Animación sociocultural en las instituciones de personas mayores dependientes

La animación sociocultural en las instituciones de personas mayores dependientes es de gran importancia para mejorar la calidad de vida de este colectivo. Mediante la animación sociocultural no solo se promueve la relación entre las personas –una cuestión básica para el bienestar emocional-, sino que también se potencia la convivencia y se permite que este colectivo tenga intereses e ilusiones.

También permite que este colectivo ocupe su tiempo con actividades lúdicas, formativas o artísticas, que se creen espacios de opinión y de participación y que se promueva un entorno adecuado para desarrollar las actividades socioculturales y facilitar la participación de los residentes, entre otras cuestiones.

Juegos de animación en residencia de ancianos

Los centros residenciales son lugares donde las personas viven a menudo de forma indefinida, donde se encuentran con muchas personas con las cuales hay que compartir mucho tiempo. La presencia del animador sociocultural en los centros residenciales es imprescindible para la humanización de estos centros.

A quién está dirigida la animación sociocultural

La intervención del animador sociocultural en las instituciones geriátricas se basa en dos principios: acción individual y acción grupal

La acción individual requiere conocer a las personas con las que se va a trabajar. Ello requiere recoger información, hacer una valoración y diseñar un plan de trabajo y evaluación. La acción grupal es la base del trabajo del animador sociocultural.

Pero el animador sociocultural no solo trabaja con los residentes, sino también con sus familiares. Los residentes son el centro de cualquier proyecto de animación que se plantee en una institución para personas dependientes. Todas las propuestas tienen que dirigirse a mejorar su calidad de vida. Los familiares son, por su parte, un factor calve. Es muy importante incluir a los familiares en el proyecto de animación sociocultural del centro, ya que aportan a cada residente un apoyo afectivo insustituible y favorece la participación de los residentes.

Los voluntarios también son importantes en estas actividades, ya que aportan afecto, compañía y apoyo a los residentes.

La estructura de las actividades

Es recomendable que los programas de actividades en las instituciones de personas dependientes tengan en cuenta la realización de actividades periódicas, así como actividades puntuales. La realización de actividades periódicas de continuidad da estabilidad al programa y favorecen la normalidad en su participación. Las actividades puntuales permiten implicar a otros grupos como familiares, voluntarios, el equipo de profesionales y la comunidad más fácilmente.

Tal y como explica la autora Assumpció Ros Florenza en su libro “El reto de envejecer. Una mirada desde la animación sociocultural”, la pirámide de las necesidades de Maslow es un buen punto de partida para pensar en la organización de la atención en una residencia:

  1. Necesidades fisiológicas: alimentación, cuidado de la salud, higiene, confort…
  2. De seguridad: instalaciones adecuadas, recursos económicos suficientes, continuidad en la atención…
  3. Afectivas: apoyo familiar, voluntariado, atención psicológica, religión…
  4. De relación: sentido de pertenencia a uno o más grupos, clima de confianza, convivencia, participación en un proyecto común…
  5. De autoestima: adaptación a la vejez, promoción de valores propios, confianza en uno mismo y en los otros…
  6. De autorrealización: crecimiento personal, proyecto vital, revisión de vida…

Técnicas de grupo

Las técnicas de grupo implican trabajar en conjunto. En las instituciones de atención a las personas mayores dependientes tienen ciertas ventajas. como son:

  • Los profesionales pueden atender a más personas con el mismo tiempo de dedicación.
  • Potencia la relación entre las personas.
  • Se promueve un espacio privilegiado de escucha, de respeto, de confianza y de ayuda mutua.
  • Conocer aspectos de las personas que en otras circunstancias no sería posible.

Es importante tener en cuenta que en la realización de estas técnicas de grupo hay que potenciar la relación entre los participantes y reconocer los valores de cada persona, potenciando su voluntad de participar y beneficiarse del trabajo de grupo. Además, es fundamental promover la solidaridad, el respeto y la valía de cada uno.

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Autor: Eva R.

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