De la recepción al quirófano, pasando por CIM
Anaïs Díaz durante una intervención en el IVEM

De la recepción al quirófano, pasando por CIM

Tenemos muchas historias de alumnos que pasaron por CIM Formación y ahora han llegado tan alto que no podemos explicar con palabras la alegría que sentimos. Puede parecer forzado, pero lo cierto es que nuestro trabajo no tiene sentido sin ese sentimiento. Cada vez que algún alumno es contratado, nuestro orgullo por la recompensa del trabajo bien hecho crece un poquito más.

En esta ocasión vamos a hablaros de Anaïs, quien nos cuenta desde su trabajo y con total franqueza, cómo fue su paso por CIM y a qué se dedica ahora.

Anaïs trabajaba como recepcionista en el hospital de especialidades veterinarias Aúna de Valencia. Siempre ha trabajado en el sector de la atención al cliente, pero tras 3 años en este puesto sintió que tenía que ir más allá y decidió apuntarse al curso de auxiliar veterinario.

Empezó en marzo de 2019. Aunque sólo tenía 28 años, estaba entre las más mayores de su promoción. Sus profesoras fueron Paula Navarro y Nuria Panero, de quienes sólo deja elogios e incluso ahora comparte amistad con la primera. De las clases destaca la facilidad del estudio, la accesibilidad de los contenidos y el añadido de contar con el aula virtual.

Hizo las prácticas del primer ciclo en el Centre Veterinari El Gat Roig y, tras terminar el curso, en Aúna. En marzo recibió una llamada que cambió su camino profesional por completo y se unió al equipo del recién creado Instituto Veterinario Mediterráneo (IVEM), un centro veterinario especializado en oftalmología y odontología en Valencia.

Era marzo de 2020, así que, como puedes imaginar, tuvo un inicio convulso. Por suerte, pudo seguir trabajando desde casa, atendiendo llamadas, preparando citas y programando la agenda diaria de la clínica. No hay que olvidar que, pese a la pandemia por Covid-19, los centros veterinarios tenían que seguir funcionando.

¿A qué se dedica?

En el IVEM comenzó como recepcionista, pero desde hace 1 año ocupa el único puesto de auxiliar veterinario con el cuenta el centro. Tiene 4 compañeros veterinarios y una recepcionista. Trabaja muy cerca del veterinario anestesista, con quien comparte la mayor parte de su tiempo.

Se encarga de preparar el quirófano, los materiales, de preparar a los animales, de la monitorización anestésica, de la inducción, del lavado, del rasurado, de explicar a los propietarios el tipo de medicación y cómo administrarla. Aunque no tienen hospitalización 24 horas, también atiende a los animales durante el post-quirúrgico.

Tienen todo tipo de intervenciones, pero las más habituales son las cataratas, los cristalinos y las microcirugías. Habitualmente son entre 3 y 4 por día, teniendo en cuenta que en cualquier momento puede entrar una urgencia.

A Anaïs se le nota que le gusta lo que hace, transmite una pasión controlada y mucho conocimiento. Reclama mayor información sobre la anestesia y del control del dolor de los animales por parte de los auxiliares. En su clase fue una de las alumnas con mejores notas. Quizá por esto y por su experiencia, incide en la importancia de las labores de recepción y en conocer programas de gestión. Dice que, junto a más prácticas, es parte de lo que se podría mejorar.

Anaïs Díaz en la clínica

Tiene pendiente continuar formándose y probar otro tipo de atención en centros con los que mantienen colaboraciones. Y seguramente la veremos pronto a ella o a alguno de sus compañeros, impartiendo aquí en CIM un webinar sobre oftalmología u odontología.

Casos como el de Anaïs, de gente que ya trabaja en clínicas pero sienten que le falta conocimiento, tenemos muchos. Sin ir muy lejos, hace poco hablamos con Carolina, una auxiliar de Alicante con una situación muy parecida.

Por cierto, si te interesa, el IVEM es uno de los centros disponibles en Valencia para realizar prácticas de auxiliar de clínica veterinaria. Pregunta por ello en recepción.

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