¿Salvarías a tu mascota o a un desconocido?
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¿Salvarías a tu mascota o a un desconocido?

Estudios neurocientíficos indican que la cognición moral implica una disputa entre dos sistemas cognitivos en el cerebro: el sistema emocional “caliente” y el sistema racional “frío”. Diversas investigaciones han demostrado que cuando se nos presentan dilemas personales, las personas mostramos una mayor actividad cerebral en las áreas del sistema emocional. Sin embargo, cuando se analiza más profundamente sobre ciertas decisiones, a menudo se presentan dilemas morales. Y la selección de nuestra familia puede ayudar a explicar esos juicios morales. Además, la mayoría de personas consideran a sus mascotas como parte de su familia.

rescate perroEn ese sentido, un estudio realizado hace un par de años por dos universidades estadounidenses trató de comprender cómo piensan los dueños de mascotas cuando tenían que elegir entre salvar la vida de sus animales o de un desconocido.

Este estudio trataba de entender también cómo percibían estas personas a alguien de su familia biológica, como un primo o un hermano, y alguien psicológicamente de la familia, como un perro.

Se incluyó 6 niveles de relación humana (turistas extranjeros, extraños de su ciudad natal, primo lejano, mejor amigo, abuelos y hermanos), mientras que la relación de la mascota tenía dos niveles (su mascota, y la mascota de otra persona).

Con este fin, se hizo la siguiente pregunta a todos los participantes: “un autobús viene hacia ti y no muestra señales de detenerse. Tu perro y un turista extranjero están en medio de su camino. Sólo puedes salvar a uno. ¿A quién salvarías?”.

Después se modificaba la pregunta: “en lugar de tu perro, es el perro del vecino; y en vez de un turista extranjero, un desconocido de tu ciudad, un primo, amigo, abuelo y hermano.

Los hombres y las mujeres valoran de manera diferente el lugar de la mascota en la familia

abrazando perroEn el primer escenario, el 40% de la gente optó por salvar la vida de sus perros, dejando morir al turista extranjero. En el caso de las mujeres, la cifra es aún mayor, dado que un 45% de ellas elegían la vida de su perro, lo que sugiere que los machos y las hembras pueden diferir en la estructura de su razonamiento moral.

La disposición a salvar a un animal doméstico sobre un ser humano disminuyó considerablemente con el nivel de relación entre el participante y el ser humano.

Pero, la conclusión fue que, entre salvar a un miembro de la familia o a un extraño, los participantes optaron por salvar a un miembro de la familia y a su mascota, aunque no sea familia biológica. Por tanto, los resultados muestran que el perro es considerado psicológicamente como un miembro de la familia, y especialmente para las mujeres, como hemos dicho.

Entre el perro de otra persona y un turista extranjero, la mayoría de la gente eligió el turista, mostrando que, efectivamente, el criterio de elección es el “parentesco”. Los participantes también estaban más dispuestos a salvar a su propia mascota frente a una vida humana que a la mascota de otra persona frente a esa vida humana.

Pero cuando hay que elegir entre un miembro biológico y un miembro psicológico de la familia, la elección es mucho más difícil.

Los animales se ganan un espacio como “ser humano” en casa de sus dueños

familia y perroPor otro lado, una encuesta realizada por la agencia Associated Press en Estados Unidos confirma también esta hipótesis, ya que muestra que la mitad de los propietarios consideran a sus mascotas completamente miembros de la familia (como si fuese biológica) y otro 36% creen que los animales son familiares parciales (de la familia, pero no igual a los humanos).

Para las mujeres, la consideración por el animal es aún mayor, ya que un 66% de las mujeres solteras y el 46% de las mujeres casadas consideran a su mascota un miembro de la familia. Estos datos muestran la posición que los animales ocupan en la vida de los propietarios. Hoy en día, se consideran miembros de la familia y, en muchos casos, tienen los mismos derechos y lujos que los demás miembros.

Cuando se les preguntó, la mayoría de los propietarios admiten que han dejado dormir a su mascota en su cama, que la han alimentado con comida humana y que le han comprado ropa. Muchos propietarios también viajan con sus mascotas, sean perros o gatos.

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