Peluquería e higiene en hurones: baño y arreglo

Desde hace unos años, los hurones se han convertido en unos animales de compañía muy simpáticos, ocupando un lugar importante en nuestro hogar. Como profesionales de la peluquería, debemos estar preparados para adaptarnos a las peticiones de nuestros clientes, mejorando nuestra formación día a día.

Dado que estos simpáticos mustélidos no son muy conocidos en el ámbito de la estética canina y felina, aquí tenéis unos consejos que nos pueden ayudar en su higiene.

No están acostumbrados al agua

Sería aconsejable no comenzar los baños antes de los dos meses de edad, siendo incluso recomendable retrasarlo hasta los tres meses como mínimo, una vez esté al día de sus vacunas.

La frecuencia del baño puede ser variable pero, como profesionales, deberemos aconsejar a nuestros posibles clientes. El hurón protege su piel y pelaje con una serie de aceites olorosos que él mismo segrega. Cuando el pelo se ve afectado por agentes externos como el baño, esa secreción se multiplica, aumentando directamente el olor del animal.

Por ello recomendaremos, como máximo una vez al mes pero, si no está excesivamente sucio de barro u otras sustancias, será suficiente con un cepillado en profundidad.

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Procedimiento

El proceso del baño en sí mismo puede ser complicado, por lo que tendremos todo preparado antes de tomar en brazos al animal. Utilizaremos champú especial para hurones y, si tenemos opción, llenaremos la bañera con unos centímetros de agua, de manera que aunque nuestro amigo se moje, pueda pisar firmemente en el suelo.

Si esta sensación le resulta muy desagradable y trata de salirse, probaremos a jugar un poco con él o a calmarle con caricias. Si aún con todo, no disminuye su estrés, ha llegado el momento de tomarlo con una mano. Lo enjabonaremos teniendo cuidado para evitar que le entre jabón en ojos y oídos y lo mantendremos de espaldas a nosotros, para evitar que use nuestro brazo para trepar y escaparse.

Llega el aclarado, con agua tibia y sin mucha presión en la ducha. En este momento, con la bañera vacía, lo dejaremos en el suelo de la bañera para que se sacuda libremente. Lo secaremos con una toalla y probaremos su tolerancia con el secador (evitar la jaulas de secado). Una vez seco, un buen cepillado dará esplendor a su pelaje limpio.

Sólo nos falta repasar a tijera alguna zona si fuese necesario y recortar la uñas como en los gatos y perros, siempre que el cliente nos lo haya requerido.

Autor: CIM Formación

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