La estructura y funciones de la piel
Mujer con piel cuidada
Foto: freestocks en Unsplash

La estructura y funciones de la piel

La piel es el órgano más grande de todo el cuerpo, y también uno de los más complicados. La piel, además de estar en cambio constante, también contiene muchas estructuras y células especializadas. El cuidado de la piel es mucho más que una cuestión estética. De la salud de la piel depende en gran medida la salud de todo el cuerpo. Es más, el cuidado de la piel empieza por dentro.

La función principal de la piel es servir como una barrera protectora que interactúa con un entorno a veces hostil. También ayuda a regular la temperatura corporal, reúne la información sensorial del entorno que lo rodea y desempeña un papel activo en el sistema inmune para proteger el cuerpo contra las enfermedades.

Los profesionales de la estética deben entender el funcionamiento de la piel para identificar y controlar los problemas asociados y saber qué tipo de tratamiento es el recomendado para cada momento, así como las contraindicaciones. Por eso, a continuación, vamos a hablar sobre todo lo que los especialistas en estética deben saber sobre la estructura de la piel. 

Cuando piensas en tu piel, probablemente estés visualizando lo que solo tú puedes ver: la superficie. Pero mucho de lo que sucede allí, como el acné, la sequedad e incluso el sudor, se ve afectado por reacciones y actividades en lo profundo de la piel. La piel tiene tres capas principales y cada una tiene su propio propósito.

Cómo se estructura la piel

Entender cómo funciona la piel comienza con una comprensión de la estructura de las tres capas de la piel: la epidermis, la dermis y el tejido subcutáneo.

Epidermis

La epidermis es la parte más externa. Está formada por tejido epitelial y carece de vasos. La epidermis forma la capa superficial de la piel y está expuesta a una amplia variedad de agresiones químicas, físicas y biológicas.

Es importante tener en cuenta que la epidermis no es una estructura físicamente fuerte, sino que se protege secretando sustancias de protección de manera continua. Estas incluyen el pelaje, las células queratinizadas del estrato córneo y las secreciones de las glándulas de la piel.

La epidermis se apoya en la membrana basal, que no se lo proporciona una sólida unión entre la dermis y la epidermis sino que permite el paso de moléculas entre estas dos estructuras.

La epidermis está más engrosada en las palmas de las manos y plantas de los pies. En ellas se distinguen varios estratos:

  • Estrato basal. Está formado por células germinales en permanente división. Los queratinocitos de la capa basal están fuertemente empaquetados en columnas celulares. Son células hijas producidas por la mitosis de un pequeño número de células más primitivas, conocidas como células madre. La habilidad de las células madre para producir citoquinas e interferones pro- y antiinflamatorios y su función como células fagocíticas, le confieren un papel importante en la inflamación e inmunidad.
  • Estrato espinoso. La capa espinosa se compone de queratinocitos poligonales que sufren cambios bioquímicos y estructurales a medida que migran hacia la superficie. Son llamadas células espinosas porque en los cortes histológicos convencionales parece que tengan espinas al examen microscópico. Las espinas son desmosomas, puentes intercelulares que permiten la adhesión entre células. Estas son estructuras importantes que permiten la adhesión entre células así como la comunicación entre ellas.
  • Estrato granular. Las células del estrato granular tienen una forma fusiforme y están caracterizadas por la presencia de gránulos de queratohialina. Los gránulos contienen un precursor de proteínas, la profilagrina que, cuando se desfosforila a filagrina, se incluye en la agregación de acúmulos de queratina. Los cuerpos lamelares contienen enzimas lipídicas e hidrolíticas que son liberadas al espacio intercelular donde son reorganizadas para formar la capa externa de la envoltura celular cornificada y la lamela intercelular. Ambas juegan un papel importante en la función de barrera.
  • Estrato lúcido: esta capa no existe más que en las palmas de las manos y plantas de los pies.
  • Estrato córneo. Es la capa más superficial de la epidermis y está en contacto directo con el ambiente externo. Las células polídricas planas y están compuestas principalmente de filagrina y queratina. Las células del estrato córneo se descaman continuamente de la superficie de la piel por un proceso llamado descamación. En la capa externa del estrato córneo que se pierde, los espacios intercelulares son permeables al sudor y al sebo.

Además, la epidermis contiene tres células especializadas:

  1. Los melanocitos, que producen el pigmento (melanina).
  2. Las células de Langerhans, que actúan como la primera línea de defensa en el sistema inmunológico de la piel.
  3. Las células de Merkel, cuya función todavía no se entiende completamente y es objeto de controversias. La opinión más generalizada es que se trata células mecanoreceptoras, ya que poseen unas microvellosidades que responden a la distorsión mecánica produciendo la liberación de neurotransmisores por parte de la célula.

Dermis

La dermis es una capa gruesa de tejido conjuntivo que está situada bajo la epidermis. Contiene vasos sanguíneos y linfáticos, terminaciones nerviosas que recogen las sensaciones de calor, frío, dolor, presión, etc., glándulas sudoríparas y sebáceas y folículos pilosos.

Dentro de ella podemos distinguir dos capas:

  • Dermis papilar. Se llama así por sus salientes o papilas, que se corresponden con los de la epidermis. Es rica en vasos y nervios y en ella encontramos los receptores del tacto.
  • Dermis reticular. Es  más profunda que la anterior, contiene densas redes de colágeno. En ella encontramos los folículos pilosos, glándulas sebáceas y sudoríparas.

La dermis contiene tres tipos de tejidos que están presentes en todo tipo de piel:

  1. Colágeno
  2. Tejido elástico
  3. Fibras reticulares

Además, la dermis contiene varias células y estructuras especializadas:

  1. Folículos pilosos
  2. Glándulas sebáceas
  3. Glándulas apocrinas y endocrinas
  4. Vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas
  5. Corpúsculos de Meissner
  6. Corpúsculos lamelares (que transmiten las sensaciones del tacto y la presión)

Hipodermis o tejido subcutáneo

La hipodermis es la parte más profunda de la piel. También recibe el nombre de tejido celular subcutáneo. La hipodermis está formada principalmente por tejido conjuntivo adiposo, atravesado por bandas de colágeno para sujetar la piel a partes más profundas del cuerpo.

El tejido adiposo constituye y una almohada que amortigua la presión, los golpes, aísla contra la pérdida de calor y almacena energía y agua. Además, la hipodermis se compone de células grasas que protegen tus sistemas nervioso, linfático y sanguíneo.

La hipodermis es importante por ayuda a conservar la temperatura corporal, proporciona forma a tu contorno corporal y le da movilidad a toda la piel. Su grosor puede cambiar dependiendo de las partes de tu cuerpo y puede ser diferente entre las personas.

Funciones de la piel

La piel tiene varias  funciones, como la sensación, la absorción y la regulación del calor. Las funciones que son particularmente importantes para los esteticistas, ya que todas se relacionan con el tipo de piel que tienes, son:

  • Protección mecánica. Es la función por la cual la piel protege contra agresiones del medio externo, sobre todo por la capa córnea, que es más gruesa en las zonas del cuerpo que están en constante contacto con objetos sólidos del entorno (palma de las manos, planta de los pies, callos, durezas).
  • Protección térmica. Implica el organismo debe adaptarse tanto a las fluctuaciones de temperatura ambiental, como a las suyas propias. La adaptación se realiza mediante la regulación de la temperatura en la superficie corporal. Contribuyen a ello:
    • El comportamiento de los vasos sanguíneos: vasodilatación o vasoconstricción.
    • La producción de sudor de las glándulas sudoríparas: al evaporarse el sudor el cuerpo pierde calor.
    • El tejido adiposo (funciona como aislante).
    • El pelo (ejerce acción termoaislante).
    • Protección de la pérdida de líquidos (evita la pérdida excesiva de agua).
    • Protección contra las radiaciones (por la acción de la melanina, que las absorbe).
  • Protección contra las infecciones. La piel sana con una capa córnea bien lubricada constituye una barrera de escasa permeabilidad para las bacterias. La superficie de la piel, ligeramente ácida, sirve también como defensa, así como las células de Langerhans que encontramos en ella.
  • Protección a través de los órganos sensoriales. Son dispositivos de alarma, dolor, vibraciones, calor, frío, etc.; anuncian peligros e inducen a tomar medidas.
  • Reserva de sangre. El 10% del total del volumen sanguíneo está en los vasos sanguíneos de la piel en condiciones de reposo, incrementándose con el ejercicio.
  • Depósito de energía para épocas de hipoalimentación (en el tejido subcutáneo).
  • Síntesis de vitamina D.
  • Secreción (sebo) y excreción (sudor).

Estructuras anexas

La piel produce unas estructuras que denominamos anexos y están constituidas por el pelo y las uñas. Igual que la epidermis, estos anexos están compuestos por una proteína llamada queratina.

Las glándulas también constituyen los anexos cutáneos: glándulas sebáceas (segregan sebo) y glándulas sudoríparas (segregan sudor).

Las glándulas sebáceas están situada en la dermis media y formadas por células llenas de lípidos que se desarrollan embriológicamente en el cuarto mes de gestación, como una gemación epitelial del folículo piloso. Esta glándula se caracteriza por sintetizar el sebo, sustancia lipídica cuya función es la de «lubricar» y proteger la superficie de la piel.

Esta secreción glandular es de carácter continuo, con cierta predominancia durante el anagen del ciclo del folículo piloso. La secreción de cada lóbulo es de carácter holócrino; es decir, con ruptura de las células individuales, drenando desde los acinos al conducto sebáceo principal que va a desembocar en el canal piloso.

Estas glándulas se encuentran en toda la piel, variando en tamaño y número según su localización: en la cara y cuero cabelludo son grandes y numerosas (400 a 900 por cm²), en el tronco son pequeñas y menos abundantes, incrementándose en la parte anterior del tórax y línea media de la espalda.

Tipos de piel según la composición

El tipo de piel viene determinado a partir de la emulsión epicutánea. La emulsión epicutánea es una mezcla de dos  sustancias no solubles entre sí.  Sobre la piel y entre las células corneas superficiales se extiende una emulsión de consistencia cremosa, es lo que denominamos emulsión epicutánea o también manto hidrolipídico. Se puede decir que es una crema natural, fabricada por nuestra piel para protegerla.

La emulsión epicutánea es una mezcla de sebo y sudor junto con las células córneas descamadas y parte del agua que difunde a través de la epidermis. En esta emulsión la fase oleosa esta formada por todas las sustancias grasas y en la fase acuosa por las sustancias que tienen en su composición agua. La emulsión epicutánea tiene la característica de mantener las dos fases unidas, por eso esta emulsión es estable y no se separan.

Según el equilibrio de agua, grasa y acidez de nuestra emulsión epicutánea tendremos los distintos tipos de piel, que son:

  • Piel normal. Es una piel con secreciones equilibradas tanto sudoral como sebácea, una piel elástica, flexible y resistente. La piel normal es una piel equilibrada, sus secreciones sudoral y sebácea son normales, por lo que la piel esta protegida. Está hidratada, con aspecto fresco, luminoso, brillo moderado y color uniforme. Los poros son imperceptibles a simple vista. Es elástica, ni demasiado fina ni demasiado gruesa, además de flexible y resistente. Es la típica piel de los niños.
  • Piel seca (alípica y deshidratada). Este tipo de piel se presta ala confusión ya que puede ser seca por falta de sebo (alípica) o bien por pérdida de agua (deshidratada). Estos dos casos existen en personas de piel fina.  A simple vista, da la sensación de ser tersa y estirada.  Al tacto la sensación de untuosidad normal, poco elástica, falta de suavidad, es una piel muy fina. La piel seca se irrita con facilidad, también es muy delicada y se afecta fácilmente con cambios en el medio ambiente.
  • Piel hiperhidratada. Es una piel cuya emulsión epicutánea presenta un exceso de humedad. Tiene un tono pálido, aspecto macerado e hinchado y suele estar húmeda y fría. Suele aparecer en personas con alteraciones hormonales, periodo premenstrual, mujeres embarazadas o cambios de clima.
  • Piel grasa. Una piel grasa siempre necesitará agua aunque se trate de una grasa normal, pero también hay que procurar eliminar grasa.  Acumula mucha suciedad del ambiente, hasta adquirir en ciertos casos un color grisáceo. Así mismo, se obstruyen los poros y aparecen las barbas con tendencia a infectarse. Se caracteriza por el brillo en la piel, la presencia constante de puntos negros y los poros dilatados.
  • Piel grasa deshidratada. Tiene una emulsión epicutánea o película hidrolipídica que suele tener una fase externa oleosa, aunque se suele formar de manera defectuosa, debido a un cambio en la composición cualitativa del sebo y por eso se pierde más agua. El sebo sufre una alteración en su composición por disminución de los lípidos hidrófilos que retienen el agua, con lo cual el agua sudoral lo rechaza y la emulsión no se forma o lo hace incorrectamente. Es una piel poco protegida y con un pH alcalino.
  • Piel grasa asfíctica u ocluida. Su emulsión hidrolipídica no está bien definida. La secreción sebácea está modificada, se vuelve dura y no sale al exterior, de ahí que presente tendencia acneica, a veces las pieles ocluidas no se relacionan con la secreción sebácea aumentada, sino normal. La piel se irrita y se descama.
  • Piel desvitalizada. Presenta una piel madura, envejecida, suele ser fina, con nevos, flacidez, manchas pigmentarias, etc. Las glándulas sudoríparas y sebáceas secretan menos grasa y sudor, aunque se vea poros dilatados no tiene porque ser grasa en este caso solo indica que en su pasado ha tenido piel grasa. Se vuelve más seca y se producen alteraciones.
  • Piel mixta (no es realmente un tipo de piel, sino una mezcla). Para las pieles mixtas se tienen que utilizar cremas reguladoras, porque si utilizamos cremas para pieles grasas la zona T tendrá un buen resultado pero el resto de la piel se resecará.

Patologías de la piel

Se puede diferenciar diferentes patologías de la piel. Las más importantes son las siguientes:

  • Acné: acumulación de materia sebácea que tapa el conducto de una glándula, principalmente sebácea, y que se infecta.
  • Efélides: conocidas comúnmente como pecas.
  • Verrugas: lesión epidérmica excrecente, de origen vírico.
  • Eccema: intolerancia alérgica de la piel, hacia ciertos estímulos internos y externos.
  • Dermatitis: término genérico que expresa todas las inflamaciones de la piel.
  • Urticaria: dermatitis con picor y aparición de habones.
  • Alopecia: es la caída del pelo.
  • Herpes: lesión de la piel, primero eritomatosa y luego vasiculosa, para terminar formando una costra.
  • Quiste sebáceo: acumulación de sebo de forma localizada.
  • Prurito: picor de la piel.
  • Dermatomicosis: enfermedad de la piel debida a los hongos.
  • Soriasis: manchas rojas, bien delimitadas y recubiertas de escamas blancas, secas.
  • Piodermitis: proceso inflamatorio de la piel con formación de pues.
  • Tuberculosis de la piel:  lesión tuberculosa, localizada a nivel de la piel.
  • Folicolitis: una inflamación del folículo piloso.
  • Tumores de la piel: destaca el epitelioma, del que existen varios tipos de gravedad
  • Enfermedades exantemáticas (como la varicela el sarampión, la viruela, la rubeola y  la escarlatina): se produce la aparición sobre la piel de manchas rojas o rojizas de intensidad y contorno variables.

Mitos sobre la piel y su cuidado

Estos son algunos de los mitos sobre la piel más populares que hay que empezar a replantearse cuanto antes.

El maquillaje hace que el rostro envejezca más rápido

Si bien es cierto que dejarse el maquillaje durante todo el día y la noche puede acumular toxinas, retener la suciedad y acumular grasa, lo cierto es que desmaquillar y lavar la cara adecuadamente  todos los días hará que la piel se mantenga fresca y libre de impurezas.

Para las personas que utilizan maquillaje regularmente, lo más recomendable es que al finalizar el día se desmaquillen con un producto indicado para su piel y luego laven el rostro con un limpiador gentil. De esa forma se evitará retener la suciedad, la cual sí influye en el envejecimiento.

La piel de la cara es la única que se debe cuidar

Debemos entender a la piel como un todo, pues la barrera cutánea está a lo largo de toda nuestro cuerpo. Si bien es cierto que la piel del rostro puede llegar a ser más delicada, la barrera cutánea del resto del cuerpo también necesita cuidado para mantenerse saludable.

Por ejemplo, un error común que muchas personas cometen es untarse bloqueador solar solamente en la cara y dejar el resto del cuerpo sin protección. Es necesario tener un protector solar para el cuerpo que sea cómodo y aplicarlo todos los días.

Los poros se pueden eliminar

Existe la creencia de que los poros se pueden eliminar o cerrar. Pero lo cierto es que los poros son una estructura fundamental de nuestra barrera cutánea que ayudan a mantener la piel hidratada y a eliminar las toxinas, por lo cual, no es posible eliminarlos.

Hay muchas razones por las que los poros puedan verse más grandes y lo que sí se puede hacer es disimular su apariencia con una buena rutina de limpieza, hidratación y exfoliación ocasionalmente.

No es necesario utilizar protector solar si no sales de casa

El protector solar habría que utilizarlo durante todo el año. Pero no solo fuera de casa. Tanto los rayos UVB como los UVA son capaces de penetrar en la capa de ozono y traspasar ventanas y cristales. Por ese motivo, se debe utilizar protector solar todos los días, sin importar la época del año, si está nublado o si no se tendrá exposición directa al sol. Para muchas personas, esto es necesario incluso cuando están dentro de casa.

Las comidas grasas causan acné

Las grasas que comen las personas no está relacionada con una mayor producción de sebo. El acné puede ser causado por problemas hormonales, factores genéticos, ambientales, situaciones emocionales y más. El comer un alimento determinado no desencadena el acné, sin embargo, sí hay alimentos que las personas propensas a sufrir acné deberían evitar.

Algunos de esos alimentos que pueden ser perjudiciales son: lácteos, azúcares refinados, cereales procesados, embutidos, alcohol etílico.

Para tener un cuidado de la piel adecuado, lo más recomendable es asistir con un especialista que evalúe la salud de la piel de manera presencial. Así mismo, llevar un estilo de vida saludable, realizar ejercicio y proteger la piel de los daños solares, es fundamental para tener una piel sana.

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    • Hola Alejandra, Los queratinocitos son las células predominantes (80%-90%) de la epidermis, la capa más superficial de la piel. Contienen una proteína muy dura que se llama queratina, la cual estimula el crecimiento de células epiteliales en la piel y de las que revisten la superficie de la boca, el estómago y los intestinos.