Requisitos para trabajar como adiestrador de perros
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Requisitos para trabajar como adiestrador de perros

¿Sabías que en uno de cada cuatro hogares hay un perro? Eso son mucho perros. De hecho, en muchas ciudades y localidades españolas hay censados más perros que niños, en algunas incluso el doble. Estos datos implican muchas cosas.

Una de ellas es que los servicios relacionados con el cuidado y también con la educación de los animales son muy necesarios. Y en una sociedad en la que cada estamos más acostumbrados a pagar por todo aquellos que nos facilite la vida, mucho más aún.

Aquí es donde entran los adiestradores de perros, un perfil profesional cada vez más demandado y valorado que poco a poco se va a abriendo camino. Pero, ¿qué requisitos son necesarios para trabajar como adiestrador de perros? ¿Hay alguna titulación específica necesaria para ser adiestrador canino? ¿Está regulado el trabajo de los adiestradores de perros?

Trabajar como adiestrador de perros

Lo primero que hay que saber es que no se exige ninguna titulación oficial u homologada para trabajar como adiestrador de perros. Entonces, ¿se puede trabajar como adiestrador canino sin haber hecho ningún curso relacionado?

Aunque en la mayor parte de España no exista una certificación o titulación específica para trabajar como adiestrador de perros, contar con ella es muy útil. Es más, el hecho de que a día de hoy no haya una titulación homologada o no existan requisitos formativos no significa que en un futuro cercano la cosa no cambie.

En este sentido, aunque a día de hoy no exista ninguna titulación homologada sobre adiestramiento canino, salvo en la Comunidad Valenciana, lo que sí hay es un reconocimiento de la profesión en el Catálogo Nacional de Cualificaciones Profesionales. En dicho catálogo se establecen los procedimientos y temarios para homologar estas actividades en el futuro. Actualmente existen oficialmente dos certificados de profesionalidad regulados por el BOE: el de adiestramiento de base y educación canina (Nivel) y el de Instrucción canina en operaciones de seguridad y protección civil (Nivel 3).

En cuanto a esto, aunque los certificados de profesionalidad se pueden conseguir sin titulaciones previas, solo con experiencia demostrada y demostrable, las titulaciones siempre ayudan. Especialmente si están adaptadas a los requerimientos de los certificados profesionales, en los términos definidos por la administración. Por eso es importante, a la hora de elegir curso, elegir uno que se acomode a los requisitos de la certificación profesional.

Requisitos para ser adiestrador canino

Más allá de titulaciones y formaciones, una cuestión muy importante que hay que considerar a la hora de trabajar como adiestrador de perros es si se cuenta con los requisitos personales necesarios para desarrollar esta profesión.

Porque una cosas es que te gusten los perros y que se te dé bien (dos requisitos imprescindibles, por supuesto) y otra muy distinta que estés preparado y capacitado a nivel personal para realizar ese trabajo. A modo de ejemplo: no olvides que, entre otras cosas, educar perros implica tratar con sus dueños, algo que puede ser mucho más complicado de lo que parece.

Por eso, si quieres dedicarte a trabajar como adiestrador y educador canino deberías contar con las siguientes habilidades personales:

  • Deben gustarte mucho los perros, más aún, deben apasionarte.
  • Debes tener buenas habilidades para la comunicación y relación con las personas, ser empático, expresarte con claridad y fluidez y dominar tu lenguaje y actitud corporal. Además, debes saber manejar conflictos de forma eficaz.
  • Debes ser flexible para ser capaz de acomodarte a los diferentes tipos de perros, dueños y situaciones. No siempre se darán las condiciones ideales para trabajar, y debes tenerlo asumido y aceptarlo con la misma ilusión.
  • Debes ser paciente, tanto con los perros como con sus dueños. Además, debes ser ordenado y metódico.
  • Debes ser capaz de controlar tus emociones y de gestionar el estrés.

Estudiar para ser adiestrador de perros

Perro en un curso de adiestramiento

Actualmente existe una amplia oferta formativa para convertirse en educador o adiestrador canino. Lo ideal es no decidirse por la primera que encontremos, sino investigar y comparar los programas, así como los docentes y los lugares donde se realiza. Por ejemplo, en CIM Formación cuentas con docentes profesionales, con una carrera experimentada y que trabajan en centros de adiestramiento.

Conocimientos de anatomía canina

El educador canino debe tener ciertos conocimientos sobre anatomía canina para poder desarrollar bien su labor. En este sentido, es importante tener en cuenta que el perro adulto es un animal  limitado por su evolución y su desarrollo anatómico.

Observando la fisonomía del perro podemos ver que cada parte anatómica tiene una función específica, que se ha desarrollado evolutivamente de acuerdo a sus necesidades.

Las extremidades están especializadas para largas carreras a gran velocidad. Gracias a ellas, los perros pueden aguantar persecuciones a velocidades que, en algunas razas, alcanzan los  60 km/h, durante largas distancias. Las extremidades se apoyan sobre dígitos (dedos), lo que les permite lograr un  mayor rendimiento y velocidad.

En este punto es importante saber que cuanto más apoyo plantar exista también habrá un mejor equilibrio, incluso a dos pata, aunque también habrá menor velocidad. Por otra parte, la movilidad de los perros está restringida  hacia los lados debido a los músculos y la piel que sujetan la espalda. Esto solo  permite movimientos hacia delante y atrás

En cuanto a las manos y pies de los perros, sus dígitos son pocos y cortos, lo que les impide realizar manipulaciones complicadas, entre otros motivos porque carecen de un ‘pulgar’ y de un ‘dedo gordo’ en el pie. Estos dedos fueron atrofiados en la evolución hace millones de años, dando lugar a los espolones. Sin embargo, esta falta de dedos se ve compensada en un aumento de la velocidad.

En cuanto a sus mandíbulas, cabe destacar que los perros no tienen labios móviles, lo que les limita ciertas funciones en la alimentación. Sin embargo, la dentadura de los perros está muy especializada. Además de ser muy eficaz a la hora de romper huesos y desgarrar carne, también les sirve como arma para defenderse, atacar, y atrapar y transportar sus presas y sus cachorros.

Los sentidos caninos

Los perros no perciben el entorno del mismo modo que los humanos, por lo que les afecta de manera diferente. De hecho, el mundo sensorial de los perros es tan distinto al nuestro, que aun
compartiendo el mismo espacio, vivimos en mundos sensoriales diferentes. Por eso hay que tener en cuenta que el perro reacciona basándose en las impresiones sensoriales que le
provoca su entorno, que son diferentes a las que nos provoca a los humanos.

Los perros huelen, oyen, ven y sienten de manera diferente a los humanos porque sus receptores son diferentes. Por eso, para encontrar sentido a su conducta y para educarlo debemos tener en cuenta cómo percibe el entorno.

El olfato

El tabique nasal olfatea el aire creando remolinos dentro de la cavidad nasal. Cuando el olor le llama la atención, retiene en ese lugar el aire durante algunos segundos, interrumpiendo del ritmo respiratorio, produciendo de 3 a 7 inhalaciones.

Después el perro graba lo que le interesa y lo almacena en su memoria permanente. Dependiendo de la información obtenida por el olfato, el actuará de una manera o de otra.

El oído

El oído canino escucha sonidos imposibles de detectar por el oído humano, sobre todo si se trata de sonidos de frecuencia alta. Por eso se utilizan ‘silbatos silenciosos’, que solo oyen los perros, para los entrenamiento.  El oído también funciona como un ‘archivo’ que almacena y clasifica las distintas vibraciones.

La vista

La vista no es el sentido más importante del perro. De hecho, son un poco miopes en lo que se refiere a contrastes de colores y definición. Además, no perciben los detalles con la precisión y definición de los humanos. Por otra parte, su visión cromática es limitada.

Sin embargo, tienen un ángulo de visión que oscila entre los 250 y los 290 grados (el ojo humano tiene 210). Además, los perros perciben cualquier movimiento dentro de un radio de 350 metros de distancia.

El gusto

Entre todos los sentidos del perro, el ‘gusto’ es el menos investigado. Hasta el momento se estudia como complemento del olfato.  Al igual que la vista y el olfato, el sabor también guarda recuerdos.

El tacto

Los únicos órganos táctiles de los perros son los labios, la lengua y las almohadillas plantares. Estas últimas tienen percepción incompleta: a través de ellas solo pueden percibir presión, frío, calor, dolor y el llamado sentido muscular. Sin embargo, las almohadillas tienen una sensibilidad especial, que pueden detectar hasta las más insignificantes vibraciones del suelo.

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  • Hola. Mi duda es si para trabajar con perros de terapia -en centros geriátricos, por ejemplo- siempre es el adiestrador el que lleva su propio perro ya preparado. Es decir, ¿existe la posibilidad de que una institución sea la propietaria de un perro y requiera los servicios de un educador/adiestrador para preparar al animal para el trabajo terapéutico, y que, por tanto, el adiestrador no tenga su propio perro?
    Muchas gracias

    • Hola María. Normalmente los equipos de trabajo en terapias asistidas tienen ellos sus propios animales (perros, gatos, conejos, caballos,…) ya que debe establecerse un fuerte vínculo entre el técnico y el perro. Piensa siempre que es un equipo trabajando en común. Estos centros además no tienen dónde alojar a los animales.