¿Qué hacer ante el varamiento de un cetáceo?
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¿Qué hacer ante el varamiento de un cetáceo?

A lo largo del año varan en nuestras costas gran cantidad de cetáceos. Algunos agotados, otros por alimentarse con residuos de diversos tipos y algunos simplemente por despiste en sus migraciones. Para salvar su vida son necesarias una serie de actuaciones.

Para comenzar el que avista al animal varado o a punto de varar en la costa, debe avisar del problema a los servicios de emergencias generales o ambientales mediante los números de teléfono que las comunidades autónomas ponen a nuestra disposición las 24 horas.

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Atención urgente al cetáceo

Los medios de actuación específicos poseen conocimientos del manejo y control de estas situaciones. En primer lugar observarán el estado del animal. Si está muerto, las medidas son menos urgentes, pero también necesarias, puesto que las muestras del animal aportarán datos a la comunidad científica. Se realizará una necropsia y una toma de medidas morfométricas.

En caso de que el animal siga con vida, valorarán en primer lugar si es necesario su auxilio y su traslado a un centro, o no; y en segundo lugar observarán el estado, el tamaño y peso del animal, el número de individuos varados y su facilidad para la manipulación. Las opciones son tres: liberación inmediata, traslado a un centro de recuperación de fauna silvestre o eutanasia.

Trasladar a un cetáceo es una tarea complicada puesto que necesitan unos vehículos acondicionados para animales marinos y unas instalaciones específicas para su rehabilitación.

Cuidado del animal

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Los expertos lo mantendrán húmedo e hidratado en todo momento para evitar su desecación e incluso valorarán la posibilidad de administrar al animal farmacología para mantenerlo tranquilo.

Una vez en el centro, realizarán un control de su frecuencia cardiaca, respiratoria, temperatura corporal e hidratación mientras realizan pruebas analíticas de sangre, heces o placas de cultivo monoespecíficos de espiráculo y actuarán en consecuencia.

Tras la recuperación del animal, comienza a valorarse su liberación, que pasa por criterios como el estado sanitario, capacidad de nadar y bucear, dependencia humana y capacidad de readaptación social.

Todos los animales deben ser marcados previamente, mediante crótalos de plástico, radiotransmisores, numeración con nitrógeno líquido o fotoidentificaión de marcas y cicatrices. El lugar para liberarlo debe ser también acorde con los hábitos de la especie y se intenta localizar a grupos de la misma, para permitir la aceptación en un nuevo grupo social.

Tras todo esto, el cetáceo es trasladado al lugar escogido y se libera, observando en los primeros momentos su forma de actuar. Si todo ocurre de forma correcta, el animal volverá a su medio natural para continuar con su ciclo vital.

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