Osteopatía y quiropraxia: orígenes y diferencias

Osteopatía y quiropraxia son dos técnicas distintas, pero que tienen mucho en común. A continuación, comprobaremos, a través de los orígenes de ambos terapias de manipulación vertebral, sus principales diferencias.

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Foto: Inge Poelman en Unsplash

Diferencias entre Osteopatía y Quiropraxia

Los osteópatas y los quiroprácticos ven el cuerpo de una manera holística, considerándolo como una unidad totalmente interconectada que puede sanarse a sí mismo. A pesar de ello, ambos tratamientos tienen puntos de vista diferentes en otros aspectos.

La principal diferencia entre osteopatía y quiropraxia es que, mientras que el osteópata centra las manipulaciones en los tejidos blandos (músculos y articulaciones) principalmente, el quiropráctico centra su trabajo en la columna vertebral, alineando todas aquellas vértebras que han perdido su posición correcta.

Por otra parte, las visitas al osteópata se alargan en el tiempo, es decir, con pocas sesiones (a veces solo con una o dos) es suficiente para que el paciente note mejoría. Sin embargo, al quiropráctico es necesario ir más veces, ya que la reestructuración de la columna suele llevar más tiempo.

La Osteopatía

El de osteopatía fue el primero de los métodos de tratamiento por manipulaciones vertebrales. La osteopatía se originó en el año 1874 gracias al médico norteamericano Andrew Taylor Still, que por aquel entonces empezó a distanciarse de la medicina tradicional mediante el desarrollo de un nuevo método de trabajo.

Esta nueva perspectiva se difundió con tanta rapidez que en el año 1892 ya se había creado  la primera escuela de osteopatía. Sin embargo, no fue hasta el año 1897 cuando se reconoció oficialmente esta profesión y empezaron a expedirse los primeros diplomas de Doctor en Osteopatía, reconociéndose a sus profesionales como médicos de pleno derecho.

Para el doctor Still lo más importante eran los defectos del aparato locomotor y, sobre todo, las subluxaciones vertebrales a esfuerzos y traumas, puesto que entendía que de ellas se derivaban enfermedades tan frecuentes como la ciática (producida por subluxación de la vértebra L5) y la tortícolis (producida por subluxación de una vértebra cervical), así como muchos trastornos cardíacos y/o renales (producidos por subluxación de vértebras dorsales).

El  único método diagnóstico que utilizaba el doctor Still era la palpación, anotando no solo las modificaciones periarticulares locales, sino también las interferencias nerviosas y vasculares existentes. El tratamiento consistía principalmente en maniobras sobre las partes blandas, movilizaciones y manipulaciones vertebrales.

La Quiropraxia

La quiropaxia o quiropráctica es una disciplina que se considera una derivación temprana de la osteopatía. Su primer defensor, considerado el padre de la misma, fue el doctor Daniel David Palmer, que había sido discípulo de Still.

Palmer desarrolló en 1894 una nueva visión de la movilización articular a través del tratamiento de una persona afectada de un abultamiento en cuello producido por caída antigua con chasquido cervical que le dejó como secuelas una sordera acusada y trastornos cardiovasculares.

Ante este cuadro clínico, el doctor Palmer utilizó un apoyo directo sobre la columna vertebral para reajustar la vértebra subluxada, observando cómo su paciente recobraba la audición y mejoraba de sus problemas cardiovasculares.

En 1896 Palmer fundó una escuela para enseñar su método que, un principio, se basó en en los siguientes principios:

  • Utilizar presiones directas y trabajaba sobre vértebras cervicales principalmente.
  • Considerar que la causa de las enfermedades siempre se debía a una subluxación vertebral a nivel cervical (atlas o axis), e indicir en la no existencia de enfermedades, sino únicamente en el mal funcionamiento de órganos por una mala transmisión nerviosa, debida a un obstáculo creado por la subluxación vertebral.

Cabe descatar que, en cuanto a esta filosofía de trabajo, el remedio a cualquier dolencia era muy simple: bastaba con reajustar la vértebra subluxada.

Autor: Eva R.

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