Diagnóstico de la columna vertebral en osteopatía
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Diagnóstico de la columna vertebral en osteopatía

Al buscar el mejor tratamiento para el dolor de espalda y los problemas articulares, cada vez más personas recurren a la osteopatía, aunque en España no es una profesión con formación oficial. Uno de los muchos beneficios del uso de la osteopatía para aliviar el dolor de espalda es que no implica el uso de medicamentos o cirugía.

En este artículo explicamos los aspectos clave que tienen que tener en cuenta un osteópata para realizar el diagnóstico de la columna vertebral y cuáles son las técnicas que puede usar.

Diagnóstico de la columna vertebral en osteopatía 1
Foto: Casper Nichols en Unsplash

Aspectos clave en el diagnóstico

Lo que el osteópata tiene que considerar en el diagnóstico de la columna vertebral es lo siguiente:

  • El aspecto general de la columna dorsal.
  • La aproximación o separación anormales de las apófisis espinosas, que permita sospechar una lesión en flexión o en extensión.
  • La alineación de las apófisis espinosas, permitiendo sospechar una rotación vertebral aislada o de grupo.
  • El relieve de las apófisis transversas, lo que permite sospechar una rotación vertebral aislado de grupo.
  • La posición superior o inferior de los ángulos costales.
  • Verificar dónde se encuentra más acentuada la rotación vertebral, si en posición neutra, flexión o en extensión.
  • Cuando la columna dorsal está en rotación, saber reconocer la apófisis transversa que se encuentra más posterior, para determinar cual es la vértebra ápice de la curva.
  • Investigar la sensibilidad y el estado de los ligamentos supraespinosos, así como el estado del músculo cuadrado lumbar.
  • Verificar la eventual existencia de una lesión vertebro-costal o costal pura.
  • Verificar, en caso de que exista lesión, si se trata de una lesión primaria o secundaria.

Técnicas para el diagnóstico de la columna vertebral

Teniendo en cuenta lo anterior, a la hora de realizar el diagnóstico de la columna vertebral, el osteópata podrá utilizar las siguientes técnicas:

Pinzado rodado

Con el paciente en decúbito prono, el osteópata se coloca a un lado de la camilla y toma un pliegue de piel entre e pulgar y el resto de los dedos. En esta posición, desliza en sentido descendente o
ascendente sobre las apófisis espinosas.

Este test revela los síndromes celulotenomiálgicos existen es en presencia de lesiones articulares, cuando se encuentran zonas infiltradas y dolorosas.

Test de sufrimiento articular

Se realiza presionando sobre las apófisis espinosas, que pueden revelarse dolorosas a la presión, debido a lesiones articulares, con el paciente en decúbito prono. El ostópata  sitúa los pulgares sobre las apófisis espinosas y presiona sobre las apófisis espinosas con ambos pulgares superpuestos, buscando la posible existencia de dolor, que revela lesión articular.

Presión ascendente y descendente sobre apófisis la espinosa

Con el paciente en decúbito prono, el osteópata coloca los pulgares sobre las apófisis espinosas y realiza la presión con ambos pulgares superpuestos, sobre el borde inferior de la apófisis espinosa en sentido ascendente y sobre el borde superior de la misma en sentido descendente, buscando posibles matices diferenciales sobre el sufrimiento articular.

  • Si el dolor aparece cuando presionamos en sentido ascendente, sugiere lesión en extensión.
  • Si el dolor surge cuando presionamos en sentido descendente, sugiere lesión en flexión.

Presión laterial sobre la apófisis la espinosa

El objetivo de este test es  encontrar posibles matices diferenciales sobre el sufrimiento articular que nos revele el sentido de la rotación vertebral.

Con el paciente en decúbito prono, el osteópata  sitúa los pulgares sobre las apófisis espinosas y presiona lateralmente sobre el borde de la apófisis espinosa de la vértebra que se quiere comprobar, fijando el borde contrario de la apófisis  espinosa adyacente.

  • Si al presionar del borde derecho de la apófisis espinosa hacia el lado izquierdo, lo cual imprime una rotación del cuerpo vertebral hacia la derecha, se evidencia una restricción de movilidad y/o surge dolor, indica lesión en rotación izquierda.
  • Si al presionar sobre el borde izquierdo de la apófisis espinosa hacia el lado derecho, lo cual imprime una rotación del cuerpo vertebral hacia la izquierda, se evidencia restricción de movilidad y/o aparece dolor, indica lesión en rotación derecha.

Fricción pulpo-pulgas

Este test nos informa igualmente de las posibles tensiones musculares, fibrosis o dolor.

Con el paciente en decúbito prono  con la cabeza recta, los pies ligeramente elevados para proporcionar una posición relajada de la espalda y los brazos colgando o estirados a lo largo sobre la camilla, el terapeuta se coloca en la cabecera de la camilla y coloca ambos pulgares a cada lado de las apófisis espinosas. En esta posición, recorre la columna mediante una presión-fricción, con objeto de apreciar los posibles desplazamientos de las apófisis espinosas de la línea media, que nos indiquen el sentido de la rotación vertebral.

Palpación del ligamento y del espacio interespinoso

Este test tiene por objeto, comprobar la tensión y el dolor de dicho ligamento. También nos informa de la posición de la apófisis espinosa respecto a las adyacentes.

Con el paciente en decúbito prono, el osteópata al lado de la camilla, este presiona con el pulpejo del dedo, índice o medio sobre el ligamento interespinoso. También se puede utilizar el borde de una moneda o llave.

  • Cuando la apófisis espinosa está próxima a la vértebra suprayacente indica lesión en flexión.
  • Cuando la apófisis espinosa está próxima a la vértebra subyacente sugiere lesión en extensión.

Palpación de las apófisis transversas

Los pulgares del terapeuta presionan a 1 o 2 centímetro, a ambos lados de las apófisis espinosas dorsales, sobre el borde externo de las masas paravertebrales hasta entrar en contacto con las apófisis transversas. Para que la palpación se realice en las mejores condiciones posibles, es necesario que la presión ejercida por ambos pulgares sea la misma.

La huella dejada por el pulgar en la región puede ayudar al osteópata a verificar la igualdad de presión de los pulgares en la palpación de las apófisis transversas.

Palpación de la columna dorsal inferior y media

Esta técnica se realiza con el paciente en decúbito prono, con las piernas elevadas ligeramente y los brazos colgando libremente o estirados a lo largo de la camilla y el terapeuta al lado, a nivel de la región dorso-lumbar. Los pulgares del osteópata entran en contacto, sucesivamente, con las apófisis transversas de las vértebras torácicas.

Esta palpación se hace en flexión, en extensión y en hiperextenión

  • En flexión. El paciente se coloca en genupectorum apoyado sobre sus antebrazos, con su frente sobre el dorso de sus manosm o sentado sobre un taburete con el tronco anteflexionado. Los pulgares del terapeuta entran en contacto, sucesivamente, con las apófisis transversas de las vértebras torácicas.
  • En extensión. Con el paciente en decúbito prono, apoyado sobre sus codos, de modo que sus brazos estén en posición vertical, las manos se apoyan en el mentón. El terapeuta va tomando sucesivamente contacto con los pulgares sobre las apófisis transversas de las vértebras dorsales.
  • En hiperextensión. Esta posición no ofrece mucho interés pues las facetas articulares se bloquean y todo movimiento de inclinación lateral y rotación se vuelve imposible.

 Palpación de las apófisis transversas de la columna dorsal superior

Con el paciente sentado al borde de la camilla y los pies en el suelo con las manos sobre los muslos, el terapeuta se coloca detrás  y sitúa los pulgares de ambas manos, de forma sucesiva, sobre las
apófisis transversas de C7, D1, D2, D3 Y D4.

El osteópata deberá investigar cada nivel vertebral pidiendo al sujeto que realice:

  • Una extensión cervical inclinando su cabeza hacia adelante para así producir una flexión dorsal.
  •  Una vuelta a la posición neutra.
  • Una flexión cérvico-dorsal inclinando la cabeza hacia atrás, aumentando así la lordosis cervical para producir una extensión dorsal.

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