Adiestramiento canino en positivo
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Adiestramiento canino en positivo

Las tendencias en cuanto a entrenamiento canino han cambiado mucho en las últimas décadas. Se ha pasado de un entrenamiento basado en utilizar principalmente refuerzos negativos y castigos positivos a uno basado en el uso del refuerzo positivo y del castigo negativo.

La educación en positivo consiste en un método no punitivo de enseñar al perro a mantener comportamientos adecuados utilizando alimentos, golosinas, caricias u otras acciones positivas como recompensa.

Mediante este método de aprendizaje evitaremos los efectos negativos del adiestramiento tradicional, previniendo que nuestro perro nos tenga miedo o que acabe con problemas y traumas más difíciles de eliminar a largo plazo. Se trata de educar a tu perro sin utilizar collares de ahogo, de pinchos o eléctricos, ni correcciones de correa, ni castigos físicos.

La educación canina en positivo significa educar a tu perro a través de un aprendizaje basado en una relación de confianza.

La importancia del adiestramiento canino

Educacion y adiestramiento positivo del perro

El adiestramiento canino es una cuestión básica que no se debe dejar al azar. Los perros deben ser educados y entrenados del mismo modo que cada nuevo miembro humano en un hogar es educado para comportarse correctamente. La buena noticia es, que por naturaleza, el perro quiere la aprobación de su amo, quiere complacerle. Sin embargo, para conseguirlo es necesario enseñarle para que sepa lo que se espera de él.

Además de enseñarle cuestiones básicas relacionadas con la convivencia, se le pueden enseñar multitud de tareas y trucos. Algunas pueden resultar divertidas y entretenidas, mientras que otras son esenciales para asegurarse la obediencia de la mascota y para ser capaces de controlarle en determinadas situaciones.

En este sentido, muchas de las cuestiones básicas pueden ser enseñadas por el propietario, aunque para un entrenamiento avanzado, en casos de problemas de conducta (algunas razas son más difíciles de entrenar que otras) o cuando el dueño tiene dificultades para adiestrar a su mascota se pueden solicitar los servicios de un adiestrador canino profesional.

Metodología del adiestramiento canino

El control de esfínteres y la obediencia son los entrenamientos básicos que debe recibir el perro. El control de esfínteres es imprescindible para la convivencia, aunque requiere paciencia y el uso de técnicas adecuadas de adiestramiento durante los primeros meses de vida del perro. De hecho, cuanto más tiempo se tarde más largo y complicado será el proceso.

La otra necesidad básica es el entrenamiento de la obediencia. Tener un perro obediente no es solo un placer, sino que también da mucha tranquilidad. Un perro desobediente, por el contrario, es como un dolor de cabeza crónico. En este sentido, conviene empezar por enseñar al perro las órdenes básicas: siéntate, ven, suéltalo, mírame, quieto, levántate…

Existen metodologías muy bien definidas que permiten enseñar al perro con éxito. Veremos estas órdenes en otros artículos. Lo que tienen en común todas ellas es que hay que tener paciencia y recompensar con un refuerzo positivo todos los avances y las ejecuciones correctas.

Además, todos los expertos coinciden en que no es conveniente castigar al pero cuando no responde adecuadamente a la orden durante la fase de entrenamiento. Al igual que ocurre con los humanos, los perros aprenden mejor reforzando positivamente los logros que recriminando los fallos con castigos.

Retos en la educación y el adiestramiento canino

Como adiestradores profesionales deberemos aceptar como un reto el hacernos cargo de un cachorro, pero debe producirnos una ilusión igual o mayor el hecho de que confíen en nosotros para modificar ciertas conductas secundarias no deseadas a la personalidad del perro.

Antes de comenzar a tomar medidas educativas deberemos descartar que nuestro amigo canino esté afectado de alguna patología veterinaria que desencadene estos comportamientos.

Algunas de las conductas de la personalidad del perro más frecuentes son:

  • Agresividad: puede presentarse ante personas y/o animales. Suelen gruñir por sus juguetes o comida, morder por miedo…. Si no lo remediamos, estos perros pueden ser repudiados socialmente o pueden atacar tanto a humanos como animales.
  • Hiperactividad: deberemos distinguirlo de la felicidad dentro de los límites normales. Consiste en abalanzarse sobre la gente o sobre nosotros al entrar en casa, jadear de manera sobrexcitada o destrozar mordisqueando todo tipo de elementos a su alcance.
  • Timidez patológica: se trata de canes a los que un temor irracional los bloquea totalmente. Observaremos que el animal gimotea y se esconde y frecuentemente aparece relajación de esfínteres. Puede deberse a causas externas como una experiencia traumática, un incorrecto proceso de socialización o un carácter asustadizo secundario a causas genéticas.
  • Obsesiones: la atención de nuestro perro estará continuamente centrada en un elemento. Puede ser desde su pelota, hasta el reflejo del reloj, pasando por una luz de láser o el gato del vecino. Encontramos al animal continuamente tenso y cuando se halla ante el estímulo ni la llamada de su dueño, ni la comida consigue distraerlo.

La educación canina en cinco pasos

Socialización

La socialización es una de las claves para poder educar correctamente a un perro, es decir, es vital familiarizar al can con su entorno (lugares, personas, situaciones, etc.) cuanto antes. Y es que muchos dueños desconocen que una gran mayoría de los problemas que surgen en el comportamiento canino vienen como consecuencia de una falta de socialización en el animal, lo cual puede conllevar a una serie de consecuencias perjudiciales tanto para él como para el dueño.

Ejercicio

La práctica de ejercicio es fundamental en cualquier animal, ya que ayuda a mantener su salud y bienestar, y permite que su comportamiento sea mucho más manejable y resulte más sencillo educarlo.

Dependiendo de las razas hay perros que necesitan más ejercicio que otros. Correr, nadar, jugar, caminar, de este modo estará más sano y dormirá mejor.

Normas básicas y avanzadas

A un perro no basta con enseñarle un par de trucos, eso no es educar. Cuando se enseñan normas básicas y avanzadas a los perros se logran estrechar y fortalecer los lazos que lo unen contigo.

Es importante que el aprendizaje se convierta para tu animal como un juego y que se divierta con ello.

Refuerzo positivo

La clave está en premiar aquel comportamiento positivo de tu perro e ignorar el comportamiento negativo. El buen comportamiento puede premiarse con delicias caninas, caricias o juegos, así lograrás rectificar el mal comportamiento de tu perro y lograr que se comporte como realmente deseas.

Recompensar el comportamiento del perro hace sea más probable que dicho comportamiento positivo se repita en el futuro, y es una de las herramientas más poderosas que se pueden utilizar para cambiar o moldear las acciones de tu perro. En CIM Formación llevamos muchos años apostando en los cursos de educación y adiestramiento por el uso del refuerzo positivo en el entrenamiento del perro, ya que no sólo se le enseña los comportamientos que deseamos, sino porque también crea lazos más fuertes entre nosotros y nuestro perro.

El entrenamiento forzado del perro o basado en el castigo (o incluso físico) implica, por lo general, un cierto nivel de molestia (o incluso dolor) y no se recomienda, ya que puede hasta provocar que el perro muerda con el fin de defenderse.

El castigo también puede estar asociado con otros estímulos, incluyendo personas que estén presentes en el momento en que se produce el castigo. Por ejemplo, un perro que es castigado por acercarse demasiado a un niño pequeño puede llegar a sentir miedo o tener un comportamiento agresivo hacia ese niño.

Agresividad

En el caso de tu animal se comporte de manera agresiva es vital llevarle cuanto antes al veterinario para que determine que no se trata de un problema de salud. Aunque en principio, y si se aplican de manera correcta, siguiendo los pasos anteriores se evitará la agresividad del perro.

La llegada de un perro a casa es sin lugar a dudas un acontecimiento muy especial, un momento donde comienza la labor del dueño de ganarse su respeto desde el primer día.

Primeros pasos de la educación en positivo

refuerzo positivoEl tiempo es clave en el entrenamiento del perro con refuerzo positivo. El perro debe ser recompensado de inmediato cuando responda adecuadamente a una señal. Es decir, a través de un refuerzo (premio), el perro asociará comportamientos concretos con recompensas reales.

La consistencia es también esencial. Toda la familia debe utilizar el mismo sistema y señales, y nunca se debe reforzar el comportamiento equivocado. Por ejemplo, si al perro se le da la señal para que se siente, se le debe dar el premio en el momento en que su trasero toque el suelo. Si se espera hasta que se levante de nuevo, el momento se habrá perdido y el perro pensará que se le está recompensando por ponerse en pie.

Juego, golosinas y juguetes

La mayoría de los perros realizarán felices las acciones a cambio de conseguir apetitosos premios. Hay que elegir golosinas que sean pequeñas, suaves y que puedan romperse fácilmente. Deben gustarle mucho al perro y que se puedan comer fácilmente. Es difícil entrenar a un perro cuando le lleva mucho tiempo masticar y tragar su premio. Lo que queremos es que se lo coma rápido y nos mire queriendo más. Prueba con varios tipos de premios diferentes y averigua cuáles funcionan mejor.

Para los perros que no sienten motivación por la comida, intenta entrenarlo utilizando elogios y felicitaciones amables. O si el perro se motiva con juguetes, intenta recompensarle jugando a lanzarlo y que lo traiga. Algunos perros se sienten motivados por la compañía de otros perros. En esos casos, la recompensa es el tiempo de juego con sus compañeros.

Refuerzo positivo continuo

Además del premio en forma de comida, cada vez que el perro responda adecuadamente a una señal, debes también ofrecer elogios verbales. Es decir, le indicas a tu perro que se siente, se sienta, le felicitas “¡Bien!” y le das el premio inmediatamente. Cuando tu perro está aprendiendo una nueva orden, le debes recompensar cada vez que realiza la acción (refuerzo continuo).

entrenamiento caninoPuede ser necesario el uso de la técnica de “moldeamiento” con el perro (reforzar un comportamiento próximo a la respuesta deseada y poco a poco ir exigiendo más al perro antes de darle el premio). Por ejemplo, le estás enseñando a rodar en el suelo, habría que recompensarle primero por tumbarse en el suelo, después por tumbar y rodar sobre su espalda y, finalmente, por tumbarse y dar la vuelta completa sobre sí mismo.

Premiar el buen comportamiento

Una vez que tu perro responde de manera fiable a una señal sólo se le debe recompensar por permanecer firme con el comportamiento. Por ejemplo, si le das la instrucción de que se siente y se quede quieto, deberías recompensarle sólo cuando se sienta tentado a levantarse y no lo hace (por ejemplo, si ve a otro perro caminando cerca y no se levanta).

La educación y el adiestramiento del perro debe ser una experiencia divertida para tu perro y para ti. Al fin y al cabo, lo que queremos es que nuestros compañeros disfruten estando con nosotros tanto como nosotros disfrutamos de estar con ellos.

Entrenamiento de dominancia

El adiestramiento en positivo es muy diferente del enfoque de dominancia. Cuando las personas intentan dominar a sus perros, a menudo emplean técnicas nocivas que pueden ser bastante negativas. Así, el adiestrador suele tratar de ser el “jefe”. El uso de collares de dientes, de estrangulamiento y de choque, así como correcciones al tirar de la correa de un perro, son métodos estándar utilizados por aquellos que siguen un enfoque de dominancia o clásicos.

Pero estos métodos y estos collares de entrenamiento, se basan en el dolor y el castigo. Su uso intensifica el miedo y la agresión, empeora las conductas problemáticas, daña la relación entre perros y personas y hace que los perros ansiosos lo estén más aún. Los animales no aprenden bien bajo estrés. Este estilo de adiestramiento no es divertido para el perro o la persona, y establece conflicto en el perro.

El problema con un enfoque de dominancia/sumisión es que todos los métodos y herramientas utilizados son correctivos o punitivos. Implica que el perro no tendrá éxito sin correcciones repetidas. Lo prepara para el fracaso desde el principio. El perro es castigado antes de saber siquiera lo que se espera de él. Debido a que no entiende lo que el guía o educador canino quiere, inicialmente no realiza el comportamiento deseado.

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