Sarna en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento
Sarna en perros

Sarna en perros: síntomas, diagnóstico y tratamiento

La sarna en perros no es solo un problema de picor. Es una enfermedad cutánea causada por ácaros que, si no se trata a tiempo, puede provocar heridas, infecciones, pérdida de pelo y un deterioro general del estado de salud del animal.

Es más común de lo que parece y, aunque tiene tratamiento, muchas personas tardan en reconocer los síntomas o no saben qué pasos seguir. Conocer los primeros signos y saber cómo actuar puede marcar una gran diferencia en la recuperación.

Qué es la sarna en perros

La sarna en perros es una enfermedad de la piel provocada por distintos tipos de ácaros que se alojan en la superficie o en los folículos de la piel. Estos parásitos microscópicos provocan una respuesta inflamatoria que se traduce en picor intenso, enrojecimiento, heridas y pérdida de pelo. Aunque pueda parecer solo un problema estético o pasajero, en realidad afecta al bienestar general del animal.

Existen varias formas de sarna, pero las más frecuentes son la sarna sarcóptica, altamente contagiosa, y la sarna demodécica, más común en cachorros o perros con defensas bajas. Ambas requieren diagnóstico veterinario, ya que los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades cutáneas.

La cuestión es que detectarla a tiempo es fundamental. Cuanto antes se empiece el tratamiento, más rápida y completa será la recuperación. Si se ignora, la sarna puede extenderse por todo el cuerpo, provocar infecciones secundarias y debilitar al perro. Además, en casos como la sarcóptica, puede transmitirse a otros animales e incluso a personas.

Por eso, si un perro se rasca con insistencia o presenta lesiones en la piel, no conviene esperar. Consultar con un profesional puede evitar complicaciones y sufrimiento innecesario.

Síntomas y diagnóstico de la sarna en perros

Todo empieza con algo que puede parecer inofensivo: el perro se rasca más de lo habitual. Pero cuando ese picor se vuelve constante y desesperado, ya es momento de prestar atención. La sarna suele manifestarse primero con picor intenso, y no tarda en dejar señales visibles: heridas, costras, enrojecimiento y zonas inflamadas por el rascado excesivo. Lo habitual es que estas lesiones aparezcan en las orejas, cara, patas o abdomen, aunque pueden extenderse con rapidez.

Además, a medida que la piel se debilita, es frecuente observar pérdida de pelo y, en casos más avanzados, un olor desagradable debido a infecciones bacterianas que aprovechan la irritación cutánea. Si no se actúa a tiempo, el perro puede mostrar también apatía, pérdida de apetito o adelgazamiento.

Ante estos síntomas, lo mejor es acudir al veterinario. El diagnóstico suele comenzar con un raspado cutáneo, una técnica sencilla para observar los ácaros bajo el microscopio. Si hay sospecha de sarna sarcóptica, puede que hagan falta varias muestras porque los parásitos no siempre se detectan a la primera.

El veterinario también examinará físicamente al animal y, si es necesario, propondrá biopsias o análisis de sangre, sobre todo cuando se trata de sarna demodécica. Este conjunto de pruebas permite descartar otras enfermedades parecidas y ajustar el tratamiento de forma precisa.

Tratamientos eficaces y cuidados para su recuperación

Una vez confirmado el diagnóstico, el siguiente paso es iniciar el tratamiento cuanto antes. Y aquí no hay atajos: los remedios caseros sin supervisión veterinaria no solo no funcionan, sino que pueden empeorar la situación. La sarna se trata con fármacos antiparasitarios, y la elección del medicamento depende del tipo de sarna y del estado general del perro.

Hoy en día, las isoxazolinas como el fluralaner o el sarolaner se utilizan con frecuencia. En muchos casos, una sola dosis puede ser suficiente para eliminar los ácaros. También se usan principios activos como ivermectina o moxidectina, aunque deben administrarse con cuidado en razas sensibles como los Collies. Otro tratamiento común es el amitraz, que se aplica en forma de baños o lociones sobre la piel afectada.

Pero el tratamiento no acaba ahí. Para favorecer la recuperación, el veterinario puede recetar champús medicados que limpian la piel y aceleran la cicatrización. Si hay heridas infectadas, se añaden antibióticos. Y no hay que olvidar el entorno: es clave desinfectar camas, mantas y zonas donde el perro pasa tiempo, para evitar reinfecciones.

Aunque el proceso puede llevar semanas, el pronóstico es muy bueno si se siguen las indicaciones. Con constancia y cuidados adecuados, el perro se recupera por completo… y vuelve a ser él mismo.

Qué puedes hacer hoy para evitar complicaciones mañana

La clave está en no dejarlo pasar. Si notas que un perro se rasca sin parar, empieza a perder pelo o tiene zonas enrojecidas en la piel, no lo atribuyas solo al calor o a una alergia pasajera. Cuanto antes actúes, más sencillo será el tratamiento y menores las consecuencias.

La sarna no es una enfermedad para improvisar. Requiere diagnóstico veterinario, un tratamiento bien pautado y un entorno limpio que acompañe la recuperación. Y aunque puede sonar complejo, en realidad es cuestión de estar alerta y tomar decisiones rápidas.

Mantener una buena higiene, seguir el calendario de desparasitaciones y observar cualquier cambio en el comportamiento o la piel del perro son gestos sencillos que marcan la diferencia. Porque al final, prevenir o tratar a tiempo no solo evita el sufrimiento del animal, sino también preocupaciones innecesarias para ti.

Estar bien informado te da una ventaja: puedes actuar con seguridad, sin dudas ni retrasos. Y eso, cuando se trata de salud, vale mucho.

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