Descubierta una extraña modalidad reproductora en las salamandras
Salamandra
Imagen: CanStock Photo

Descubierta una extraña modalidad reproductora en las salamandras

Aproximadamente 550 especies de anfibios existentes se clasifican bajo el nombre común de Salamandra. Todas las especies del género Salamandra tienen una apariencia física casi similar y prefieren hábitats similares, así como muchos hábitos. La única característica única que poseen al ser un vertebrado es su capacidad para reproducir las partes perdidas de su cuerpo.

La salamandra común (Salamandra salamandra) es una especie de anfibio con hábitos completamente terrestres, que solo se acercan al agua para depositar los huevos o larvas. El hábitat preferido de las salamandras son los bosques caducifolios con abundante hojarasca en el suelo, aunque ocupa también pinares, herbazales o zona de matorral, pero siempre en lugares cercanos a corrientes de agua.

Apareamiento de las salamandras

El apareamiento de las salamandras es terrestre y tras una serie de pautas fijas, en que el macho sujeta a la hembra situándose debajo de ella, deposita el espermatóforo y esta se lo introduce en su cloaca. Posteriormente, como animal ovovivíparo que es, la hembra acude a diversos medios acuáticos para depositar las larvas o huevos, donde las crías vivirán y, tras una dura metamorfosis, se volverán adultos que saldrán a tierra firme con hábitos terrestres.

Lo extraño sucede cuando, según datos científicos contrastados, aparecen ciertas poblaciones de salamandras que no utilizan los medios acuáticos para su reproducción. La reproducción de estos animales es por tanto completamente vivípara, habiéndose ya observado partos de juveniles ya metamorfoseados, en tierra, por lo que no utilizan los medios acuáticos como hábitat de cría.

Esta compleja modificación de tipología de reproducción ha sido constatado en poblaciones de salamandras insulares de Galicia (pese a que pertenecen a la subespecie de costa con reproducción ovovivípara, S. s. gallaica), y en poblaciones de montaña pertenecientes a las subespecies de la Cordillera Cantábrica (S. s. bernardezi) y el Suroeste de los Pirineos (S. s. fastuosa). Estas últimas, incluso suelen mostrar una estrategia mixta, pariendo unas hembras juveniles ya metamorfoseadas, completamente terrestres, mientras que otras alumbran larvas acuáticas, aunque en avanzado estado de desarrollo.

¿Cómo surgieron estas salamandras completamente vivíparas?

Este sorprendente fenómeno en estas salamandras ha sido objeto de grandes estudios con ADN y comparación de morfologías, y la única hipótesis sobre esta evolución hacia el viviparismo, plantea que ocurrió durante los cambios climáticos del Pleistoceno. Estos cambios afectaron intensamente el norte ibérico, aislando poblaciones en valles y pudiendo haber surgido el viviparismo como respuesta a presiones ambientales (falta de medios acuáticos en la zona).  Estas poblaciones habrían quedado aisladas, impidiendo las montañas su migración hacia el Sur y el Oeste.

La aparición de poblaciones de salamandras vivíparas en las islas Atlánticas de Galicia, sin embargo, ha surgido independientemente y de manera rápida, pudiendo ser la escasez de medios acuáticos también el desencadenante de este cambio.

Estos cambios en las conductas reproductoras de las salamandras, llevan muchos años siendo investigados, y las dudas aún aparecen cuando se busca el por qué y el cómo lo han conseguido, pues cambios tan atrevidos son complicados incluso de plantear a nivel teórico.

Otra vez, la naturaleza vuelve a sorprender a la comunidad científica… ¿cuántas veces más nos dejará en jaque?

Otras curiosidades sobre el apareamiento de las salamandras

La mayoría de las especies de salamandras se aparean durante la temporada de primavera, generalmente después de la primera lluvia de la temporada. El período comprendido entre los meses de marzo y abril es el momento pico de su apareamiento.

A lo largo de la temporada de reproducción, ambos sexos de salamandras buscan parejas potenciales. Hay especies de salamandras, como los tritones de California, que seleccionan a sus posibles parejas oliéndolas. Para los tritones con cresta europeos, las salamandras masculinas expresan su entusiasmo y voluntad de aparearse cambiando los colores o patrones de su piel. En el caso de las salamandras terrestres  localizan su estanque de reproducción a través de su sentido del olfato y migran allí.

Las salamandras masculinas «cortejan» a su posible pareja emitiendo feromonas dirigidas a las salamandras femeninas. La especie macho cortejará a la hembra avanzando hacia ella y moviendo su cola. Si la especie hembra quiere aparearse, participará en el baile en el que la «pareja» caminará o nadará alrededor de la otra. Otras especies de salamandras masculinas se lucen a través de elaboradas demostraciones para atraer al sexo opuesto.

Los huevos de salamandras son fertilizados por la hembra recogiendo el espermatóforo del suelo o del agua donde fue depositado por el macho. Las salamandras ponen los huevos fertilizados en el agua o en la tierra, dependiendo de la especie específica y producen larvas que eclosionan con branquias, cola y patas débiles. Las salamandras evolucionan hasta convertirse en adultos que pueden respirar aire, vivir en tierra y tener piernas fuertes.

Durante la reproducción, una salamandra puede poner hasta 450 huevos en el agua. Las especies de salamandras que ponen huevos en la tierra en lugar del agua ponen significativamente menos huevos al mismo tiempo, que van de siete a 30. Las larvas acuáticas son más fáciles de proteger de los depredadores y las infecciones. Los huevos tienen una membrana externa tóxica que disuade a los depredadores de comerse el resto del nido.

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