Las necesidades nutritivas del caballo
Caballo comiendo hierba
Foto: Annie Spratt en Unsplash

Las necesidades nutritivas del caballo

Para que un caballo esté sano debe estar bien alimentado. Por ese motivo es fundamental conocer sus necesidades nutritivas y, de ese modo, alimentarlo en consecuencia. Pero no es lo mismo que un caballo esté en libertad que en cautividad.

Cuando está en libertad, el caballo se nutre de gran cantidad de hierba que mordisquea a pequeñas dosis durante muchas horas al día. Además, cuando está pastando, el caballo evita en lo posible los movimientos rápidos y las acciones pesadas, y prefiere moverse tranquilo y continuamente al paso.

Sin embargo, fuera de su contexto natural, en el que se le hace “trabajar” con el peso del jinete y llevando a cabo acciones que requieren esfuerzo, el caballo necesita una alimentación distinta, capaz de restituirle las energías que gasta y que nunca gastaría si no le obligasen a ello agentes externos como el hombre.

La alimentación del caballo

La ración diaria de la alimentación del caballo debe cubrir las necesidades básicas en: vitaminas, proteínas, grasas, carbohidratos, agua y minerales.

Proteínas

Casi la mitad del peso de un caballo adulto, sin considerar el agua, está constituido por proteínas, las cuales son básicas para la formación de la piel, pelo y músculos, así como en la estructuración del tejido conjuntivo, cascos, sistema nervioso y buena parte del esqueleto.

La cantidad de proteínas requerida por el caballo dependerá de su fase vital y del cometido principal al que sean asignados. En este sentido, crecimiento, reproducción y lactación exigen, mayor cantidad de proteínas.

Grasas (lípidos)

Se incluye no solamente las grasas propiamente dichas, sino también los llamados glicéridos, colesterol, lecitinas, ácidos grasos volátiles y resinas. Las grasas son la fuente de energía de los caballos y también son portadores de vitaminas liposolubles.

Carbohidratos

Los carbohidratos son son fuentes de energía y de engorde. La mayoría de los granos de cereales y los henos son alimentos particularmente ricos en estos principios inmediatos. Los
carbohidratos incluyen alimentos tan conocidos como los azucares y los almidones, así como la celulosa, formando parte ésta de la llamada fibra bruta , necesaria para  estimular el peristaltismo intestinal y el desarrollo de las bacterias presentes en el ciego.

Las necesidades del caballo dependen de la edad y de la actividad realizada; más en potros y jóvenes, menos en caballos adultos. En cualquier caso podemos afirmar que las necesidades energéticas del caballo no son muy elevadas en el caso de los  adultos, especialmente si no realizan una particular actividad.

Agua

El agua constituye en torno a dos tercios del peso de un caballo adulto. En un potro la porción de agua es aún mayor.

Una de las funciones del agua es actuar como lubrificante del tubo digestivo; sin esta función los cólicos serían más frecuentes en los caballos. Otra, también muy importante, tiene que ver con  la regulación de la temperatura corporal, lo cual es especialmente importante durante la estación calurosa y seca, ya que la citada temperatura debe mantenerse dentro de ciertos límites.

Los caballos tienen la necesidad de contar siempre con el agua fresca, limpia y precisa para cubrir sus necesidades.

Vitaminas

Las vitaminas son esenciales para los procesos metabólicos del caballo. Se suelen dividir para su estudio en dos grupos: liposolubles (A, D, E y K) e hidrosolubles (C y grupo B).

Todas o deberán formar parte de la ración del caballo. Determinadas situaciones de estrés o de fatiga pueden incrementar las necesidades de vitaminas, en cuyo caso será preciso suministrar un suplemento de las mismas.

Minerales

Los minerales son sustancias inorgánicas que forman también parte del organismo y cumplen, principalmente, dos importantísimas funciones:   ser componentes de los tejidos y hacer de catalizadores en determinadas reacciones químicas. Muchos de estos minerales están presentes en la dieta normal. Otros,  sin embargo, hay que suministrarlos como complemento en la ración.

En general, el caballo precisa suplementos de cloruro sódico, calcio y fósforo.

Cereales

Principalmente avena, maíz y cebada.

En Europa la avena es el cereal más conocido por los ganaderos dedicados al caballo e integra básicamente casi todas las raciones suministradas a este animal. Este grano es muy apetecible y
digestible.

Por otra parte, una alimentación a base de maíz supone un alto contenido en energía y una buena digestibilidad.

En cuanto a la cebada, este cereal representa el tercer tipo de grano generalmente usado en la alimentación del caballo. Sus propiedades son comparables a las de la avena si bien es menos digestible y en consecuencia menos empleado.  Dado que la cebada no es muy apetecida por el caballo hay que considerarla  en la alimentación únicamente si se mezcla con otros granos y, en cualquier caso, machacada para así facilitar su digestión.

Alimentos granulados

Hoy día muchos caballos son alimentados con raciones compuestas en buena parte por piensos granulados. Existen diferentes tipos, adecuados para caballos en reposo, caballos trabajando, yeguas gestantes, yeguas en lactación, potros destetados, fase previa al destete, especiales para caballos de carreras o gránulos de heno de alfalfa, entre otros.

Los alimentos granulados presentan sin duda notables ventajas. Por una parte, disminuyen considerablemente las pérdidas de alimento y ocupan menos espacio en los almacenes. Además, si la fabricación es correcta no tendrán polvo. También incluyen los principales componentes de la ración y con estos los principios inmediatos nutritivos que precisan, no preocupándose así de los posibles suplementos proteicos, minerales o vitamínicos.

Sin embargo, los alimentos granulados  tienen algunas desventajas. Una de ellas es que los caballos toman los alimentos con avidez y velocidad, por lo que podrían producirse bloqueos del esófago. Además, el granulado bueno es caro en comparación con los cereales y el heno.

Heno y alfalfa

El heno debe ser de calidad óptima. Hay que evitar el de calidad mediana o malo, así como el alterado por la humedad, el mohoso o fermentado y el que tiene poca hoja o aparece polvoriento para evitar trastornos digestivos que pueden conducir a procesos cólicos, cuya gravedad es a veces extrema. Además, el heno polvoriento puede provocar casos de asma y hasta la formación de un
enfisema pulmonar o huélfago.

Es importante tener en cuenta que el caballo adulto puede vivir solo con heno, siempre que éste sea de buena calidad. En todo caso, la cantidad suministrada equivaldrá al 4% del peso vivo.

Pasto

El uso del pastoreo de forma continuada o esporádica es muy beneficioso para el caballo. Además de proporcionarle tiempo al aire libre, también le obliga a hacer ejercicio  y a conseguir el aporte necesario de vitamina D.

No cabe duda de que, además, el aprovechamiento de los pasto representa en la alimentación una indudable economía.

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