¿Qué es actividad física saludable?

La mayoría de la gente asocia el ejercicio a una actividad saludable. Pero una cosa es hacer ejercicio y otra muy distinta es hacer ejercicio saludable. De hecho, hacer ejercicio no siempre es sinónimo de salud.

Según el Programa Perseo, una iniciativa del Ministerio de Sanidad y Consumo y del Ministerio de Educación y Ciencia, “la actividad física orientada a la salud o actividad física saludable es aquella que se realiza con las características de frecuencia, duración e intensidad necesarias para promover o mejorar la salud, según las condiciones de cada individuo”.

Cartel dos personas corriendo

Este mismo programa recuerda que “no toda actividad física tiene porque ser saludable”. Así, “si no cumple determinados requisitos de frecuencia o duración puede no poseer efectos apreciables sobre la salud y, en algunos casos, si ésta no está adaptada al nivel de capacidad del individuo podría conllevar algún efecto negativo para la salud”.

Cuándo la actividad física es saludable

Si preguntamos sobre la relación entre actividad física y salud, probablemente la mayoría dirá que la actividad física es saludable. De hecho, la actividad física es saludable y ayuda a mejorar nuestro estado, pero siempre y cuando se respeten tres principios: individualización, progresión y continuidad.

El principio de individualización

Sostiene que para cada persona existe un nivel saludable personal de actividad física. Esto significa que la intensidad de la actividad física aconsejable para una persona con una buena condición física y bien entrenada, podría ser demasiado intensa o incluso perjudicial para alguien en peor forma o con un estilo de vida sedentario.

Por lo tanto, la intensidad de la actividad física es la variable más importante que debemos controlar e individualizar, si queremos que nuestra actividad física se desarrolle de una manera segura y saludable.

Principio de progresión

Es especialmente importante para los principiantes, que deben comenzar con una dosis baja de actividad física y aumentarla gradualmente a medida que su condición física va mejorando.

El rápido incremento de la dosis de actividad física no es bien tolerado por la salud de las personas, especialmente las que tienen el estilo de vida más sedentario. De hecho, esto puede llevar a una interrupción temprana de la actividad para percibirla como demasiado intensa y desagradable, e incluso puede causar daños en el sistema musculoesquelético y enfermedades más graves.

Por último, según el principio de continuidad, es inútil practicar ejercicio físico de manera esporádica e irregular. Por lo tanto, es necesario incluir el ejercicio físico, según los principios anteriores, a nuestra rutina diaria o semanal.

Cuatro chicos corriendo

Enfoque para entrenadores personales

En el ámbito del entrenamiento personal debería primar una actividad física orientada hacia el bienestar. Sin embargo, es necesario matizar algunas cuestiones. Cuando hablamos de bienestar nos referimos a percepciones subjetivas, por lo que el bienestar puede resultar engañoso.

Por eso es importante ser críticos con las sensaciones puntuales de bienestar y promover el que ponga a las personas en relación con otros grupos sociales, la comunidad a la que pertenecen y el medio ambiente que les rodea y, a la vez, que desarrollen la autonomía y las habilidades necesarias para vivir en las mejores condiciones posibles.

Actividad física social y medioambiental

El entrenador personal, así como cualquier profesional del fitness, debería mantener que la actividad física y el bienestar son para todas las personas, sea cual sea su capacidad física y funcional y su estado de salud. Pero, para ello, la actividad física debe adaptarse a las personas y no al contrario (principio de individualización). La ventaja es que existen muchos tipos de prácticas físicas que pueden realizarse de formas y niveles muy diversos, por lo que todas las personas puedan realizar alguna de ellas de la que obtengan beneficios saludables o experimentar bienestar.

Una cuestión muy importante que hay que tener en cuenta es la seguridad, pero no solo en con el objetivo de eliminar o prevenir posibles peligros, daños o riesgos, sino también para proteger y prevenir sobre problemas físicos, mentales y sociales. En este sentido, la seguridad en la actividad física estructurada debe atender a distintos factores del antes, el durante y el después de la práctica, como los intereses personales, las capacidades, la climatología, el calzado, el equipamiento, al estructura de la sesión, los ejercicios en sí mismo, el control de la intensidad, la higiente, la alimentación, la hidratación y el descanso, entre otros.

Autor: Eva R.

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