¿Qué hacer cuando el perro no se deja cepillar?
que hacer cuando el perro no se deja cepillar|Perro no se deja cepillar

¿Qué hacer cuando el perro no se deja cepillar?

El cepillado es una parte esencial del aseo del perro. Pero si el perro no se deja cepillar puede resultar un trabajo complicado. Los perros tienden a recordar experiencias que les resultaron dolorosas, atemorizantes o molestas, especialmente si la experiencia negativa ocurrió cuando era un cachorro.

Huir cuando aparece el cepillo indica que el perro tiene miedo, ansiedad o estrés relacionados con la experiencia de cepillarse. Afortunadamente, es posible transformar la respuesta del perro al cepillo. Si el perro no se deja cepillar, la estrategia es combinar el cepillado con experiencias positivas y agradables.

Cepillar a un perro

Perro no se deja cepillar

Tener un perro supone incluir en sus hábitos unas nuevas obligaciones, necesarias tanto para el buen estado del animal como para el de sus propietarios. Y uno de los cuidados esenciales, además de la nutrición y la educación, es el de un correcto mantenimiento de su pelaje.

No hay nada tan sencillo como habituarse al cepillado diario de tu perro, pues ello le evitará que en un futuro sufra al deshacer los nudos que se le irán formando con el paso de los días. Y las necesidades individuales de cada raza son diferentes, puesto que los perros presentan distintos tipos de pelo atendiendo a su longitud, a la presencia de subpelo y a la textura.

Tipos de pelajes

Corto

  • Liso: el pelo mantiene en toda su longitud una línea recta sin desviación alguna de su eje (pointer, braco alemán, dobermann, boxer…). Este tipo de pelo necesita cepillado con una manopla de caucho o de eplo natural, aunque también se puede utilizar piedra pómez. Para conservarlo brillante y sano es importante cepillarlo al menos una vez por semana.
  • Grueso: es un pelo duro, muchas veces áspero al tacto, incluso alambrado (schnauzer, teckel de pelo duro, muchos terriers…). Es un pelo que no se desprende una vez muerto. Para no dañarlo debemos arrancar el pelo viejo a mano o con una cuchilla de stripping.

Normal

De longitud intermedia (o semilargo), está formado por pelos de cobertura semilargos y un abundante subpelo bastante largo (pastor alemán, husky siberiano, spitz alemán, akita, lulú de Pomerania…). Se emplean cardas para retirar el subpelo frondoso o bien un rastrillo de púas metálicas.

Largo

  • Fino: el pelo mantiene en toda su longitud una línea recta sin desviación alguna de su eje (setter, epagneul bretón, cocker inglés, golden retriever…). En estas razas es conveniente el empleo de un cepillo de púas y después repasar con un peine de púas metálicas.
  • Rizado: el pelo se enrolla sobre sí mismo como un anillo y no presenta muda, por lo que crece continuamente (caniche, perro de agua español…). Se debe cepillar con carda y peine para deshacer los nudos, así como bañar con frecuencia y cortar según los estándares.
  • Acordalado: ligeramente ondulado, formando con otros pelos vedijas o mechones separados entre sí (komondor, puli, pastor bergamasco…). En este caso no se cepilla, sino que se abren los cordones de dimensiones anómalas con los dedos, para igualarlos con el resto.

Cómo conseguir que el perro se deje cepillar

El primer paso es asegurarse de que la aversión del perro al cepillado no está relacionada con una condición física. Una oreja infectada o inflamación en las articulaciones, por ejemplo, puede hacer que un perro se retire cuando el cepillo pasa por áreas sensibles.

Por lo tanto, es bueno comenzar haciendo una visita al veterinario para descartar cualquier motivo médico que justifique el comportamiento del perro. Una vez descartado cualquier problema físico es hora de ponerse manos a la obra.

La calidad del cepillo

Lo siguiente es revisar el cepillo. Puede que los cepillos utilizados no sean los adecuados o, simplemente, le hagan daño. Las cerdas duras de metal pueden tirar de la piel del perro, mientras que las cerdas que han perdido sus extremos protectores pueden meterse en su piel.

Existen muchos tipos de peines y cepillos en el mercado actual. Cada uno con sus características de diseño específicas para ajustarse mejor a los distintos tipos de mantos. Los peines se presentan en diferentes tamaños, longitud y separación de dientes, con o sin mango, para trabajos delicados, etc.

Y con los cepillos ocurre algo similar: cerdas de plástico, naturales, de goma o de alambre, grandes o pequeños, de forma ovalada, rectangular o triangular, con el dorso liso o curvado… Hemos de reconocer que son unas herramientas de uso básico para el peluquero canino profesional y, por tanto, la variedad de la que dispondremos será importante, ajustándose así, a las necesidades de los diferentes clientes.

Es muy importante tener en cuenta que el cepillado requiere paciencia, sobre todo si el can siente cierta aversión. Cambiar el tipo de cepillos y herramientas de aseo puede mejorar o incluso resolver este problema cuando el perro no se deja cepillar. Utilizar productos específicos para el cepillado también puede ayudar, haciendo menos incómodo el cepillado.

La técnica de cepillado

Chica cepillando a un perro

También es posible que el problema no sea el cepillo, sino la manera de cepillar. En lugar de tirar, prueba a trabajar suavemente los enredos. Si encuentras un nudo obstinado, coge suavemente el pelaje justo debajo del área anudada con una mano para ayudar y así evitar tirar de la piel.

Para un correcto desenredado y cepillado del perro, el trabajo debe realizarse de manera uniforme. Con una mano pasaremos la carda o el cepillo hacia abajo y con la otra mano sujetaremos el pelo sobrante hacia arriba, para que no nos estorbe, ni se enrede en el cepillo.

No cambiaremos de sección de pelo hasta que las púas se deslicen suavemente y la piel demarcada por este mechón, se vea de manera clara. El movimiento a realizar lo podemos denominar “palmadita y tirón”: acariciamos suavemente el manto con toda la pala del cepillo y tiramos hacia afuera al llegar al final de la longitud del pelo, siempre de manera cuidadosa.

La muñeca de la mano del cepillo debe permanecer paralela al cuerpo del perro, puesto que si la inclinamos demasiado hacia el cuerpo del cliente podemos provocarle arañazos o abrasiones con las puntas de la carda. El movimiento del cepillado del perro se desarrolla desde el hombro y es un movimiento de barrido. Una vez que dominemos la técnica, la inercia de cada movimiento nos llevará naturalmente al siguiente.

La carda debe sostenerse de manera firme pero ligera cerca del “punto de equilibrio”: lugar donde se une el mango con la pala del cepillo. Sujetaremos el mango con los dedos pulgar e índice y el resto de los dedos abrazan el mango que se apoya ligeramente en la palma.

El cepillado del perro es una combinación de habilidad y sutileza. Como “superficie de ensayo” podemos tomar nuestro propio antebrazo desnudo. En la parte inferior del antebrazo procederemos a deslizar la carda o el cepillo con diferentes presiones y diferentes direcciones para reconocer cuál es la fuerza que debemos aplicar y el grado de inclinación de la carda para realizar un cepillado efectivo sin producir rasguños.

Nos llevará tiempo tener la técnica tan dominada como para mantener una línea de cepillado y asegurarnos de que todas las partes del animal están correctamente desenredadas. Pero, unas nociones básicas y mucha práctica harán de nosotros auténticos maestros.

Acostumbrarse al cepillo

Antes de empezar a peinar al perro, es posible que necesite algo de tiempo para acostumbrarse a la vista del cepillo y aprender a asociar la vista con las cosas buenas que suceden. Coloca el cepillo en el suelo y cúbrelo con golosinas. Supervisa al perro mientras investiga. También puedes darle de comer y colocar al lado del cuenco el cepillo.

Una vez que se sienta cómodo con la vista del cepillo, siéntate en el suelo y sujeta el cepillo. Deja que el perro se acerque a su propio ritmo. Evita mover el cepillo hacia el perro. En su lugar, recompensa cualquier interés que muestre el perro hacia el cepillo. La comodidad es clave para aumentar la tolerancia del perro hace el cepillo. El cepillado solo debe progresar mientras el perro permanezca en su lugar sin dificultades.

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  • No mi perro no más no le gusta ya eh tratado de todo y me gruñe cada ves ke paso el cepillo y lo ago suave trato de Aserlos lo más suave ke se pueda pero no no más no se deja mi perro es un Alaska malamute así ke si es de mucho pelo