Enfermedades oculares más comunes y cómo reconocerlas
Médico haciendo pruebas oculares a una paciente
Foto: Ksenia Chernaya en Pexels

Enfermedades oculares más comunes y cómo reconocerlas

El cuidado de nuestros ojos es fundamental para mantener una buena salud visual a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, existen diversas enfermedades oculares que pueden afectar nuestra visión y calidad de vida.

A continuación, veremos cuáles son las enfermedades oculares más comunes y cómo reconocer sus síntomas para poder buscar el tratamiento adecuado a tiempo.

Las enfermedades oculares más comunes

Aprender a reconocer los signos tempranos de estas enfermedades oculares es clave para poder prevenir su progresión y mantener una visión clara y saludable, y es un conocimiento interesantes para los auxiliares de óptica.

Miopía, hipermetropía y astigmatismo

La miopía, la hipermetropía y el astigmatismo son defectos de refracción ocular que afectan la forma en que el ojo enfoca la luz.

  • La miopía es un problema de refracción ocular en el que los objetos cercanos se ven claramente, pero los objetos distantes aparecen borrosos. Puede manifestarse con dificultad para ver pizarras o señales de tráfico.
  • La hipermetropía, por otro lado, dificulta ver claramente los objetos cercanos, mientras que los objetos lejanos se ven mejor. Puede causar fatiga ocular y dificultad para leer de cerca.
  • Por último, el astigmatismo provoca visión borrosa debido a una curvatura irregular de la córnea o el cristalino. Los síntomas pueden incluir visión distorsionada y dolores de cabeza.

Para corregir estas enfermedades refractivas, se pueden usar gafas o lentes de contacto con lentes especiales que compensan los defectos y enfocan la luz correctamente en la retina. Además, en casos seleccionados, la cirugía refractiva, como la cirugía LASIK, puede ser una opción para corregir permanentemente la miopía, la hipermetropía y el astigmatismo.

Cataratas

Las cataratas son opacidades en el cristalino del ojo que pueden afectar la visión. Para reconocerlas en la óptica, es importante prestar atención a los síntomas y someterse a exámenes visuales periódicos. Los síntomas de las cataratas incluyen visión nublada, borrosa o tenue, dificultad para ver de noche, sensibilidad a la luz y al resplandor, y la necesidad de una luz más brillante para leer y realizar otras actividades visuales. Además, es común ver halos alrededor de las luces.

Las cataratas suelen desarrollarse gradualmente, y en las etapas iniciales pueden pasar desapercibidas. Por eso, es esencial someterse a exámenes visuales regulares, especialmente si se experimentan síntomas relacionados con la visión.

Síndrome del ojo seco

El síndrome del ojo seco es una condición ocular común que se caracteriza por la insuficiente producción de lágrimas o por una mala calidad de las mismas, lo que puede llevar a una sequedad e irritación ocular. Reconocer los síntomas es clave para un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado. La sequedad ocular puede ser clasificada como leve, moderada o grave, dependiendo de la gravedad de los síntomas.

Los signos y síntomas del síndrome del ojo seco pueden variar, pero suelen afectar ambos ojos e incluir sensaciones de picazón, ardor o pinchazo en los ojos, así como mucosidad viscosa alrededor de ellos. Además, es común experimentar sensibilidad a la luz, enrojecimiento ocular y la sensación de tener algo extraño en los ojos. Otros síntomas que pueden estar presentes incluyen lagrimeo excesivo, visión borrosa, fatiga ocular y la sensación de arenilla en los ojos.

Conjuntivitis

La conjuntivitis es una inflamación de la conjuntiva, la membrana que recubre el ojo y el interior de los párpados. Reconocer los síntomas de la conjuntivitis es esencial para un diagnóstico y tratamiento adecuados. Los signos más comunes de la conjuntivitis incluyen el enrojecimiento en uno o ambos ojos, picazón en los ojos, sensación arenosa en los ojos y secreción que puede formar una costra durante la noche, lo que puede dificultar la apertura de los ojos por la mañana. Además, es común experimentar lagrimeo.

La conjuntivitis puede presentarse en diferentes formas, como la bacteriana, viral, alérgica o irritante/química. Los síntomas pueden variar según el tipo de conjuntivitis, pero en general, la enfermedad se caracteriza por el enrojecimiento ocular y la inflamación de la parte blanca de los ojos. Otros síntomas que pueden estar presentes incluyen ardor, producción excesiva de lágrimas, «soldadura» de los párpados al despertar y secreción purulenta en la forma bacteriana.

Ten en cuenta que la conjuntivitis puede ser contagiosa en algunos casos, por lo que es fundamental tomar medidas de higiene y evitar el contacto cercano con otras personas si se sospecha que se tienen este problema.

Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad ocular que puede dañar gradualmente el nervio óptico y causar pérdida de visión si no se diagnostica y trata a tiempo. Reconocer los síntomas del glaucoma permite la detección temprana y la prevención de complicaciones visuales. Los síntomas del glaucoma pueden variar según el tipo y la etapa de la afección.

En el caso del glaucoma de ángulo abierto, que es la forma más común, las etapas iniciales pueden no presentar síntomas visuales evidentes. Con la progresión de la enfermedad, pueden aparecer puntos ciegos dispersos en la visión lateral, lo que se conoce como visión periférica. Por lo tanto, la pérdida de la visión en esta etapa puede pasar desapercibida.

En contraste, el glaucoma de ángulo cerrado puede presentar síntomas agudos que requieren atención médica inmediata. Estos síntomas pueden incluir visión borrosa, halos de luz alrededor de las fuentes de luz, dolores de cabeza leves o dolor en el ojo. Si experimentas alguno de estos síntomas, es fundamental buscar atención oftalmológica lo antes posible para evitar daños mayores en la visión.

Por último, cabe destacar que, en algunas personas, el glaucoma puede avanzar sin causar síntomas notables, lo que subraya la importancia de las revisiones oftalmológicas regulares, especialmente si tienes factores de riesgo como antecedentes familiares de glaucoma, edad avanzada o miopía. Teniendo en cuenta esto, no cabe duda de que la detección temprana y el tratamiento adecuado pueden ayudar a prevenir la pérdida de visión irreversible.

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