Función y resultados del metabolismo anaeróbico y aeróbico
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Función y resultados del metabolismo anaeróbico y aeróbico

Cuando hablamos de metabolismo nos referimos a los procesos químicos que ocurren dentro de un organismo vivo para mantener la vida. Referido al ejercicio, el metabolismo está directamente relacionado con la producción de energía. Conocer qué tipos de metabolismos hay y cómo funcionan es fundamental para un entrenamiento eficaz que ayude a alcanzar los objetivos deseados.

El metabolismo hace referencia a los procesos que usa el cuerpo para descomponer los nutrientes, formar compuestos que las células pueden usar para obtener energía, y usar esos compuestos para alimentar las funciones celulares.

El cuerpo secreta enzimas para descomponer los alimentos en azúcares, proteínas y grasas. Luego, cada célula puede tomarlos y utilizarlos en procesos metabólicos para formar adenosina trifosfato (ATP), que es el combustible utilizado en la célula. Las calorías de los alimentos se queman de esta manera para producir energía.

Tipos de metabolismo

El metabolismo general del cuerpo incluye la contracción muscular, la respiración, la circulación sanguínea, el mantenimiento de la temperatura corporal, la digestión de los alimentos, la eliminación de desechos y las funciones del cerebro y el sistema nervioso. La velocidad a la que quema calorías se llama tasa metabólica.

Durante el ejercicio no solo aumenta el metabolismo en los músculos, sino también en el sistema respiratorio y en el circulatorio. Se necesita mayor frecuencia cardíaca y más rápida frecuencia de respiración para administrar oxígeno y nutrientes a los músculos, por lo que el cuerpo también debe esforzarse más para evitar el sobrecalentamiento. Por ejemplo, a través de la sudoración.

El cuerpo utiliza los metabolismos anaeróbico y aeróbico durante el ejercicio para proporcionar el combustible necesario para los músculos.

Metabolismo anaeróbico

Es la creación de energía mediante la combustión de carbohidratos en ausencia de oxígeno. Esto ocurre cuando los pulmones no pueden poner suficiente oxígeno en el torrente sanguíneo para satisfacer las demandas de energía de los músculos. En general, se usa solo para períodos cortos de actividad.

Cuando no hay suficiente oxígeno en el torrente sanguíneo, la glucosa y el glucógeno no se pueden descomponer completamente en dióxido de carbono y agua. En cambio, se produce ácido láctico, que puede acumularse en los músculos y degradar la función muscular.

El metabolismo anaeróbico no es tan eficiente como el metabolismo aeróbico. Una molécula de glucosa solo puede producir tres moléculas de ATP bajo metabolismo anaeróbico, mientras que produce 39 con metabolismo aeróbico.

El metabolismo anaeróbico solo puede usar glucosa y glucógeno, mientras que el metabolismo aeróbico también puede descomponer las grasas y las proteínas. Los episodios intensos de ejercicio en la zona anaeróbica y en la zona por encima del 85% de su frecuencia cardíaca máxima usan el metabolismo anaeróbico para alimentar los músculos.

El ácido láctico

El ácido láctico es un subproducto de la glucólisis anaeróbica y el metabolismo anaeróbico, que se producen durante el ejercicio de alta intensidad. Aunque el ácido láctico se utiliza como combustible por el corazón, una cantidad excesiva de ácido láctico en los músculos ralentiza las contracciones, lo que le impide mantener un rendimiento máximo.

Cuando tus músculos usan el metabolismo anaeróbico, producen ácido láctico. Con ejercicio de alta intensidad el ácido láctico se acumula. A medida que se acumula más ácido láctico, los músculos se fatigan.

El metabolismo anaeróbico se pone en marcha durante el ejercicio, entre otros, en los siguientes momentos:

  • El levantamiento de pesas y otros ejercicios de fuerza, cuando se realizan esfuerzos extenuantes en un período corto de tiempo.
  • Al correr o pedalear muy rápido, para obtener suficiente energía.
  • En los sprints, para alimentar los músculos durante ese breve periodo de velocidad.

El metabolismo aeróbico es parte de la respiración celular e involucra que las células generen energía a través de la glucólisis, el ciclo del ácido cítrico y el transporte de electrones (fosforilación oxidativa). El cuerpo usa el metabolismo aeróbico para obtener energía durante todo el día para alimentar la actividad regular de las células, los músculos y los órganos.

Metabolismo aeróbico

Es la forma en que el cuerpo genera energía a través de la combustión de carbohidratos, aminoácidos y grasas en presencia de oxígeno. La combustión significa quemar, por lo que lo que el organismo hace es quemar azúcares, grasas y proteínas para obtener energía. El metabolismo aeróbico se usa para la producción sostenida de energía para el ejercicio y otras funciones corporales.

La tasa basal

Es el nivel de quema de calorías necesario solo para mantener las funciones normales del cuerpo, aparte de la actividad física. Un cuerpo vivo siempre está quemando calorías, incluso en reposo.

El metabolismo aeróbico es también la razón por la cual los pulmones absorben oxígeno para ser transportado por la hemoglobina en la sangre a los tejidos. El oxígeno se usa en el metabolismo aeróbico para oxidar carbohidratos y los átomos de oxígeno terminan unidos al carbono en la molécula de dióxido de carbono que se excreta.

Los únicos subproductos del proceso del metabolismo aeróbico de los carbohidratos son el dióxido de carbono y el agua. El cuerpo elimina estos subproductos al respirar, sudar y orinar. En comparación con el metabolismo anaeróbico, que también produce ácido láctico, el metabolismo aeróbico produce subproductos que son más fáciles de eliminar del cuerpo.

Para perder peso

Si el objetivo a la hora de hacer ejercicio es perder peso, es importante apoyarse en el metabolismo aeróbico, ya que elimina la grasa de las células de grasa y la quema para producir energía para los músculos. También quema los azúcares disponibles y almacenados (carbohidratos) en las células, por lo que cualquier exceso no se procesará en grasa. La comida ingerida después servirá para reponer las reservas de energía disponibles.

Si no ingieres más calorías de las que quemas, no almacenarás calorías en forma de grasa. Eso sí, no hay que olvidar que al hacer ejercicio, además de perder grasa, se suele desarrollar masa muscular, la cual también añade peso. De ahí la importancia de controlar no solo el peso, sino sobre todo el porcentaje de grasa y de masa muscular para obtener datos fiables sobre el proceso.

La capacidad aeróbica de cada uno se puede mejorar introduciendo algunos cambios en el plan de entrenamiento, para mejorar la resistencia.

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