Los peligros de las correas extensibles

Es habitual ver por los parques y las calles orgullosos dueños de mascotas paseando a su mascota con correas extensibles, sin saber, que en según qué situaciones, son artículos peligrosos para humanos y perrunos.

Las correas extensibles son traíllas bien con forma de hilo de nylon o de cinta de 3 a 8 metros de longitud, que se estira o encoge en función de la tracción ejercida por el perro. Cuando esta correa se retrae, se guarda en la carcasa con forma anatómica desde donde el dueño la sujeta.

El tamaño del artículo varía en función del tamaño del can y en ocasiones disponen, además, de receptáculos para guardar las bolsas higiénicas. Habitualmente se utilizan en perros de pequeño tamaño.

correas extensibles

Peligro de las correas extensibles para los perros

Pero donde los dueños ven una manera de tener controlado a su perro sin soltarlo, en realidad se pueden esconder riesgos por un mal uso, y provocar algunos problemas en el perro:

  • Lesiones músculo-esqueléticas: cuando el perro va corriendo y se acaba la correa a desenredar, se produce un tirón brusco que repercute directamente en la columna vertebral del animal.
  • Cortes y heridas: si el perro se enreda con la correa de hilo y de manera descuidada damos un tirón, podemos provocar una abrasión por rozamiento.
  • Huidas en perros asustadizos: en ocasiones, el ruido que produce la carcasa al caer al suelo, aumenta el nivel de nerviosismo del perro asustadizo que sale corriendo, provocando el golpeteo de la correa y aumentando el temor del can. Un círculo vicioso.
  • Refuerzo de conductas erróneas: con este tipo de correas el perro no aprende a pasear al lado de su dueño sin tirar de la correa, lo que el Abc del adiestramiento canino.

paseando al perro con correa extensible

Peligro de las correas extensibles para las personas

Y en las personas, estos pueden ser los peligros provocados por las correas extensibles:

  • Control sobre el perro: por su longitud no permite un control eficaz sobre el perro, para prevenir riesgos propios o ajenos.
  • Quemaduras: al igual que nuestros canes, estamos sujetos al riesgo de abrasiones causadas por la correa de hilo de nylon.
  • Tropiezos: este tipo de correas suele ser popular entre personas mayores cuya agilidad está disminuida, para que sus perros puedan correr aunque ellos no lo hagan. La invisibilidad de algunos cordones puede provocar caídas tanto en ellos como en otros viandantes.

Tampoco debemos demonizar al extremo este tipo de correas, pues al final también se pueden utilizar en adiestramiento canino pero, como profesionales del mundo canino, deberemos formarnos en la correcta utilización de las mismas, para después “educar” a los dueños de los animales en la conveniencia de su uso. Por ejemplo, en determinados entrenamientos o ejercicios de agility, como la realización por parte del perro de una carrera con lazos hacia delante, el profesional, puede ayudarse de esta correa hasta fijar las órdenes en la memoria de nuestro peludo colaborador.

Autor: CIM Formación

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