Causas del picor en perros y gatos
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Causas del picor en perros y gatos

El picor o prurito consiste en una sensación desagradable, y en ocasiones dolorosa, que obliga a los animales a rascarse, restregarse y mordisquear la zona para aliviarse. En algunas ocasiones llegan a provocarse lesiones mucho más graves e incluso a infectarse la zona por lo que el tratamiento suele dirigirse a evitar la picazón en primer lugar y después a detectar su causa.

Con una piel con menos de la mitad del espesor que la nuestra, no es de extrañar que los perros sean propensos a problemas dermatológicos por varios factores que detallamos a continuación.

Problemas dermatológicos por

1. El ambiente

Ya sea que estén cavando en el jardín, paseando por el parque o el campo o jugando a buscar la pelota en una playa, los perros son muy sensibles a la presencia de diversos alérgenos que encontramos flotando por todos los ambientes: pólenes, polvo y otras sustancias contaminantes e irritantes. Para evitarlo podríamos mantenerles en una burbuja, pero esta no parece que sea una solución muy práctica.

Recomendación: lavar con champús que contengan avena, aloe vera, mentol… una vez por semana para proporcionar un alivio calmante y protegerle de la picazón sostenida. Además de bañar al perro, hay que nutrir e hidratar la piel y el pelaje para ayudar a reducir la excesiva descamación. Es muy importante no usar productos químicos para humanos o que sean muy agresivos para la piel.

2. La nutrición

Con tantas marcas y tipos de comida preparada para perros y gatos no es extraño que muchos presenten desequilibrios nutricionales. Si bien estos alimentos sacian el hambre y proporcionan energía suficiente, pueden ser deficitarios en algunos nutrientes esenciales o contener materiales no suficientemente adecuados para los perros o gatos.

Algunos piensos contienen alimentos como el maíz, un hidrato de carbono que proporciona energía de una forma barata pero que puede ser causa de alergias y picores, sequedad cutánea, alteraciones en la queratinización…

Recomendación: lo ideal sería investigar minuciosamente la composición del alimento que le proporcionamos al animal. Hay que asegurarse siempre que el ingrediente principal sea la proteína de origen animal (pollo, cordero, buey o incluso pescado).

Esto te permitirá asegurarte que el alimento que le proporcionas es suficientemente adecuado a sus necesidades. En casos de mucha sequedad en la piel y excesiva descamación deberías bañarle con un champú hipoalergénico.

3. Parásitos

No hay manera de evitarlo, en un momento u otro, tu perro o gato es probable que adquiera parásitos en un paseo, un parque o retozando con sus amigos peludos en cualquier rincón de la ciudad. Los parásitos se hacen evidentes a través de una intensa picazón y rascado, y en algunos casos pueden incluso conducir a infecciones graves de la piel u otras afecciones desagradables.

En particular, suelen producir picores muy intensos en las regiones de la cabeza, oídos, cuello o base la cola, ya que son zonas de piel fina en las que los parásitos suelen picar para alimentarse.

Recomendación: si tienes sospechas de que el malestar puede ser causado por parásitos, asegúrate de mantener tu casa impecablemente limpia, y pasa la aspiradora por todos los rincones: bajo el sofá, sillones, bajo los colchones, debajo de las alfombras… En el mercado dispones de muchísimas sustancias para prevenir y tratar a los parásitos, incluso productos naturales e inocuos para la piel tanto en comprimidos como en forma de pipetas y champús.

4. Psicógenos

En ocasiones perros y gatos se rascan sin ninguna razón aparente, aparte de que están experimentando un picor más o menos intenso. Este es un fenómeno inexplicable que puede ocurrir por muchas razones aún desconocidas, aunque generalmente hay una lesión dermatológica subyacente.

Recomendación: en estos casos hay que acudir al veterinario para detectar la causa primaria del picor, y tratar dicha causa junto al componente comportamental del rascado. La relajación, el ejercicio o el adiestramiento aumentan el tiempo de esparcimiento y a su vez reducen el tiempo que el animal pasa solo.

A veces se debe ayudar al tratamiento con alguna medicación, siempre bajo supervisión veterinaria.

5. Infecciones

Las infecciones de la piel o piodermas, a menudo se producen cuando la picazón y el rascado se han prolongado en el tiempo. Otras veces las infecciones se deben a la presencia de arrugas o pliegues de piel que evitan la ventilación, lo que aumenta considerablemente la carga de bacterias y levaduras que acaban provocando una desagradable inflamación que conduce a heridas, lesiones de diversa consideración y pérdida de pelo.

Recomendación: en estos casos el objetivo es doble, por un lado acabar con el prurito y por el otro con los agentes infecciosos que lo provocan. Se deben usar champús medicados a base de clorhexidina, hexetidina, peróxido de benzoilo… un par de veces a la semana.

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