¿Te duele la espalda? Según el Documento de consenso en dolor de espalda elaborado por la Sociedad Española de Farmacia Familiar y Comunitaria (SEFAC) y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), esta dolencia es el primer problema de salud crónico en España, avanzando muy significativamente a otras enfermedades como la hipertensión arterial, la artrosis, la artritis o el reumatismo.
Las causas del dolor de espalda pueden ser orgánicas, infecciosas, referidas por alguna otra patología, mecánicas y, en muchas ocasiones, inespecíficas, sin que se le pueda atribuir un motivo concreto. Si investigamos a nivel mundial, los datos no mejoran. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece en aproximadamente 1710 millones la cifra de personas que padecen trastornos musculoesqueléticos en todo el mundo, siendo el dolor lumbar el más frecuente, con una prevalencia de 568 millones de personas.
Vistas las cifras no es descabellado preguntarnos si existe alguna causa común que nos lleve a ponernos de acuerdo en algo, aunque ese algo sea padecer un dolor tan molesto y que afecta frecuentemente a personas que no realizan sobreesfuerzos o estén constantemente estresados. Los antropólogos y científicos de otras disciplinas han elaborado diversos estudios en los que nos dan una respuesta muy plausible: el dolor de espalda es el precio a pagar por andar erguidos.
De cuatro patas a dos: breve recorrido por un camino muy largo
Hasta hace bien poco los científicos estimaban que el bipedismo se originó en África hace unos seis millones de años. Un estudio reciente sitúa ahora este hecho en Europa, concretamente en el sur de Alemania, hace casi doce millones de años, con el estudio de los fósiles de Danuvius guggenmos, que determina que los miembros de esta especie estaban adaptados tanto para utilizar las cuatro extremidades y trepar como para caminar erguidos sobre dos piernas.
El debate continúa y los paleoantropólogos siguen intentando encontrar respuestas a la evolución del ser humano examinando los restos fósiles que encuentran. Hay teorías que sitúan al primer homínido bípedo. La forma de los huesos y la manera en que encajan les permite dilucidar cómo era el movimiento de nuestros antepasados.
Antes de este descubrimiento, los mayores logros habían sido los hallazgos de los restos de Ardi, una hembra homínida adulta de la especie Ardipithecus ramidus que vivió hace unos 4,4 millones de años, y los de Lucy, una hembra homínida de la especie Australopithecus afarensis, de 3,5 a 3,2 millones de años de antigüedad. En ambos casos, el estudio de los huesos hallados, como la forma de la pelvis y el encaje de las piernas en ella, indicaron bipedismo.
Los científicos consideran al Homo Erectus, perteneciente como nosotros al género Homo (del latín homo, ‘hombre’, ‘humano’), como el primero en tener las piernas largas y los brazos más cortos, más parecido a como somos ahora. Tenía también un cerebro mucho más desarrollado que los homínidos anteriores y construía y utilizaba herramientas de piedra, algo distintivo de los humanos.
Condiciones que propiciaron la bipedestación
El bipedismo pudo originarse cuando los homínidos aún se desplazaban entre los árboles, aunque el gran salto hacia la aventura de andar erguidos se dio cuando nuestros antepasados se desplazaron hacia la sabana y las praderas donde caminar sobre dos extremidades les aportaba apreciables ventajas:
- La marcha bípeda demanda menor gasto energético que la marcha cuadrúpeda y permite recorrer más trayecto con menos recursos.
- Al estar de pie, disminuye la superficie corporal expuesta a la radiación solar, mucho mayor en las praderas que entre los árboles. A ello se suma que la postura erguida permite recibir la brisa y alejarse del calor que emana desde el suelo.
- Erguirse sobre dos extremidades favorece una mejor visión del entorno. Los homínidos bípedos podían ver antes a posibles depredadores o presas y además, parecían más grandes ante estos.
- Las manos quedan libres, con todo lo que ello supuso para la evolución. Nuestros ancestros podían coger a sus crías, alcanzar los frutos de los árboles sin trepar y, con el paso del tiempo, aprendieron a construir herramientas, pintar e incluso utilizar las manos para comunicarse. La evolución hacia la bipedestación y la supervivencia y reproducción de los individuos mejor adaptados supuso el desarrollo de un cerebro más grande y con mayor capacidad, con más conexiones neuronales.
Cambios anatómicos necesarios para la bipedestación
El paso de la posición cuadrúpeda a la posición bípeda supuso la necesaria adaptación de la anatomía de los homínidos. Así cambiaron los pies, las piernas, las caderas, la columna vertebral, los brazos y el cráneo.
- Pies. Las cuatro extremidades de los primates cuadrúpedos tienen una morfología similar, con pulgares oponibles que forman un ángulo con respecto al resto de dedos, algo que les ayuda mucho a agarrarse a las ramas de los árboles, pero que es un inconveniente para recorrer un trayecto largo de forma bípeda. El pie de los bípedos se adapta para poder sostener el resto del cuerpo. Para ello tenemos una planta arqueada, un dedo gordo alineado con los demás dedos y un talón fuerte que absorbe el impacto de la pisada.
- Piernas. El bipedismo obliga a las extremidades inferiores a soportar el peso corporal, por lo que el esqueleto de las piernas se refuerza, alargándose y rotando el fémur hacia el centro para disponer las piernas verticalmente bajo el tronco, de forma que las rodillas están más alineadas con el centro de gravedad.
- Caderas. La espalda y las piernas de los cuadrúpedos forman un ángulo recto, con una pelvis larga y estrecha. Por contra, la pelvis de los bípedos es más ancha y corta permitiendo una mayor inserción de los músculos y un mejor movimiento de la base de la columna, reacomodando la inserción de la cabeza del fémur.
- Columna vertebral. La espalda adopta una posición vertical y la columna vertebral toma, vista de lado, una forma de S, formando tres curvas naturales que facilitan el soporte de la cabeza y el equilibrio en bipedestación. Los cuadrúpedos tienen una columna más recta y se tambalean al mantener el equilibrio.
- Brazos. Al caminar erguidos los brazos quedan dispuestos a los lados y la caja torácica se abre, permitiendo un óptimo balanceo de los brazos y la flexión del torso, mientras que las escápulas se acomodan en la espalda.
- Cráneo. Uno de los cambios más importantes sucede en el foramen magnum, un gran agujero localizado en la base del cráneo, en el hueso occipital, que permite el paso de la médula espinal hacia la cavidad craneal. En los bípedos, se traslada de una posición craneal trasera a una posición craneal inferior de forma que la columna se inserta verticalmente. Por su parte, las órbitas oculares se desplazan desde los costados hacia el centro del rostro obteniendo una mejor perspectiva tridimensional.
Desventajas de andar erguido
Antes hemos explicado las ventajas de la bipedestación que, sin duda, supuso un antes y un después en la evolución de los homínidos. Sin embargo, este logro también supone algunas desventajas:
- La columna, las rodillas y los pies soportan todo el peso del cuerpo con el consiguiente desgaste acumulado con el paso de los años, a lo que se suman los vicios posturales, el exceso de peso y el sedentarismo.
- Somos más lentos. Al andar sobre dos extremidades se gastan menos recursos energéticos, pero en las distancias cortas los cuadrúpedos nos ganan la carrera.
- Parir es más doloroso. Las mamíferas cuadrúpedas dan a luz fácilmente, pues la anchura ventro-dorsal, desde el pubis al sacro, es mucho mayor que el de las hembras bípedas. Además, la bipedestación desplazó el peso visceral de la panza a la zona pélvica, obligando a reforzar la musculatura que es más difícil de vencer a la hora de parir. Por supuesto, el progresivo desarrollo encefálico y el crecimiento del cráneo de los homo tampoco facilitan la tarea.
Llevas millones de años caminando erguido, ¡normal que te duela la espalda!
El estudio de la relación entre el dolor de espalda y la bipedestación no es nuevo. Ya en 1951 el antropólogo estadounidense Wilton M. Krogman escribió un artículo titulado Las cicatrices de la evolución, donde consta una lista pormenorizada de todas las dolencias que nos trajo el caminar de pie. El paleoantropólogo Bruce Latimer pone la atención en que ningún otro animal “soporta” un sistema mecánico como el del ser humano con una columna girando constantemente para guardar el equilibrio al tener un pie en el aire y el otro soportando todo el peso mientras anda. En consecuencia, es el único mamífero que padece escoliosis, hiperlordosis y joroba.
Las dolencias de los pies también se deben a su extraordinario proceso de adaptación para ser competentes en su nueva funcionalidad. La curvatura y la cantidad de huesos y músculos interactuando al caminar da lugar a afecciones como los espolones, la fascitis plantar, los esguinces o la tendinitis aquílea. Citamos a Jeremy DeSilva, paleoantropólogo especializado en la locomoción de los primeros simios y los primeros ancestros humanos, quien determina que estas dolencias no se deben a los zapatos que usamos, pues ya nuestros ancestros, como la homínido Lucy, los sufría, como demuestran las lesiones en los pies de los restos encontrados.
Wall-E nos avisó: no dejes de caminar y cuida tu espalda
¿Conoces la película Wall-E, estrenada en 2008? Esta película “infantil” posee un trasfondo distópico que está manifestándose predictivo: un planeta Tierra lleno de basura que el cambio climático ha hecho inhabitable, mientras los seres humanos obesos se desplazan cómodamente sentados sin tener que caminar y se comunican a través de videollamadas. ¿Te suena?
La obesidad y el sedentarismo incrementan aún más la carga sobre nuestra sufrida columna vertebral y sobre nuestras rodillas y pies. Hace millones de años, el cerebro de los homínidos creció gracias a una dieta rica en ácidos grasos. El antropólogo biológico William R. Leonard ha realizado una amplia investigación sobre aspectos del metabolismo energético humano, concluyendo que el organismo almacenaba la energía necesaria para ello aumentando el tejido adiposo y perdiendo musculatura. En la actualidad, no necesitamos almacenar tanta energía, pero sin embargo nuestra dieta es excesiva y el sobrepeso es un problema a tener muy en cuenta.
Volvemos a hablar de Latimer para citar literalmente sus palabras: ““El proceso evolutivo altera los materiales existentes, pero no puede crear perfección. El diseño de tu cuerpo está hecho para durar unos 45 o 50 años. No podemos inventar una columna nueva. Si cuidas tu columna te ayudará a superar ese límite. Pero después de eso, estás solo”.
No esperes a tener problemas y dolores en tu espalda. Mantener un peso adecuado, caminar y mantenerse activo físicamente e integrar las visitas al masajista, al osteópata y al quiropráctico en tu rutina de cuidado son las mejores recomendaciones para superar el límite.







