Qué es la higiene facial: fases y fundamento

La limpieza regular de la piel es fundamental para mantener una piel con una apariencia y sensación saludables. La higiene facial es una cuestión fundamental desde el punto de vista de la estética.  El esteticista debe ser capaz de analizar bien el tipo de piel del cliente y los problemas que presenta para poder adaptar el proceso de higiene facial.

Esta no es una tarea fácil, ya que para tratar cada una de las alteraciones estéticas posibles se pueden aplicar varias técnicas aplicables. Seleccionar una técnica u otra dependerá de los signos o síntomas prioritario, de los efectos fisiológicos e indicaciones fundamentales de cada técnica y de las posibles contraindicaciones que presente cada técnica.

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Cabe destacar que la mayoría de alteraciones estéticas son originadas por alteraciones histiológicas múltiples y a diferentes niveles. Por lo tanto, no hay ninguna técnica  que por sí sola pueda actuar sobre todas y cada una de estas alteraciones.

Por ello es necesario combinar diferentes elementos ene un mismo tratamiento con la para aumentar la eficacia y mejorar los resultados.

Fases y fundamento del proceso de higiene facial

Antes de cualquier tratamiento facial específico es muy recomendable realizar una limpieza profunda de la piel. Como esto elimina todas las impurezas acumuladas, que pueden ser ambientales, así como las específicas de la piel (puntos negros, etc.) también permite que la piel se oxigene adecuadamente para que se vuelva limpia y radiante, y luego esté en perfectas condiciones para recibir y beneficiarse de los tratamientos realizados posteriormente.

La fases del proceso de higiene facial son las siguientes:

1. Desmaquillado

El desmaquillado ayuda a eliminar los restos de maquillaje, polución y sebo. Además, el desmaquillado también ayuda a aportar elasticidad a la piel. Si el desmaquillado se realiza en forma de pequeño masaje también se favorece la circulación de la zona.

2. Exfoliación

La exfoliación consiste en eliminar las células muertas de las capas más superficiales de la epidermis. Con la exfoliación el esteticista activa la circulación, reduciendo el estrato córneo mediante la eliminación de las células muertas la piel. Además, también se promueve la regeneración celular, la cual fortalece la piel y le aporta elasticidad.

3. Extracción

En la fase de extracción se realiza la eliminación de las impurezas de la piel, los comedones, que son sebo y células muertas que no se han podido eliminar en la superficie de la piel y se han oxidado. Es necesario eliminarlos para evitar la formación de lesiones de mayor importancia.

4. Mascarilla

Las mascarillas constituyen una capa alisadora que produce hiperemia, con lo que aumenta la temperatura local y la sudoración está aumentada. Si se aplica en caliente, la secreción sebácea se funde y es arrastrada y los orificios pilosebáceos, lo cuales son destapados.

Además, la macarilla ayuda a desprender los comedones. Sus efectos difieren según los principios activos que contengan, ya que tendrá unos efectos u otros. Su acción puede ser absorbente, hidratante, etc. Además de remover las secreciones, también remueve los detritus celulares y las impurezas que se acumulan.

5. Tonificación

El efecto de la tonificación es principalmente  devolver el pH a la piel después del proceso de limpieza de la misma. La tonificación también tiene más propiedades dependiendo de los principios activos que este contenga, ya que puede tener propiedades astringentes, calmantes, antisépticas, etc.

6. Hidratación

La hidratación se realiza con  cosméticos que se aplican sobre la superficie cutánea para aportarle una película emoliente, protectora de los factores externos, como pueden ser el frío, sol, polución, etc. Además estos cosméticos también poseen una acción emoliente.

Autor: Eva R.

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