Qué son las disfunciones osteopáticas

La osteopatía se basa en la comprensión y conocimiento de la unidad del cuerpo y su capacidad de autocuración, así como de los efectos recíprocos de los diferentes tejidos en relación a su función. Es por eso que el osteópata pretenden influir sobre la fisiología del paciente mediante el trabajo de las estructuras de su cuerpo. Así, el tratamiento osteopático intenta reconocer las relaciones entre las distintas estructuras para poder normalizarlas y que recuperen su función normal.

Para el diagnóstico, el osteópata empieza explorando las relaciones patológias y las características de estas alteraciones, buscando el lugar donde se encuentran las lesiones o disfunciones osteopáticas.

Corrección de disfunciones osteopáticas

El concepto original de la lesión osteopática

Andrew Taylor Still acuñó la idea original de una lesión basada en la obstrucción del flujo de fluidos corporales. Esta primera definición se refería principalmente a las estructuras óseas, concretamente a las lesiones de la columna vertebral. A lo largo del siglo XX esta idea se fue formando y se convirtió en el concepto de disfunción somática.

En 1874, el doctor Still desarrolló una teoría según la cual el proceso de la enfermedad surge cuando se interrumpe el flujo de la vida. Esta interrupción del flujo o lesión es cualquier cambio en las estructuras tisulares en tamaño, textura, estructura y posición. A lo largo del siglo XX, otros médicos osteópatas desarrollaron el término original de lesión osteopática, que pasó a denominarse disfunción somática. La definición y amplitud del término se ha ido modificando durante años de estudio e investigación.

Still describió al cuerpo humano como una máquina delicada y perfecta, y al osteópata como el mecánico que examina al hombre máquina para determinar el estrés, la tensión y las variaciones de la norma, y ​​luego corrige o ajusta para restablecer el equilibrio fino para que pueda comenzar la curación.

Para Still, la enfermedad es resultado de una anomalía anatómica que podría llevar a alteraciones fisiológicas. Creía que la salud se basa en la integridad estructural y se desarrolla cuando el flujo de fluidos corporales no se ve obstaculizado. Las obstrucciones de estos fluidos o sus centros de control neural pueden provocar alteraciones en el flujo, que aún se conocen como lesiones .

Estas lesiones debían corregirse mediante un ‘ajuste’ osteopático en lugar de usar fármacos, porque el flujo constituía la base de la salud en sí misma. La visión estructural teórica de Still de la lesión reconoce que el cuerpo se protege a sí mismo contra la enfermedad con sus propias defensas y recupera la salud con sus propias capacidades.

Disfunción somática

Con el tiempo, los términos y definiciones han evolucionado, y han llevado la comprensión actual de la disfunción somática, que es multifacética. Este concepto se ha actualizado, configurado y desafiado con la introducción de modelos basados ​​en evidencia. Debido a las evidencias recientes derivadas de la biociencia y la medicina, se ha llegado  a una interpretación multidimensional de la disfunción somática, incluida la sugerencia de un modelo neurofasciogénico, en el que se tiene en cuenta el papel de la fascia en el desarrollo de sus características palpables.

En la actualidad, cuando se habla de disfunción somática se considera que hay una disparidad tridimensional de movilidad de un elemento conjuntivo. Esta disfunción se caracteriza por una restricción de la movilidad, con frecuencia dolorosa, en uno o varios parámetros fisiológicos del movimiento.

Anomalía estructural o visceral

Una lesión o disfunción osteopática es una anomalía estructural que se manifiesta a través de una limitación de la movilidad que afecta a una o más articulaciones. La relación mecánica o fisiológica se puede desarrollar en las estructuras óseas, faciales, musculares o viscerales, como respuesta a diferentes influencias, tanto externas como internas. Estas influencias producen limitaciones más o menos visibles de la movilidad de ciertos tejidos. Como consecuencia de esta limitación el organismo ve alteradas ciertas funciones fisiológicas.

Entre las causas externas o internas que pueden influir en las disfunciones osteopáticas destacan las de tipo genético, intrauterino, traumatismos y consecuencias de enfermedades graves, operaciones, intervenciones, medicación e incluso procedimeintos odontológicos. También pueden influir en las disfunciones osteopáticas aspectos mecánicos (por ejemplo, malas posturas), viscerales y psíquicos, así como problemas de alimentación e incluso contaminación medioambiental.

Corrección de disfunciones osteopáticas viscerales

Disfunciones osteopáticas fisiológicas y no fisiológicas

Las lesiones o disfunciones osteopáticas pueden ser fisiológicas o no fisiológicas. Una disfunción fisiológica respeta los ejes de la movilidad y la fisiología articular, y puede ser de origen adaptativo o traumático. Por su parte, la disfunción no fisiológica es siempre de origen traumático y se corresponde con una subluxación mínima. La técnica elegida para abordar uno u otro tipo de disfunción es diferente; de ahí la importancia de realizar un buen diagnóstico.

En cualquier caso, las lesiones o disfunciones osteopáticas son diferentes en cada persona. Estas dependen de diferentes factores, como la causa (incluido su intensidad y tipo), el estado de los tejidos, la edad, el tipo de actividad e incluso su estado emocional. En cualquier caso, estas lesiones deben ser palpables, ya que, de otro modo, no pueden ser corregidas.

Autor: Eva María Rodríguez

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