Diferencias entre movilidad, elasticidad y flexibilidad
Diferencias entre movilidad, elasticidad y flexibilidad 1

Diferencias entre movilidad, elasticidad y flexibilidad

Movilidad, elasticidad y flexibilidad son tres conceptos que, en muchas ocasiones, se usan erróneamente de manera indistinta para referirse a una determinada capacidad de movimiento. En este artículo queremos explicar las diferencias entre estos términos y cómo se relacionan entre ellos.

Doblarse, enderezarse, desplazarse, rotar, … Son muchos y variados los movimientos que puede realizar el cuerpo humano. Bien lo saben los estudiantes de anatomía cuando deben aprender las estructuras anatómicas implicadas, los ejes de referencia y la dirección de cada movimiento. Todos estos movimientos son posibles gracias a los huesos, los músculos y las articulaciones. 

Dicho de forma simple, una de las funciones de los huesos es dar forma, consistencia y soporte postural; por su parte, las articulaciones son puntos de conexión entre dos o más huesos y actúan a modo de bisagra; los músculos esqueléticos, unidos a los huesos a través de los tendones y dispuestos en grupos opuestos entre sí, se contraen para permitir el movimiento de partes del cuerpo.

El sistema musculoesquelético está diseñado para el movimiento. Cuando el estilo de vida es sedentario, los huesos pierden densidad, las articulaciones se vuelven más rígidas y la musculatura se atrofia, perdiendo fuerza y resistencia.

Movilidad

La movilidad se define como la capacidad de movimiento que poseen las articulaciones en el rango más amplio posible considerando los límites dados por sus características estructurales.
Está determinada por diferentes aspectos a tener en cuenta:

  • Factores anatómicos (tipo de articulación)
  • Factores biomecánicos (elasticidad, fuerza muscular)
  • Factores bioquímicos (metabolismo muscular)
  • Factores neurofisiológicos (tono muscular)
  • Otros factores (sexo, edad, genética)

Elasticidad

La elasticidad es la capacidad que tienen los músculos para estirarse, alargarse, sin dañar su estructura, y luego contraerse, recuperando su forma y posición natural en reposo. Esta misma propiedad la tienen, en mucha menor medida, los ligamentos y tendones que conectan los músculos con los huesos y posibilitan el movimiento. 

Al hablar de movilidad nos referimos a la amplitud de movimiento de las articulaciones para ser capaces de desplazar una parte del cuerpo. No obstante la movilidad implica a los tejidos blandos que rodean las articulaciones, como los cartílagos, los ligamentos, los tendones y los músculos que se contraen en el movimiento voluntario. A su vez el sistema nervioso es el encargado de coordinar la interacción entre las diversas estructuras y el cerebro.

La capacidad de movimiento de las articulaciones y la elasticidad muscular hacen posible la movilidad articular.

Flexibilidad

La flexibilidad en el ser humano integra la capacidad de las articulaciones para realizar movimientos con la máxima amplitud posible sin producir daños y la capacidad de los músculos de elongarse y contraerse. 

La flexibilidad posibilita el movimiento, pero no lo produce. Nos movemos gracias a la capacidad de movimiento de las articulaciones y a la capacidad contráctil de la musculatura esquelética. Es una propiedad involutiva, es decir, la vamos perdiendo con el paso del tiempo. Mantenemos un nivel alto durante la primera década de vida. Durante la pubertad, el desarrollo de músculos y huesos disminuye la flexibilidad. Si no se entrena, al llegar a la segunda década vital, la disminución habrá alcanzado un 75% y, a partir de los 30 años, seremos cada vez menos flexibles, pues entran en juego otros factores negativos como la progresiva deshidratación de los tejidos conjuntivos, el aumento de depósitos de calcio en los huesos y la aparición de adherencias y el aumento del porcentaje de grasa corporal.

Mantener la actividad física durante toda la vida es fundamental para mantenernos adecuadamente flexibles y poder realizar los movimientos cotidianos sin sentir dolor, ni más restricciones que las propias de los límites naturales.

Para conseguir y conservar una óptima amplitud de movimiento y que esté sea fluido, es necesario trabajar la movilidad articular y la elasticidad muscular.

Una vida demasiado sedentaria conlleva un deterioro de la movilidad articular y un acortamiento de los músculos que, si no se corrige, conlleva una serie de perjuicios al querer realizar movimientos:

  • Desviaciones posturales
  • Movimientos descoordinados
  • Poca adaptabilidad a los cambios de movimiento
  • Mayor esfuerzo de los músculos agonistas ante la resistencia pasiva de los músculos acortados
  • Mayor posibilidad de lesiones

Para mantenernos flexibles y conservar la movilidad articular y la elasticidad muscular debemos poner de nuestra parte. Podemos desarrollar algún tipo de actividad física, seguir una rutina de ejercicios en casa y procurar movernos con frecuencia. Si la actividad laboral nos obliga a estar sentados muchas horas, hemos de levantarnos cada hora o caminar mientras hablamos por teléfono.

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