que se necesite observar.

El papel del auxiliar técnico veterinario en el desarrollo y empleo de las mismas es fundamental, puesto que en numerosas ocasiones será el encargado de llevarlas a término.

Además de las técnicas más conocidas y difundidas como son la radiología y la ecografía, cada vez es más común apoyar el diagnóstico de muchas patologías con otras más avanzadas, como pueden ser la endoscopia o la tomografía computerizada.

Muchos estudios por imágenes no duelen y son fáciles de realizar. Sin embargo, algunos requieren que el animal permanezca inmóvil por un largo período de tiempo dentro de un aparato, lo que puede resultar incómodo. Algunas pruebas pueden incluir radiación, pero suelen ser considerados seguros porque la dosificación es muy baja.

Radiología

Las radiografías se consiguen por la impresión que queda en una placa de la mayor o menor absorción de distintas partes del cuerpo de los rayos-X, la imagen formada adquiere distintas tonalidades desde el blanco al negro.

La radiación X se encuentra dentro del espectro de radiación electromagnética, donde también podemos hallar radiaciones como la ultravioleta (UVA), la gamma, la luz visible o las ondas de radio. En este espectro de radiaciones, los rayos X se sitúan en el margen superior, siendo superados exclusivamente por la radiación alfa y beta. Este hecho hace que los rayos X, posean elevada energía, que les permite penetrar en los tejidos orgánicos con gran facilidad (onda corta).

Las radiografías tienen una utilidad directa en la clínica veterinaria como método diagnóstico a nivel  musculoesquelético, torácico, y abdominal. La técnica puede llevarse a cabo asociada o no al uso de contrastes.

Es por eso que las radiografías se usan, principalmente, para detectar problemas en los huesos, para observar abdomen y pulmones, entre otros usos. En todos los casos, la exposición a la radiación es pequeña y se trata de una técnica indolora.

Ecografía

La ecografía, por su parte, se basa en la emisión de unos ultrasonidos, que atraviesan los diferentes tejidos del cuerpo. Una parte de ellos rebotan y son devueltos, formando los denominados ecos, que se proyectan en una pantalla de TV para ser interpretados.

La ecografía es un método diagnóstico de nula invasividad y gran versatilidad, lo que la convierte  en uno de los más empleados en la actualidad por los centros veterinarios. Esta técnica aprovecha las propiedades de los ultrasonidos al interaccionar con los tejidos para obtener imágenes que ayudarán a diagnosticar múltiples patologías.

El fundamento de la ecografía consiste en la transformación de las ondas sonoras emitidas por el ecógrafo en forma de ultrasonidos, en una imagen sobre un monitor. La principal ventaja de esta técnica, con respecto a otras como la radiología, es que no emplean radiación electromagnética, de forma que aun siendo no invasiva para el paciente, tampoco comporta ningún tipo agresión para los técnicos o el personal que la emplean.

Endoscopia

La endoscopia es una técnica de diagnóstico de imagen un poco cruenta y mínimamente invasiva. Esta técnica permite tanto diagnosticar como tratar diversas patologías en las diferentes cavidades orgánicas.

La técnica consiste en introducir un tubo flexible o rígido, con una cámara o lente, por un orificio natural o una incisión quirúrgica, para la visualización de un órgano hueco o cavidad corporal.

Mediante el orificio de entrada, o a través de pequeñas incisiones quirúrgicas, se pueden realizar diferentes estudios, intervenciones o tomas de biopsia. El procedimiento endoscópico en veterinaria se suele realizar bajo anestesia general, por un lado para evitar el estrés innecesario del paciente y por otro para evitar posibles daños del material de endoscopia.

Existen dos grandes tipos de endoscopia, la flexible y la rígida – semirrígida, que tendrán aplicaciones bien diferenciadas. La endoscopia flexible, como su nombre indica, utiliza endoscopios cuya estructura tiene cierta flexibilidad, hecho que permite su introducción y uso en estructuras orgánicas profundas.

Por su parte, los endoscopios rígidos y semi rígidos se utilizan para examinar estructuras no tubulares como pueden ser la cavidad abdominal, la cavidad torácica o las articulaciones. Su mecanismo y su funcionamiento es más sencillo y simple que el de los endoscopios flexibles, ya que no disponen de partes flexibles, móviles, ni canales de trabajo. También son más económicos.

Resonancia magnética

La resonancia magnética también ayuda a diagnosticar muchas enfermedades. Es una técnica muy compleja que tiene la ventaja de no someter al paciente a los rayos X. Pero tiene un inconveniente importante para el animal, que debe permanecer inmóvil dentro de un tubo y con una máquina bastante ruidosa a su alrededor.

La resonancia magnética no usa radiación ionizante y, por lo tanto, ha ganado un uso rápido y amplio. Aunque esto es una preocupación menor en medicina veterinaria, la capacidad de obtener imágenes de diagnóstico sin el uso de radiación ionizante es deseable para el personal veterinario.

Cabe destacar que los escáneres de resonancia magnética son extremadamente sensibles a la presencia de ciertos metales como el hierro y el cobalto. La presencia de tales materiales dentro del paciente puede degradar notablemente la calidad de la imagen, incluso hasta el punto de que no es posible desarrollar una imagen en absoluto.

Esto es importante porque incluso la pequeña cantidad de hierro presente en los chips de identidad puede producir efectos significativos en las imágenes. Por esta razón, los animales que se sometan a una resonancia magnética deben tener radiografías del área de interés antes de colocarlos en el escáner de resonancia magnética.

Tomografía axial computarizada

La tomografía axial computarizada (TAC), utiliza los rayos X para obtener cortes o secciones de diferentes partes del cuerpo del animal. Se trata de una técnica que permite eliminar la superposición de tejidos que se deriva de un estudio radiológico convencional en el cual obtenemos imágenes bidimensionales donde el clínico debe realizar una reconstrucción tridimensional mental. Gracias a esta técnica conseguimos eliminar dicha superposición así como realizar una reconstrucción tridimensional digital.

En ocasiones, la prueba se complementa con contraste, que puede tomarse por boca o ser inyectado en una vena y que resalta determinadas partes del cuerpo. Esta técnica tampoco es dolorosa, si bien puede resultar molesta por el aspecto de la máquina.

Es una prueba muy útil en el estudio de la extensión o metástasis de diferentes tipos de cánceres, sobre todo a nivel craneal, a partir de focos primarios en mamas, próstata, pulmón…

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