Dolor referido de origen visceral
Dolor referido de origen visceral 1

Dolor referido de origen visceral

En algunas ocasiones nos encontramos con una persona que acude a nosotros con un dolor en el sistema musculoesquelético que no se le pasa aunque tome antiinflamatorios o analgésicos. Si tras varias sesiones, el dolor no remite podemos pensar que el origen del mismo no está en una estructura ósea o muscular sino en otra zona más o menos separada del área que le duele.

En este artículo, comentamos el dolor referido vinculado a una disfunción visceral.

Qué es una disfunción visceral y sus posibles causas

Hablamos de disfunción visceral para referirnos al mal funcionamiento de una víscera u órgano que, si se mantiene en el tiempo, puede derivar hacia una patología.

Las posibles causas de una alteración en un órgano o víscera son las siguientes:

  • Disminución de la movilidad del órgano o víscera a causa de adherencias de la fascia visceral que lo recubre, sujeta y protege. Las adherencias suelen producirse como consecuencia de una cicatriz e impiden el correcto deslizamiento entre las estructuras. El órgano se mueve entonces en función del punto de fijación, es decir, adopta un nuevo eje de movimiento. Si la adherencia es profunda puede llegar a impedir el movimiento del órgano y, en consecuencia, se altera su función.
  • Espasmos viscerales. La movilidad de un órgano o víscera es clave para que tenga una correcta vascularización e inervación. Si ésta falla, ocurre un espasmo visceral y se altera el reflejo nervioso, tensando permanentemente las fibras musculares. Debe tratarse para evitar una fijación del órgano y la consiguiente disfunción.
  • Alteración del diafragma. El movimiento del diafragma incide directamente sobre las vísceras, cualquier trastorno de su movilidad afecta también a los órganos de las cavidades torácica y abdominal.
  • Lesión circulatoria. La reducción del flujo sanguíneo por la obstrucción de un vaso sanguíneo o una baja presión arterial disminuye el aporte de oxígeno y nutrientes a las células de órganos y tejidos afectando su función.
  • Emociones y estrés. Las afectaciones psicológicas tienen efectos en todo el organismo. A nivel visceral, se incrementa la tensión muscular y la producción de glucosa para aumentar la energía. Cuando se trata de una situación mantenida en el tiempo crecen las probabilidades de padecer o intensificar, si ya se tienen, problemas gástricos, alterar la comunicación intestino-cerebro, la motilidad intestinal y afectar a la microbiota de los intestinos, causando irritación, dolor e inflamación.
  • Sistema neurovegetativo parasimpático. Esta división del sistema nervioso vegetativo o autónomo, que se encarga de regular las funciones viscerales involuntarias del organismo Las fibras nerviosas del SNP nacen en el tronco encefálico y en la médula sacra. Cerca del 75% de ellas viajan aprovechando el trayecto del nervio vago hacia las regiones torácica y abdominal. Este nervio es el principal canal de comunicación, pues vaga por todos los órganos vitales hasta finalizar en el colon y se encarga de enviar señales de todos ellos al sistema nervioso central. Una afectación de este nervio, una neuralgia por pinzamiento o presión, puede causar disfunciones orgánicas.

Relación entre las vísceras y el sistema musculoesquelético

Son varias las interacciones posibles entre el sistema visceral y el sistema musculoesquelético. Algunos músculos contribuyen a sostener determinados órganos en la posición correcta para que su movilidad sea la óptima. En caso de una disfunción visceral, se irrita también el músculo implicado.

En ocasiones, adoptamos posturas inadecuadas para paliar la molestia orgánica, intentando encontrar la forma en que nos duela o moleste menos. En consecuencia, podemos desencadenar molestias osteomusculares. Igualmente, una mala postura habitual puede afectar a la funcionalidad de algún órgano.

Cuando existe una alteración orgánica o visceral, ésta no solo afecta al órgano sino a todas las estructuras con las que se relaciona. Por ejemplo, puede verse limitado el rango de movimiento normal de una articulación si con ello el organismo protege y evita un mayor daño a la víscera afectada. Asimismo, la disminución de flujo sanguíneo y, en consecuencia el aporte de oxígeno y nutrientes, afecta al órgano y a todos los elementos vinculados.

Qué es el dolor referido visceral

El dolor es un mecanismo de defensa que nos avisa de que algo no anda bien en nuestro organismo. Existen diversas clasificaciones del dolor según el origen, la duración, la localización, la intensidad e incluso la respuestas a los posibles tratamientos. En este artículo nos referimos al dolor referido.

El dolor referido visceral es un dolor cuyo origen no está en la zona en que se manifiesta sino que es consecuencia de una disfunción en un órgano más o menos alejado, aunque, como veremos, inervado por los mismos nervios.

El dolor referido visceral es un dolor persistente, constante y, a menudo, difuso. Su aparición es paulatina y creciente y puede agravarse o aliviarse según se requiera la función visceral afectada y su ritmo circadiano.

Cómo se produce el dolor referido y cómo saber qué lo es

Cada órgano o víscera de nuestro cuerpo está conectado a una región medular que a su vez lo está con un área dérmica, un área muscular, un área vascular y el propio nervio y su trayecto por el sistema nervioso autónomo. Aparece aquí el concepto de metámera para denominar al campo de inervación de un nervio raquídeo desde su salida por el agujero de conjunción medular hasta la última área que inerva.

Por ello, cuando una víscera sufre alguna disfunción causada por una inflamación o infección, envía la información a través de las vías nerviosas hasta el sistema nervioso central. Todas las estructuras localizadas en la misma área de inervación, metámera, repercute las señales en forma de dolor.

Ya hemos mencionado antes que una de las características del dolor referido visceral es que es difuso. La dificultad de localización o la dilatación del dolor viene dada porque más de un campo de inervación implica a una misma víscera. Si bien es cierto que solemos vincular determinadas zonas musculoesqueléticas con una disfunción determinada, en ocasiones, la alteración de una misma víscera no afecta siempre igual.

Ante un dolor que no remita o desaparezca tras varias sesiones de osteopatía o quiromasaje, podemos conjeturar con la existencia de una disfunción visceral y aconsejar a la persona afectada que consulte a un médico.

Es importante reflejar en la anamnesis toda la información posible: molestias que la persona pueda sentir por ejemplo a nivel torácico, digestivo o abdominal; resultados de analíticas recientes para observar los niveles de glucosa o colesterol que, en caso de entrar en el rango de la normalidad, pudieran indicar algún daño orgánico; estilo de vida respecto a situaciones de estrés. Cuanto más sepamos de la persona, mejor podremos atinar respecto al origen de la molestia o el dolor que explica y sabremos si podemos ayudarle o primero debería solucionar el origen del problema que refiere en el sistema musculoesquelético.

Mirar la totalidad de las cosas y no extraviarse en las partes, y por otro lado, pero íntimamente vinculado a lo anterior, asimilar la realidad como una articulación compleja que es mucho más que la simple suma de las partes, es de forma sucinta el pensamiento holístico-sistémico.” (Abel Pérez Rojas – Escritor y educador mexicano)

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