La competitividad o competencia en el mundo animal

¿Has oído hablar de la competitividad? Seguramente sí, pero ¿sabías que es una interacción continua y necesaria entre animales? Entendemos como competitividad un tipo de interacción biológica por el uso de un recurso que escasea, entre individuos de la misma o diferente especie.

En el medio natural existen recursos que no escasean (pongamos por ejemplo el oxígeno) y todas las especies lo utilizan, pero ninguna compite por él. Sin embargo, otros recursos sí provocan competencia: los alimentos, el territorio, el agua…

La competencia puede ser intraespecífica (dándose entre individuos de la misma especie) o interespecífica (entre individuos de diferentes especies) pero ambas tienen las mismas bases.

Cuando los recursos escasean, o son limitados, provocan que los individuos de varias o de la misma especie compitan, resultando uno o ambos perjudicados en ella. Una fuerte competencia puede llevar a la eliminación total o parcial de uno de ellos, en un proceso llamado exclusión competitiva.

Ejemplos de competencia entre animales

Competitividad interespecífica

Estos ejemplos los encontraremos en cualquier ecosistema en el que busquemos, pero no todas las especies compiten por lo mismo. Un zorro, por ejemplo, competirá por alimentarse de las mismas liebres que el lince, pero no competirá con el ciervo, dado que el recurso del que se alimentan es diferente.

Competencia intraespecífica

Posiblemente podríamos coger cualquier especie animal, dado que en todas encontramos una competencia continua, por el alimento, el territorio o la reproducción. Para conseguir pareja, el individuo debe sobresalir de entre los demás (es decir, necesita competir) y para ello ha de encontrarse bien alimentado, tener un amplio territorio, evitar a los depredadores…

La competencia del león

El león (Panthera leo) es un buen ejemplo de competencia, dado que cuando un macho se convierte en líder de su grupo, es frecuente que mate a todos los cachorros, para asegurarse de que la herencia de su predecesor desaparezca y al quedar libres las hembras, le permitan aparearse y se perpetúen sus genes.

Desde entonces, su principal papel en la manada es la de defender su territorio, ahuyentando mediante rugidos a cualquier otro león que se introduzca en su territorio, acabando incluso con su vida si se lo encuentra. Además, pese a que en una manada existe un líder, de cuatro a doce hembras adultas y hasta otros seis machos, si uno de estos monta a una hembra, debe hacerlo sin que el líder se percate, puesto que éste lo mataría, por competencia de reproducción.

Tras la caza de una presa, el primero en comer es el macho y a continuación las hembras, sin embargo, en muchas ocasiones estas pelean por el primer bocado después del líder. Es decir, que en esta especie encontramos una dura competencia por alimento, por territorio y por reproducción.

Autor: CIM Formación

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