El autocuidado personal del terapeuta manual

En nuestro día a día como terapeutas manuales insistimos a familiares, amigos y, por supuesto, a pacientes, sobre la importancia de mantener unos hábitos de vida saludables, pero ¿alguna vez hemos hecho una revisión crítica de nuestros hábitos cotidianos durante nuestra actividad profesional diaria?

En este artículo vamos a considerar algunos aspectos que quizás nos puedan ayudar a mejorar esta faceta de nuestro trabajo.

Dolor cervical

Higiene postural y condición física

Para ello empezaremos por distinguir tres aspectos íntimamente ligados a la denominada expresión externa de la terapia manual como son la postura, la condición física, y por último el “vuelco” que, aunque de entrada nos suene extraño, seguramente identificaremos al observar el trabajo de otros quiromasajistas, o incluso el nuestro propio.

La postura

Cuando se aprenden las técnicas básicas en cualquier disciplina, se producen estadios de adaptación a dichos estímulos que, mientras no son integrados en nuestro repertorio motriz, nos hacen padecer un calvario de sincinesias y paratonías que dificultan la fijación de los patrones motores necesarios para ejecutar las tareas de una manera óptima.

El proceso de estabilización del aprendizaje responde a una acomodación y afianzamiento en la aplicación de las técnicas, y esto implica una serie de modificaciones posturales que, en el tiempo, continúan con infinidad de ajustes que nos hacen perder el modelo primigenio aprendido. Es la consecuencia de la evolución, siempre positiva, resultado de la interpretación de la técnica dentro del patrón expresivo propio de cada terapeuta.

En el proceso de búsqueda, consciente o inconsciente, de la eficacia absoluta del ahorro mecánico máximo, el cuerpo humano opta en muchas ocasiones por deformar el movimiento técnico correcto lo que nos conduce a un patrón postural erróneo.

La condición física

En ocasiones superamos con creces nuestra capacidad de eficacia-fuerza, y por regla general, confiamos en el día a día para ir fortaleciéndonos y aumentando nuestro umbral de tolerancia a la fatiga. Esto es un grave error, porque de esta manera dependemos del volumen de trabajo para obtener beneficios a corto plazo en nuestra capacidad de esfuerzo.

El “vuelco”

El vuelco es un fenómeno que hace referencia al proceso por el cual el terapeuta adopta una actitud excesiva, derrochando capacidades varias, en su interés por que el paciente mejore. Y esta “sobreimplicación” va en detrimento propio, en cuanto al empleo de técnicas y posturas inadecuadas.

Este fenómeno se justifica en la creencia errónea de algunos terapeutas manuales de que de la mejoría del paciente depende casi exclusivamente de ellos. Esta visión egocéntrica debe ser abandonada ya que nuestra labor tan sólo constituye una parte de un proceso mayor en el que intervienen otros factores realmente determinantes. Revisemos a continuación algunos de ellos:

El metabolismo

Marca la evolución del tratamiento y la recuperación del paciente, y en este proceso nuestra intervención, a través de la energía mecánica aplicada sobre las estructuras anatómicas, puede tener efectos positivos sobre el mismo. Mediante nuestras manipulaciones introducimos diferentes efectos entre los que destacaremos la hiperemia, ó aumento de la circulación sanguínea en una zona, que sabemos que implica un estímulo inmejorable para cambiar las condiciones del medio en el que se localiza la lesión.

La voluntad del paciente de mejora

Es un factor determinante en su recuperación ya que un estado psicológico “positivo” le permite afrontar en óptimas condiciones su mejoría, proyectando y nutriendo su idea mental de salud hacia el futuro a corto y medio plazo.

La aceptación del tratamiento y del terapeuta

Son aspectos fundamentales en la recuperación, ya que si el paciente experimenta una evolución positiva de su problema, el terapeuta es visto como un “mediador” del conflicto así como una ayuda importante para superar su problema.

Estos tres factores son los responsables en un alto porcentaje de la óptima recuperación del conflicto de salud del paciente, aunque, en un menor porcentaje, podemos referirnos a nuestra intervención externa a través de las terapias manuales como un factor complementario a los anteriores.

Si tenemos en cuenta este razonamiento, resulta fundamental cambiar absolutamente nuestra actitud de “vuelco” en la recuperación del paciente “descargándonos” así de esa responsabilidad autoimpuesta.

Por el contrario, la verdadera responsabilidad del terapeuta manual deberá residir en conocer su trabajo y aplicar correctamente las técnicas necesarias en cada caso teniendo en cuenta, como hemos visto anteriormente, su influencia directa sobre los mecanismos de recuperación del paciente.

Cómo prevenir las lesiones

Para compensar el uso poco adecuado de nuestras capacidades, debemos volver a reconsiderar los tres factores relacionados con la expresión externa de la terapia manual revisando la correcta práctica de los mismos:

La técnica postural

Debemos volver a la base y replantearnos la mecánica del gesto. Para ello trasladaremos el conocimiento anatómico y biomecánico a nuestra propia postura durante la intervención y analizaremos nuestros fallos en función de las sobrecargas detectadas. En este sentido es importante desarrollar la capacidad de mirarnos desde fuera y ser críticos con nosotros mismos y poner remedio a las sobrecargas producidas.

La correcta preparación física

Básicamente necesitamos ponernos a tono con varias actividades, así como dosificar nuestro trabajo con el objetivo de obtener una condición física adecuada a nuestras necesidades laborales y vitales sin sobrecargarnos más de lo debido. Para ello es aconsejable que abordemos como rutina de trabajo:

  1. Una batería de estiramientos básicos.
  2. Una actividad física aeróbica y equilibrada: carrera continua, bicicleta, natación (en buenas condiciones técnicas, ya que la natación mal realizada se convierte en una trampa para nuestra salud).
  3. Una tonificación global que ayude a equilibrar la fuerza general.

Equilibrio vs. vuelco

Es importantísimo que seamos conscientes que no curamos a nadie, lo cual es patrimonio exclusivo del paciente y de su capacidad de homeostasis. No somos una panacea,ya que con masaje no se arregla todo, sino que ayudamos a romper el círculo del dolor y crear un punto de inflexión en la evolución del problema en el paciente. Somos una ayuda más, aunque importante.

Formamos parte de un conjunto de sucesos y experiencias que hacen que el paciente mejore de sus dolencias y auto-restablezca las condiciones de equilibrio en su vida cotidiana. Nuestra función para con el paciente será mejor cuanto más equilibrada sea nuestra actuación y nuestra capacitación profesional, es decir, si somos capaces de ayudar al paciente a estar mejor, ¿por qué nos vamos a negar esa posibilidad para nosotros mismos?

Posible uso de accesorios para el masaje

A muchos quiromasajistas no les gusta usar accesorios o aparatos de masaje, ya que alegan que pierden el tacto y el contacto con el cliente. Realmente estamos de acuerdo con esta afirmación, pero no hay que renunciar categóricamente a esos accesorios para situaciones particulares en que pueden ser muy adecuados, como para la aplicación de criomasaje, masaje con cañas de bambú, masaje con pindas u otras interesantes técnicas.

Además, debemos tener en cuenta que con la utilización de estas herramientas, es indiscutible la protección y la prevención que proporcionan contra las LER.

Por supuesto, si decides utilizar este tipo de materiales es importante encontrar el tamaño adecuado y la utilidad de los mismos, ya que un accesorio incorrecto puede causarnos a nosotros mismos más estrés y daño en las articulaciones y los músculos que el uso de las manos.

Variación de las maniobras

Como aprendemos durante nuestra formación, un cliente nunca puede ser atendido como uno más, sino como alguien diferente cada vez.

De ese modo, incluso para evitar los movimientos repetitivos, como medida preventiva es buena la variación de las maniobras y utilización de diferentes técnicas, y dejar intervalos más largos entre una sesión y otra para descansar nuestras manos.

No nos olvidemos del auto-cuidado personal. Cuidémonos y “cuidaremos” mejor. La clave de la salud está en la capacidad del organismo de poder adaptarse a su entorno medio-ambiental en cada momento.

Cómo relajarse entre sesiones de masaje

Lo ideal sería que, entre cliente y cliente, tuvieras 10 minutos para ti. Sin embargo, esto no siempre es posible. Si es el caso y no puedes disponer de tanto tiempo, cuenta con algunos minutos, aunque solo sean 2 o 3 minutos.

Teniendo esto en cuenta, es muy importante que establezcas unos límites energéticos claros. El dolor físico a menudo está relacionado con el dolor emocional. Esto implica que, a medida que trabajas los tejidos de un cliente, sus historias emocionales pueden ir surgiendo y, con ello, poco a poco, sus problemas pueden afectarte a ti también.

Para protegerse de esto, debes establecer una intención para tu espacio de masaje antes de cada sesión, para el tratamiento de tu cliente pero también de ti mismo. Cosas tan sencillas como despejar el espacio después de cada sesión y airear la sala  mientras caminas ya son una gran ayuda.

Estiramientos e intercambio de masajes

Las LER (lesiones por esfuerzo repetitivo) en la profesión de masajista, se producen a partir de los movimientos submáximos y repetitivos. Son lesiones dolorosas y no reciben la atención adecuada y ser tratadas desde su inicio, pudiendo llegar a tornarse crónicas y, quizás, forzar una retirada precoz de la profesión o al menos forzar una disminución del ritmo de trabajo y, por consiguiente, de ingresos.

En este sentido, puede ser interesante el intercambio de masajes entre masajistas. Y más allá de eso, no hay que olvidar hacer estiramientos, aplicar hielo (si fuese necesario), y reposo y modificación del comportamiento del cuerpo (higiene postural, también) que los terapeutas manuales adoptamos durante las sesiones.

Estas precauciones y cuidados permitirán la prevención de las LER, además de posibilitar la interacción con otros profesionales.

Es muy importante que hagas estiramientos y “sacudas” los brazos entre sesiones de masaje. Esto ayuda a contrarrestar el esfuerzo realizado y a preparar los músculos y las articulaciones para la siguiente sesión.

Para que esto se más fácil de llevar a cabo, diseña una breve rutina de estiramientos básicos y movimientos de descarga para aliviar los músculos que usas con más frecuencia. No temas ir probando y modificando la rutina hasta que encuentres la que mejor te vaya.

Como consejo adicional, te recomendamos que asocies esta rutina con alguna otra tarea rutinaria entre sesiones, para que no tengas ni que pensarlo. La mejora manera de empezar una nueva rutina es asociarla a otra (antes o después) ya asimilada.

Hidratación

Otro consejo básico es que no te olvides de tu hidratación. Consumir conscientemente agua fría es una forma rápida y efectiva de nutrir cada célula de tu cuerpo. Además, es un momento para ti, en el que tienes que parar, y que te ayudará a enlazar tus rutinas de descanso entre sesiones.

Respiración

Por otra parte, otra cosa que deberías hacer entre sesiones es respirar profundamente. Incluso si solo tiene uno o dos minutos libres entre clientes, tienes tiempo para restablecer la respiración. Cierra los ojos, inhala profundamente por la nariz y exhala lentamente por la boca. Con 3 o 4 veces que hagas esto tu mente se “resetea” de manera eficaz y tu cuerpo se relaja.

Para cuidar bien de tus clientes debes cuidarte tú también. No lo olvides. Así que organiza bien tu agenda para poder atenderlos bien a ellos y atenderte tú a ti mismo también, con el mismo mimo y cuidado que les brindas a ellos.

Evaluación del autocuidado

Una vez analizado todo lo anterior es importante realizarse una serie de preguntas para evaluar el riesgo de lesiones que cada uno tiene a nivel individual. Esto, sin duda, te ayudará a ser mucho más consciente de aquello en lo que debes tener más cuidado y también a tomar las medidas pertinentes para fortalecer lo que podríamos llamar tus “puntos débiles”.

La autoconciencia es una herramienta vital en la batalla contra las lesiones de los profesionales de las terapias manuales. De hecho, rReflexionar sobre tus propias tendencias es vital para prevenir lesiones.

Teniendo esto en cuenta, para evaluar tu riesgo personal de lesiones, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué movimientos repetitivos realizo regularmente? Ten en cuenta que la repetición de un mismo movimiento aumenta el riesgo de lesiones.
  • ¿Está mi mesa de masaje a la altura adecuada? Si no, estás haciendo tu trabajo cada día más difícil, tanto si la tienes demasiado alta como demasiado baja. Si el problema es que otra persona utiliza la mesa de masaje en otro horario, tómate el tiempo necesario para adaptarla en tu turno. Merece la pena.
  • ¿Estoy usando las mismas técnicas de masaje todos los días, con cada cliente? Si es así, ten en cuenta que la variedad es la clave para evitar lesiones por esfuerzo repetitivo.
  • ¿Puedo variar más mi horario de masajes? Ten en cuenta que hacer descansos y cambiar las técnicas te mantendrá fresco; y eso también lo notarán los clientes.
  • ¿Qué puedo hacer para reducir la repetición? ¿Insisto en esos movimientos también en mi vida personal o en el deporte? Ten presente que todo cuenta. De hecho, tal vez reduciendo ese tipo de movimientos fuera del ámbito profesional ayude.
  • ¿Cuándo aplico una cantidad significativa de fuerza de mano? Ten en cuenta que las lesiones son más probables cuando los gestos o movimientos se hacen con fuerza.
  • ¿Cuánto duran mis sesiones de masaje? Sesiones muy prolongadas, más aún cuando se encadenan clientes, cansan más músculos y hacen que aumente el riesgo de lesiones.
  • ¿Cuántos clientes necesitarán trabajo de tejido profundo en un día? ¿Y a lo largo de la semana? Ten en cuenta que si todos los clientes demandan un trabajo que requiere mucho esfuerzo por tu parte estarás más expuesto al cansancio y a las lesiones. Puedes valorar hacer un descanso entre sesiones o alternar con otros trabajos más suaves físicamente para ti para no sobrecargarte físicamente.
  • ¿Cómo puedo variar la fuerza ligera y profunda dentro de la misma sesión de masaje? Esta manera de enfocar la sesión le dará a tus músculos y articulaciones un descanso.
  • ¿Mantengo una postura incómoda durante mucho tiempo? Esto solo favorece el riesgo de lesión. Si no estás cómodo debes buscar la manera de estarlo. Sufrir no hará que el cliente te lo agradezca más (ni tampoco que te paguen más por tu trabajo).
  • ¿Estoy manteniendo los codos cerca de mi cuerpo, mis muñecas rectas, mi cuerpo alineado? ¿Están mi cuello y mi cabeza en una posición neutral? Estos son puntos clave para prevenir algunas de las lesiones más comunes en los prefesionales de las terapias manuales.
  • ¿Qué lesiones anteriores he sufrido? Además de cualquier lesión relacionada con el trabajo es importante considerar lesiones en accidentes, haciendo deporte, etc.
  • ¿Estoy priorizando mi propio estado físico general? No pierdas de vista que cuanto mejor sea tu salud general más fácil será que no te lesiones y que puedas seguir haciendo tu trabajo eficazmente.

Autor: Juan José Gallardo (CIM Valencia)

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Un comentario en “El autocuidado personal del terapeuta manual

  1. Hola, gracias por publicar éste y otros tantos interesantes post, llevo 1 año aprox trabajando como quiromasajista y llevo unos días con dolor de dedos y escozor en la palma de la mano, ¿me gustaría recibir alguna recomendación para este tipo de lesiones? Gracias de antemano. Espero su respuesta.
    Alberto

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