La verdad sobre la zona de quema de grasa

Aumentar la intensidad del ejercicio no implica perder más grasa. Durante mucho tiempo se ha dicho que para perder peso hay que mantener el entrenamiento en una intensidad en torno al 60-70% de la frecuencia cardíaca máxima.

Sin embargo, para perder peso, lo que hay que hacer no es “darle más caña” al entrenamiento, no por más sudar se pierde más grasa. Al entrenar y transpirar, evidentemente perdemos líquidos y esto hace que bajemos de peso, pero una vez nos hidratemos, recuperaremos ese peso perdido.

Zona de quema de grasa

Esa zona de grasa es la que consumirá el cuerpo para nutrirse de energía. Por tanto, se quema más grasa cuando se recurre a estos recursos del cuerpo.

El problema es que entrenando en esta zona, se quema grasa pero no tantas calorías como se necesita. Según vamos aumentando nuestra frecuencia cardíaca, la proporción de grasa y glucógeno consumido es menor.

Además, la intensidad requerida para estar en la zona de quema de grasa supone un ejercicio moderado que no siempre cumple otras expectativas buscadas por las personas que hacen ejercicio, y no cuenta con otros beneficios adicionales que tiene entrenar con un poco (o mucho) más de intensidad.

Las claves de la zona de quema de grasa

  • Se queman calorías. Los músculos que trabajan duro requieren oxígeno adicional para ayudarlos a seguir trabajando. Sin embargo, muchas actividades también queman calorías al requerir trabajo del entrenamiento con pesas, correr, dormir, así que no hay puntos extra para el entrenamiento aeróbico.
  • La zona de quema de grasa existe, pero ha sido malinterpretada. La zona de quema de grasa es un concepto que considera que el cuerpo quema una mayor cantidad de grasa en el ejercicio aeróbico de baja intensidad que en las intensidades más altas.
    En realidad, el cuerpo quema un mayor porcentaje de grasa a intensidades más bajas que a intensidades más altas. A intensidades más bajas, el cuerpo puede quemar el 50% de las calorías de la grasa o más, mientras que a intensidades más altas, solo puede quemar el 35%. Pero a intensidades más altas quema más calorías totales y más calorías de grasas en general que las que consume a intensidades más bajas.
  • Aunque el entrenamiento aeróbico hace que el cuerpo sea una máquina eficiente para quemar grasa, hay otra cuestiones que hay que tener en cuenta. El entrenamiento aeróbico demanda trabajo de los músculos, pero no tanto como otras actividades, y tampoco requiere que el tejido muscular dure.
    Debido a que el único tejido que quema grasa en el cuerpo es el músculo, los ejercicios aeróbicos son ineficaces para construir y mantener las herramientas para quemar grasa.
  • No es cierto que el entrenamiento aeróbico aumente el metabolismo, que es, en gran medida una cuestión que depende de la cantidad de masa muscular. Debido a que los aeróbicos no hacen nada para mantener el músculo, no contribuye a elevar su metabolismo en reposo.

Para terminar, es importante tener en cuenta que la mejor manera de controlar la intensidad es usar un pulsómetro. Y si lo puedes configurar de manera que veas el porcentaje de tu frecuencia cardiaca máxima, mejor aún. De esta manera, siempre sabrás a qué intensidad estás entrenando.

Autor: Eva R.

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