El clicker para el entrenamiento canino

El clicker es una de las herramientas más usadas actualmente para el entrenamiento canino. Su origen tuvo lugar aproximadamente en los años sesenta y era utilizado para el entrenamiento de delfines en los parques acuáticos. Posteriormente se implantó como método de trabajo positivo con perros, dando unos excelentes resultados.

Se trata de una simple cajita con una lámina metálica en su interior que emite un chasquido distintivo al ser oprimido con los dedos. En CIM Formación enseñamos a través de un curso práctico de Cliker la técnica para dominar esta herramienta.

El adiestramiento con clicker se basa en la aplicación de los principios del refuerzo condicionado, utilizando el sonido como reforzador secundario y asociado a éste, un refuerzo primario que sea atractivo para el perro.

De esta manera se premia una conducta deseada en el perro de una manera rápida y eficaz (puesto que el sonido del clicker es claro, rápido y preciso para el momento exacto de la acción) y el animal asocia que el sonido conlleva un premio directo.

entrenamiento canino con clicker

Entrenamiento divertido e intuitivo

En este método no se usa la fuerza ni las riñas, reduciendo así la ansiedad, estrés o miedo por parte del perro. Sin embargo, un mal uso de este instrumento puede suponer que el animal no asocie su significado y se aburra, o peor aún, que asocie otro tipo de conductas como las deseadas sobre él.

Lo principal para usar este método es cerciorarnos de que sabemos utilizarlo correctamente. Es esencial seleccionar el instante preciso de la conducta y debe mantenerse en todo momento la motivación del animal.

Lo primero que se debe hacer es “cargar” al perro, lo que consigue una asociación del estímulo “click” con el premio que obtendrá (inicialmente se trabaja con comida). Una vez conseguido esto, se marcan todo tipo de comportamientos deseados o pedidos mediante una orden, justo cuando ocurren y premiándolas posteriormente  (puesto que el animal ya entiende que el “click” significa que repitiendo esa acción conseguirá el premio)

Un ejemplo

Existen muchas situaciones que se pueden entrenamos. Pero pongamos un ejemplo: El perro está debidamente cargado. Damos la orden “siéntate” y esperamos a que el animal se siente por completo y de manera correcta, momento en el cual marcamos el “click” y seguidamente entregamos el premio. Cuanto más intuitivo sea el animal, más rápido se sentará la siguiente vez tras la orden.

Conforme avanza el entrenamiento, el refuerzo primario o premio debe variarse, entregando pelotas, mordedores, caricias o incluso la propia voz de manera efusiva, pero observando siempre que el perro no pierde la motivación.

Recordemos que lo importante es estar seguro de que conocemos su funcionamiento y observar que el método es correcto y que nuestro animal avanza mientras entrena alegremente.

Autor: CIM Formación

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