Cómo reconocer el golpe de calor en los perros
Perro acalorado
Foto: Lauren Kay en Unsplash

Cómo reconocer el golpe de calor en los perros

Una insolación, también llamada golpe de calor, suele sufrirse después de un ejercicio intenso bajo el sol o en los casos de perros que se quedan en el coche en días calurosos. Los principales síntomas son: dificultad para respirar, cansancio e incluso diarrea con sangre u orina oscura.

Un perro que esté sufriendo un golpe de calor debe ser llevado inmediatamente a un veterinario para recibir cuidados intensivos. No coloques hielo sobre el perro. Una medida más apropiada es mantenerlo refrigerado (con aire acondicionado), hasta que se disponga de asistencia médica.

Reconocer los signos de exposición intensa al sol y al calor nos permitirá una respuesta rápida que es esencial en esta situación. Estos, aunque no los únicos, son:

  • Temperatura corporal de 40ºC a 43ºC
  • Jadeo excesivo
  • Encías y lengua secas y enrojecidas
  • Debilidad, tambaleo, confusión…
  • Convulsiones
  • Diarreas y/o vómitos
  • Coma, muerte.

Factores de riesgo

Los perros braquicéfalos (hocico corto y chato) como el bulldog, carlino, boxer, pequinés… así como los ejemplares de pelo largo y espeso, los obesos, y los que padecen enfermedades cardíacas y respiratorias son los que presentan un mayor riesgo para sufrir un golpe de calor.

Hay que evitar los paseos y el ejercicio intenso en las horas más calurosas y soleadas del día. Los espacios pequeños y cerrados (transportín, coche, balcón, bodegas de barco…) aumentan la posibilidad del golpe de calor al no poderse ventilar adecuadamente. Los climas que además de calurosos son húmedos, evitan la capacidad de evaporación del agua corporal y aumentan la sensación de calor.

Cómo actuar en caso de un golpe de calor

Apartar inmediatamente al animal del sol y del calor, proporcionándole una buena sombra. A ser posible hay que evitar las superficies de cemento y asfalto y buscar tierra, que siempre estará más fresca.

No salgas nunca de casa sin una buena provisión de agua. Hay que mojar las zonas con poco pelo (cara, vientre, ingles…) con agua fresca, pero no helada. El agua excesivamente fría hará que la constricción capilar periférica dificulte aún más el enfriamiento. Aplicar paños húmedos en los pies y en la cabeza. También se pueden ofrecer unos cubitos de hielo para que los lama mientras se acude al veterinario, pero sin forzarle. Es importante que la temperatura no baje en ningún caso de los 39ºC.

En algunas ocasiones puede parecer que todo ha ido perfecto pero puede ocurrir que algunos órganos internos como el hígado, los riñones, el encéfalo…hayan quedado afectados por ese exceso de temperatura corporal. Para descartarlo se requieren análisis de sangre y un examen veterinario.

En ningún caso dejes un animal desatendido en un coche, ni aún dejando las ventanillas mínimamente abiertas, ni en verano ni en invierno. En apenas 15 minutos puedes tener un desenlace dramático.

Otros problemas de los perros con el calor

Durante la estación más caliente del año, se debe redoblar los cuidados en los perros, ya que están más expuestos a problemas que afecten a su salud.

Los perros son mucho más susceptibles al calor que las personas. Esto se debe a que, además del abundante pelaje, los perros no tienen glándulas sudoríparas repartidas por todo el cuerpo. La pérdida de calor del cuerpo al ambiente en estos animales se limita a la región interdigital (entre los dedos) y el tracto respiratorio superior (nariz y boca, por la refrigeración del aire).

Además de ser sensibles al calor, hay algunos problemas típicos en verano que necesitan de atención.

Deshidratación

Para evitar problemas de deshidratación, se recomienda doblar el agua que se da al animal en los momentos de mayor calor. Lo ideal es que se coloquen recipientes con agua en diferentes partes de la casa o la habitación donde suele estar el perro. Los cachorros requieren especial atención en este sentido, ya que se deshidratan más rápidamente que un perro adulto.

La deshidratación puede causar, además de malestar, diarrea, vómitos, picazón, problemas en la piel, dificultades respiratorias y gastroenteritis aguda. Un perro que muestra cualquiera de estos síntomas debe ser llevado al veterinario inmediatamente.

Insolación

Una insolación, también llamada golpe de calor, suele sufrirse después de un ejercicio intenso bajo el sol o en los casos de perros que se quedan en el coche en días calurosos. Los principales síntomas son: dificultad para respirar, cansancio e incluso diarrea con sangre u orina oscura (del color de la coca-cola).

Un perro que esté sufriendo un golpe de calor debe ser llevado inmediatamente a un veterinario para recibir cuidados intensivos. No coloque hielo sobre el perro. Una medida más apropiada es mantenerlo refrigerado (con aire acondicionado), hasta que se disponga de asistencia médica.

Quemaduras

Además del riesgo de insolación, pasear en las horas más calurosas del día puede causar quemaduras en las almohadillas plantares. Estas almohadillas son los “zapatos naturales” de los perros y, aunque resistentes a muchas situaciones, están expuestas a daños por altas temperaturas, sobre todo cuando se trata de asfalto caliente.

Los perros con pelaje blanco pueden sufrir quemaduras por el sol, sobre todo en las puntas de las orejas y el hocico. Se recomienda el uso de protector solar en esas zonas, ya que una exposición prolongada aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer de piel.

Pulgas y garrapatas

Las pulgas y las garrapatas son parásitos que se vuelven más activos en los períodos más cálidos del año. Las pulgas pasan la mayor parte de su ciclo de vida en el propio perro, pero ponen sus huevos en el ambiente donde vive el animal, por lo que es fundamental que el perro utilice antipulgas y, en caso de exposición a pulgas, se fumigue ese ambiente.

Las garrapatas pasan el día sobre el perro, alimentándose de su sangre. Durante la noche, se van a otro ambiente a poner sus huevos o para el cambio de fase de vida. Esto ocurre generalmente en rendijas o grietas oscuras y húmedas, donde por lo general el perro duerme. Además de la molestia que causan, las garrapatas pueden transmitir enfermedades tales como ehrlichiosis y babesiosis, entre otras.

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