Efectos del trabajo de la movilidad sobre articulaciones y músculos

La movilidad se define como la amplitud de oscilación de la articulación dentro de los límites naturales. Está condicionada por factores anatómicos y biomecánicos determinados por la movilidad articular y la extensibilidad muscular.

Junto a éstos, intervienen también factores bioquímicos y neurofisiológicos que incluyen el tono muscular y la capacidad de relajación de la musculatura.

Asimismo, la movilidad está condicionada por múltiples circunstancias y situaciones como el nerviosismo, la temperatura, la hora del día, la edad, el sexo, algunas enfermedades degenerativas, neurológicas e inflamatorias, la condición física y la morfología.

Los límites naturales de la movilidad vienen determinados por el tipo de movimiento. El movimiento activo permite encontrar el límite fisiológico y el movimiento pasivo el límite anatómico.

Efectos de la inmovilidad sobre el aparato locomotor

La inmovilidad, o sea, la ausencia de movimiento, es una situación totalmente indeseable, ya que puede provocar algunos cambios degenerativos en los diferentes componentes del aparato locomotor, es decir, huesos, articulaciones y músculos.

La falta de movimiento, sobre todo la provocada por el decúbito, ocasionará una disminución de la acción axial de la fuerza de la gravedad sobre los huesos que influirá en su metabolismo descompensando las reacciones de osteolisis y ostegénesis favoreciendo a la primera, pudiéndonos encontrar con casos de descalcificación.

Las articulaciones que por diferentes motivos se ven afectadas por la inmovilidad, verán mermada notablemente la imbibición. Sabemos que los cartílagos articulares se nutren gracias al proceso llamado de imbibición, mediante el cual el líquido sinovial sale de su receptáculo en la membrana sinovial depositándose sobre las superficies articulares, alimentando y lubricando al cartílago. Como cualquier otro tejido, el cartílago hialino al disminuir de manera importante su nutrición, entrará en un proceso degenerativo que puede acabar en el debut de la artrosis.

musculo normal vs musculo atrofiadoEl músculo que no se contrae se atrofia. La atrofia muscular se caracteriza por una disminución rápida del diámetro medio de las fibras.

Como consecuencia de la atrofia, se producirá también una disminución de la fuerza. La inmovilidad total provocará una pérdida de fuerza de más de un 10% al tercer día, más de un 20 % a partir del séptimo, un 25% tras 15 días y, más de un 30% después del primer mes.

Efectos del trabajo de la movilidad sobre articulaciones y músculos

El aparato locomotor está diseñado básicamente para generar movimiento, así que para tenerlo en buenas condiciones, será interesante moverse. El movimiento, ya sea el producido por el desarrollo de las actividades cotidianas o el provocado por el ejercicio tiene una serie de efectos saludables para articulaciones y músculos.

En las articulaciones, la movilidad, favorecerá la salida del líquido sinovial y, su deposición sobre las superficies articulares, nutriendo y lubricando los cartílagos articulares y trabajará los medios de unión extendiéndolos y elastificándolos.

La movilización pasiva estira, extiende y alarga la musculatura, ejercitando tanto sus componentes pasivos como activos. La movilización activa se produce gracias a la contracción muscular por lo que evitará la atrofia y, en algunos casos, promoverá el desarrollo del grosor de las fibras musculares.

Autor: CIM Formación

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