Los beneficios del masaje para los enfermos con demencia han sido objeto de diversos estudios cuyas conclusiones estiman sus efectos positivos.
En este artículo exploramos la importancia del contacto físico que implica el masaje, unida a la activación de diversos mecanismos biomecánicos, fisiológicos, neurológicos y psicofisiológicos derivados de su práctica cuya respuesta incrementa el bienestar.
La demencia no es una enfermedad en sí, sino un síndrome, es decir, un conjunto de signos y síntomas característicos de una amplia serie de enfermedades cuya progresión conlleva el deterioro de la función cognitiva.
Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021, más de 57 millones de personas en todo el mundo vivían con demencia.
La enfermedad de Alzheimer representa entre el 60 y el 70% de los casos de demencia. Esta enfermedad neurodegenerativa perjudica paulatinamente diversas capacidades como la memoria, la comprensión, el lenguaje, el razonamiento y la orientación espacio-temporal y personal.
El resto de demencias más habituales son la demencia vascular, la demencia frontotemporal y la demencia de Cuerpos de Lewy. Cabe señalar que la enfermedad de Parkinson no es un tipo de demencia, sino un trastorno degenerativo del sistema nervioso central, aunque es frecuente que las personas afectadas desarrollen demencia debida al desarrollo de cuerpos de Lewy en las células nerviosas.
La importancia del sentido del tacto
El sentido del tacto es esencial en la percepción sensorial del entorno. Pero, más allá de esta función primaria, vital para el aprendizaje desde el desarrollo temprano, el tacto es un valioso medio de comunicación no verbal, capaz de transmitir sentimientos y emociones profundas, ofrecer consuelo, apoyo y empatía.
El contacto físico, como una caricia, un abrazo o coger de las manos, desencadena la liberación de oxitocina, una hormona clave para promover el afecto, compartir sentimientos y establecer vínculos sociales.
El sentido del tacto tiene un impacto directo en el sistema nervioso, produciendo una serie de cambios que se traducen de manera significativa en el bienestar físico y emocional.
Beneficios del masaje como contacto físico
Frecuentemente, los enfermos con demencia sufren cambios en su comportamiento, manifestando conductas de irritabilidad, inquietud, angustia y tristeza. El masaje es una de las terapias no farmacológicas que aporta efectos positivos para mitigar las alteraciones conductuales en estas personas.
Diferentes estudios médicos indican que el masaje produce beneficios a nivel corporal (biomecánico), en el funcionamiento del organismo (fisiológico), en la actividad del sistema nervioso (neurológico) y en la interacción entre el cuerpo, la mente y las emociones.
El masaje implica un contacto físico que induce una mayor sensación de tranquilidad, incrementando la relajación y, en consecuencia, atenuando los síntomas de angustia y desasosiego.
El tacto que conlleva la práctica del masaje es, en la mayoría de ocasiones, la mejor conexión entre los enfermos con demencia y quienes les atienden.
El efecto terapéutico del masaje para los enfermos con demencia
Diversos estudios han valorado el efecto terapéutico del masaje para los enfermos con demencia. Si bien los autores echan en falta una mayor cantidad de investigaciones sobre los resultados positivos de la terapia de masaje para las personas que presentan alteraciones de la conducta, concluyen que es una opción relevante para disminuir los trastornos del comportamiento.
- El masaje mitiga la inquietud y la hostilidad que suelen experimentar los enfermos con demencia. El hábito de la práctica del masaje de manera regular puede reducir la frecuencia de estos episodios.
- El masaje disminuye los niveles de cortisol e incrementa los niveles de serotonina. En consecuencia, puede ser efectivo para aliviar la ansiedad y la depresión, aumentando la sensación de bienestar. Tras las sesiones regulares de masaje, las personas afectadas manifiestan una mayor sensación de calma y confort.
- El sueño y el descanso reparador también mejoran con el hábito del masaje, generando, además, una conducta diurna menos alterada.
Tras el análisis de once estudios de diferentes bases de datos científicas, seleccionados por cumplir los criterios de inclusión determinados por los investigadores, los profesionales que atienden a los enfermos con demencia se muestran partidarios de la inclusión regular de la práctica de masaje debido a los beneficios que aporta en la mejora de la calidad de vida.







