Acuarofilia, mucho más que un entretenimiento

Para muchos, tener un aquario es un hermoso pasatiempo. Pero para los que practican la acuarofilia, los acuarios son mucho más que un hobbie: es una ciencia.

El investigador Alberto Maceda Veiga, primer autor de un estudio publicado en la revista Fish and Fisheries, dice: “Quien tiene peces como mascota no es un acuariófilo. Quien se preocupa por la biología y la ecología de los peces y crea un ecosistema donde solo son una parte de los organismos que viven en el acuario, sí lo es”.

Conociendo la acuariofilia

El estudio, que rompe tópicos sobre el mundo de la cría de los peces de agua dulce, destaca la importante labor de los acuaristas serios para estudiar y conservar la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos.

Así mismo, resalta que el pasatiempo del acuario tiene aspectos positivos, pero también negativos para la conservación de peces de agua dulce. El impacto más dañino del comercio de acuarios en los ecosistemas es la sobreexplotación. En consecuencia, muchos conservacionistas y académicos tienen la percepción de que los aficionados a los acuarios son, por lo general, perjudiciales para la conservación de las especies.

Responsabilidad y acuarofilia

Tradicionalmente, la afición a los acuarios (acuariofilia) se ha visto como una afición que no beneficia a la conservación de la fauna acuática. Pero el estudio de Maceda destaca el papel positivo de los acuaristas responsables y comprometidos con el mundo de la conservación biológica.

En este sentido, Maceda dice que “el mantenimiento de animales en cautividad siempre genera polémica”. Y añade, “sin embargo, como sociedad habría que plantearse la pregunta de que si aceptamos un perro como mascota, por qué no podemos hacerlo con otros animales como los peces. La acuariofilia es mucho más que el mantenimiento de peces como ornamento, porque, en mi opinión, ningún animal es un ornamento. Son estas ideas, además del desconocimiento de la labor desarrollada por acuariófilos serios de todo el mundo, las que llevan a pensar que la acuariofilia es incompatible con la conservación”.

Los autores del estudio destacan que la práctica de la acuarofilia no solo contribuye a ampliar el conocimiento biológico sobre especies muy desconocidas por la comunidad científica, sino que también potencia la colaboración con científicos en la localización y descripción de especies nuevas para la ciencia y facilita la asistencia técnica en el mantenimiento de peces salvajes en centros de investigación. Además, la acuarofilia promueve la financiación de programas de conservación in situ y ex situ de especies amenazadas.

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Autor: Eva R.

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