Cómo afrontar la llegada de la tercera edad
Dos mujeres mayores comen en un restaurante francés
Foto: Unsplash

Cómo afrontar la llegada de la tercera edad

Como consecuencia de los avances médicos, la esperanza de vida se ha duplicado en los últimos cien años. Esta situación conlleva aspectos positivos y, también, negativos.

Las personas vivimos más años gracias a la detección, control y tratamiento de enfermedades que en otras épocas habían sido mortales en muchos casos; éste sería el aspecto más positivo de la situación.

El lado negativo está representado por la aparición de otros trastornos y patologías derivados del mismo envejecimiento y, esta circunstancia, se ha de tener en cuenta para elaborar un protocolo de actividades y trabajo cuyo objetivo será mejorar la calidad de vida del anciano.

Objetivos de los sanitarios

Comenzaremos estableciendo unos objetivos de trabajo generales o globales, como:

  • Integrar a la persona en su medio natural (familiar). Las hospitalizaciones han de ser breves para evitar cambios de comportamiento y de actitud.
  • Disminuir el grado de dependencia. Se ha de intentar conseguir la independencia para las actividades cotidianas y desarrollar movimiento.
  • Aumentar la autoestima. Desarrollar el interés por la práctica de diversas actividades para entretenerle y hacerle sentir útil.

Las principales trabas que encontramos para conseguir los objetivos son:

  • La dificultad en la conducta pasiva del abuelo
  • Problemas en la vista y la audición que provocan aislamiento
  • La existencia de mitos como “soy un estorbo”

Valoración de efectos secundarios

Para conseguir los objetivos globales, debemos luchar contra el deterioro físico y mental mediante:

  • Aporte hídrico y nutritivo
  • Limitar el encamado
  • Adoptar medidas para prevenir los efectos del encamado, como ejecutar cambios posturales cada dos horas
  • Luchar contra factores mecánicos nocivos, ¡ojo con las férulas!
  • Mantener la higiene, cambiar pañales…
  • Efectuar masajes y movilizaciones preferentemente activas
  • Realizar verticalizaciones

Evitar trastornos del sueño

Será muy importante que la persona lleve, en la medida de sus limitaciones, un estilo de vida ordenado, procurando dormir las horas suficientes, utilizando:

  • Técnicas de relajación
  • Masaje relajante

Mantenimiento de la función

Importantísimo será mantener las aferencias (la entrada de información sensitiva y sensorial) que favorecerán el mantenimiento de la alerta psicológica y psicomotora que evitará la desconexión, para ello:

  • Se personalizará el entorno con sus objetos, ponerle su perfume…
  • Colocaremos un calendario, un despertador, indicadores en el lavabo, para mantener la referencia de tiempo y espacio
  • Facilitaremos las visitas de familiares y amigos
  • Procurar lectura, correspondencia…
  • Se fomentará la continuidad de la actividad física, favoreciendo la bipedestación activa para ayudar a mantener el esquema corporal y el equilibrio, utilizando caminadores, barras paralelas…
  • Y evitaremos la desactivación funcional inducida por la asistencia excesiva, animando a realizar las actividades cotidianas. Deberían moverse solos en la cama, pasar de la misma a sedestación y de aquí a bipedestación, ocuparse de la higiene personal, comer, vestirse, caminar…

El envejecimiento activo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el envejecimiento saludable “como el proceso de desarrollo y mantenimiento de la capacidad funcional que permite el bienestar en la edad avanzada”.

La capacidad funcional consiste en tener las capacidades que permiten a todas las personas ser y hacer lo que tienen razones para valorar. Esto incluye la capacidad de una persona para satisfacer sus necesidades básicas, aprender, crecer y tomar decisiones y tener movilidad, así como para relacionarse y para contribuir a la sociedad.

El envejecimiento saludable es el enfoque del trabajo de la OMS sobre el envejecimiento entre los años 2015 y 2030. El concepto de envejecimiento saludable reemplaza el anteriormente denominado por la OMS envejecimiento activo.

Como el envejecimiento activo, enfatiza la necesidad de actuar en múltiples sectores y permitir que las personas mayores sigan siendo un recurso para sus familias, comunidades y economías.

La investigación muestra que un estilo de vida activo puede disminuir los desafíos y aumentar las oportunidades asociadas con el envejecimiento de la población.  El envejecimiento activo proporciona entornos, programas y lugares que ayudan a las personas a vivir bien y a hacerse cargo de su salud y bienestar.

Por ello, el ICAA propone una serie de principios del envejecimiento activo en un modelo diseñado para guiar a los gobiernos, proveedores de productos y servicios, empleadores y la industria de la salud para responder al envejecimiento de la población. Al implementar y operar según estos principios , las organizaciones y agencias podrán construir una base para sus esfuerzos y fomentar una vida activa y comprometida para personas de todas las edades.

Estos principios son los siguientes:

Principio 1 – Poblaciones

La diversa población de adultos mayores requiere diversas soluciones. La población de más edad es extremadamente diversa, desde la capacidad y la edad, hasta los ingresos y la cultura, hasta la orientación sexual.

¿Cómo satisfaceremos las necesidades, capacidades, expectativas, sueños y deseos de individuos tan diferentes?

Principio 2 – Personas

Se necesitan personas capacitadas y comprometidas para satisfacer las necesidades, capacidades, expectativas, sueños y deseos de los adultos mayores.

¿Quién se dirigirá a la población mayor? Con menos personas ingresando a la fuerza laboral, y al campo del envejecimiento en particular, ¿de dónde vendrá la gente para satisfacer la demanda del mercado y las necesidades de una amplia gama de industrias? ¿La tecnología llenará los vacíos?

Principio 3 – Percepciones

El edadismo y los estereotipos negativos del envejecimiento impiden una sociedad inclusiva.

El envejecimiento y los estereotipos negativos del envejecimiento impiden una sociedad inclusiva. Para maximizar los dividendos del envejecimiento de la población, debemos aceptar las realidades del envejecimiento actual y dejar atrás las viejas formas de pensar.

Principio 4 – Potencial

El envejecimiento de la población está creando nuevas economías.

Con el envejecimiento de la población, los consumidores de más de 50 años dominarán las decisiones de compra en las próximas décadas, lo cual dará lugar a la aparición de innumerables  oportunidades comerciales para quienes los atraigan. ¿Cuáles serán estas oportunidades y cómo las aprovecharán las empresas?

Principio 5 – Productos

Se necesitan productos y servicios que se adapten a las necesidades y expectativas de los adultos mayores.

Muchos proveedores de hoy continúan enfocando sus productos y servicios hacia la juventud. La investigación muestra que esta falta de interés en los consumidores de más edad proviene del envejecimiento y una comprensión limitada de este mercado.

Al diseñar productos y servicios más inclusivos, las organizaciones se beneficiarán del vasto poder adquisitivo del mercado de más de 50 años.

Principio 6 – Promociones

Los adultos mayores son un mercado clave para atraer. La gran mayoría de los especialistas en marketing han descuidado a los consumidores mayores, a pesar del hecho de que dentro de cinco años, el mercado de más de 50 representará el 70% de todos los ingresos disponibles.

Las promociones y el marketing efectivos deben basarse en las realidades de la vida de los adultos mayores. Cambiar el modelo de marketing actual no solo satisfará la demanda de los consumidores, sino que también inspirará un cambio social.

Principio 7 – Lugares

Los entornos deben construirse para permitir múltiples habilidades funcionales. Los entornos pueden alentar o desalentar a las personas de todas las edades a llevar vidas activas y comprometidas. Desde el interior hasta el exterior, ¿qué entornos serán necesarios para apoyar el envejecimiento activo?

Principio 8 – Políticas

Se deben proteger los derechos humanos de los adultos mayores. Hay que considerar cómo las políticas pueden apoyar la inclusión. Sin embargo, se necesitarán políticas globales, nacionales y corporativas específicas para garantizar los derechos humanos de los adultos mayores.

Los ejemplos incluyen el acceso a la seguridad social, las leyes de discriminación por edad y la atención y vivienda asequibles. ¿Sus políticas son inclusivas? O, ¿tendrá que volver a visitarlos?

Nutrición y cuidados de salud

Un problema importante a los que se enfrenan las personas mayores es la desnutrición. De ahí la importancia que tiene observar la nutrición como uno de los cuidados básicos de las personas de la tercera edad. Pero no solo estamos hablando en términos de comer poco, sino, sobre todo, de comer adecuadamente para satisfacer sus necesidades nutricionales.

De hecho, satisfacer las necesidades dietéticas y nutricionales de las personas mayores es fundamental para el mantenimiento de la salud, la independencia funcional y la calidad de vida. Si bien muchos adultos mayores se mantienen saludables y comen bien, los que tienen una salud más precaria pueden experimentar dificultades para satisfacer sus necesidades nutricionales.

La dieta y el estilo de vida son importantes para el mantenimiento de la salud de todos los grupos de edad, pero son cruciales para un envejecimiento saludable. Mantener un buen estado nutricional tiene implicaciones significativas para la salud y el bienestar, a la vez que ayuda a retrasar y reducir el riesgo de desarrollar enfermedades, manteniendo la independencia funcional y promoviendo de este modo una vida independiente continua.

Cambios nutricionales con el envejecimiento

El envejecimiento va acompañado de muchos cambios que pueden dificultar la satisfacción de las necesidades nutricionales. Para algunos, una buena nutrición puede perder importancia con la edad. Factores como el duelo y el aislamiento social pueden influir en las prácticas alimentarias. La enfermedad y la discapacidad también pueden afectar la capacidad de comprar y preparar alimentos

El envejecimiento también va acompañado de una mayor probabilidad de padecer una o más enfermedades crónicas como enfermedades respiratorias, artritis, derrames cerebrales, depresión y demencia. Estas condiciones pueden afectar el apetito, la capacidad funcional o la capacidad para tragar, lo que conduce a una ingesta de alimentos alterada y al deterioro del estado nutricional.

Los medicamentos utilizados en el tratamiento de enfermedades crónicas también pueden tener un efecto perjudicial sobre el estado nutricional a través de la pérdida de apetito, náuseas, diarrea, motilidad gastrointestinal reducida y boca seca .

Por otra parte, el gusto y el olfato disminuyen con la edad y la mala dentición puede limitar la elección de alimentos a alimentos blandos. La boca seca es común, lo que dificulta la deglución y luego evita los alimentos. La mala absorción de nutrientes esenciales puede dar como resultado cambios gastrointestinales como gastritis atrófica. El vaciado gástrico se ralentiza con el envejecimiento con un potencial efecto perjudicial sobre el apetito. Todos estos factores, de forma independiente o colectiva, pueden conducir a una reducción de la ingesta de alimentos.

Además, a medida que envejecemos, la composición corporal cambia: la masa grasa aumenta y la masa corporal magra disminuye (sarcopenia). La pérdida de masa muscular comienza alrededor de los 50 años, pero se acelera más después de los 60 años, y la masa grasa continúa aumentando hasta alrededor de los 75 años. La pérdida de masa muscular conduce a una reducción de la tasa metabólica basal de aproximadamente un 15% entre los 30 y los 80 años, y esto da como resultado una reducción posterior de las necesidades energéticas, de alrededor de 150 kcal por día después de los 75 años.

Las reducciones en las necesidades energéticas repercuten en las cantidades o volúmenes de alimentos consumidos, la gente tiende naturalmente a comer menos y esto, junto con los cambios fisiológicos, puede conducir a déficits en la ingesta de micronutrientes.

Consecuencias de la desnutrición en la tercera edad

Las personas mayores son vulnerables a la desnutrición, que se asocia con un mayor riesgo de morbilidad y mortalidad. El aumento de las caídas, la vulnerabilidad a las infecciones, la pérdida de energía y movilidad, la mala cicatrización de las heridas y la confusión son las consecuencias de la desnutrición

La desnutrición es común en todos los tipos de entornos de atención institucional; sin embargo, se cree que gran parte de la desnutrición presente en el ingreso a las instituciones probablemente se origine entre los adultos mayores que viven en sus domicilios habituales.

Si bien la desnutrición puede considerarse un mayor riesgo para la salud en las personas mayores, la obesidad también aumenta la morbilidad y la mortalidad por diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. La prevalencia del sobrepeso y la obesidad continúa aumentando entre la población en su conjunto, y la evidencia actual indica que la prevalencia en las personas mayores de 65 años está aumentando.

Si quieres saber más, puede interesarte nuestro curso de animación geriátrica a distancia.

Ver todos los artículos de Sanidad

Deja un comentario

1 comentario
  • Muchas gracias por compartir este contenido sobre la ancianidad. Excelente información, sin duda llegar a la tercera edad puede ser algo duro.