¿Qué se estudia para ser quiromasajista?

Si has llegado hasta aquí es porque estás planteándote seriamente dedicarte al quiromasaje y tienes ciertas dudas. Probablemente ya sepas que no existe un título oficial y que has de tener muy claro que no puedes entrometerte en la labor de los fisioterapeutas.

Para ejercer la profesión sin intrusismo, en el área de las terapias manuales se habla habitualmente de la industria del bienestar, distinguiéndose así del sector de la salud, donde se enmarcaría la práctica de la fisioterapia.

Clase de quiromasaje

Es decir, en tu nueva profesión no puedes realizar tratamientos de patologías, te dedicarás al relax y al bienestar del paciente. Utilizarás diferentes técnicas y maniobras como medida preventiva, para aliviar las dolencias de los sistemas muscular y esquelético, que pueden ser producidas por tensión, elasticidad o bloqueo energético.

En su momento tendrás que decidir qué tipo de masajes quieres realizar, puedes especializarte en una tipologia o en varias y, así, ampliar tu cartera de clientes. Por ejemplo, puedes optar por el quiromasaje deportivo, que se basa en la prevención y la recuperación; el masaje relajante o el que busca calmar el dolor provocado por malas posiciones, enfermedades, etc.

Para trabajar como quiromasajista puedes seguir la guía que escribimos hace unos meses para terapeutas naturales.

Mamá, quiero ser quiromasajista

La oferta académica para estudiar quiromasaje es muy amplia. De ahí la importancia de analizar la oferta con detenimiento y no fijarse solo en el precio de la formación.

De hecho, en una actividad tan demandada lo más importante es fijarse en la calidad de la formación y en la experiencia del centro que imparte esos cursos, así como en otras cuestiones fundamentales que no puedes pasar por alto.

Puedes encontrar cursos generales, cursos de especialización y programas con duración variable en horas de estudio y, sobre todo, en horas de práctica. De hecho, las horas de práctica y el tipo de prácticas que ofrece una formación es un aspecto clave de la formación como quiromasajista.

Llegados a este punto, merece la pena hacer una reflexión. Probablemente tus futuros clientes no se interesen por la titulación que has obtenido, ni se dediquen a investigar sobre las entidades que han expedido la colección de titulaciones que expongas en tu gabinete. Lo que sí van a hacer es valorarte por la calidad de tus servicios y por los resultados.

Aprender quiromasaje

Clase práctica de quiromasaje

Aunque, como hemos comentado, no existe una titulación oficial, eso no quiere decir que no debas formarte para trabajar. Necesitas conocimientos sobre anatomía y técnicas que deberás adoptar en el momento indicado.

El quiromasaje tiene muchos beneficios y está especialmente indicado para aliviar el estrés, relajar, mejorar la circulación sanguínea, el estado de ánimo o mejorar la postura. Para ello aprenderás diversas maniobras que seguirán el flujo de sangre y variarán en intensidad, velocidad, ritmo y profundidad en función del objetivo.

El contenido del curso

Para convertirte en quiromasajista, en primer lugar debes conocer la anatomía y la biomecánica del aparato locomotor. Aprenderás la terminología, los conceptos y la estructura y disposición de los diferentes segmentos anatómicos, como son el cráneo, la columna vertebral, el tórax, la cintura escapular , la cintura pélvica y las extremidades superiores e inferiores.

Esta parte teórica te capacita para prepararte para trabajar e identificar, en el siguiente bloque, cada caso concreto. En el apartado práctico, conocerás los tipos de masajes y las indicaciones particulares de cada uno de ellos. Por ejemplo, las variables de ritmo, la profundidad o la estimulación. También aprenderás a aplicar los protocolos de masaje por fases y zonas del cuerpo, así como las maniobras fundamentales del quiromasaje.

Además, también sabrás hacer un historial clínico, para mantener anotadas todas las sesiones y particularidades de cada paciente. El profesional, también debe cuidarse y, para ello, aprenderás a prepararte antes de trabajar, a través de gimnasia de manos e higiene postural.

Todo influye a la hora de dar un masaje, incluso el entorno. Debes conocer en qué posición situar al paciente en función de cada protocolo, qué material necesitas y las normas básicas de higiene y seguridad.

Por último, probablemente, lo más importante del quiromasaje es saber cuando no debe aplicarse. No cualquier dolor se alivia con un masaje. Existen contraindicaciones que debes conocer, como aquellas situaciones en las que se presenta un dolor agudo, una inflamación, lesiones graves, hemorragias o heridas.

Combinación de técnicas y herramientas

Además de las diferentes maniobras y técnicas, en el quiromasaje puedes utilizar diversas herramientas que ayudarán a que la sesión sea más placentera. Estos elementos son aceites aromáticos, piedras, perfumes o ventosas. Cada uno de ellos incorpora un ingrediente adicional e independiente. Sería muy interesante que logres conocer todas estas herramientas para poder incorporarlas cuando creas necesario.

Autor: Eva R.

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