¿Qué hay que hacer para maximizar la biodiversidad y reducir el riesgo de extinción?

Un nuevo análisis global sobre la pérdida de hábitat forestal y el riesgo de extinción de vida silvestre, elaborado por la Universidad Estatal de Oregon, EE.UU., y publicado en la revista Nature, muestra que las especies más expuestas viven en áreas que apenas comienzan a ver los impactos de actividades humanas como la caza, la minería, la tala y la ganadería.

Los investigadores sostienen que estas áreas intactas merecen mayor prioridad respecto a las áreas ya impactadas en gran medida por la actividad humana, aunque las especies también están amenazadas en las áreas afectadas.

Deforestación de bosques por construcción de carreteras

Los investigadores explican que han visto descensos en especies y en paisajes que ya han perdido una cantidad masiva de hábitat. Lo que más apoya su hipótesis de intrusión inicial es el impacto inicial causado por las carreteras que entran en los bosques tropicales y las actividades humanas que esto supone.

Los investigadores llegaron a sus conclusiones analizando conjuntos de datos globales sobre el hábitat forestal y el riesgo de extinción de especies. Los datos indican que los bosques continúan perdiéndose a tasas altas (alrededor de 1,5 millones de kilómetros cuadrados por año). La mayoría de esos cambios ocurren en los trópicos. Los bosques tropicales de América del Sur representan casi la mitad de la pérdida de bosques globales. En total, el nuevo análisis muestra que el 37 por ciento de los bosques del mundo se han transformado para su explotación.

La pérdida de bosques aumenta el riesgo de extinción de algunas especies

Los investigadores encuentran que debe ser bastante obvio que la pérdida de los bosques aumente el riesgo de extinción de algunas especies de animales salvajes y, a su vez, reconocen que su trabajo proporciona el primer vínculo cuantitativo global entre la pérdida de bosques y el declive de las especies forestales.

Sin embargo, la pregunta que los investigadores hicieron fue la siguiente: ¿Deben centrarse los esfuerzos de conservación en áreas donde ya se han perdido hábitats forestales y las especies pueden estar alcanzando un umbral, o en bosques que están casi intactos y que apenas empiezan a verse afectados por el desarrollo?

En este sentido, explican que es probable, que las áreas fuertemente impactadas ya hayan pasado por lo que los científicos llaman un “filtro de extinción” y que, por tanto, las especies que son sensibles al desarrollo pueden haber sido previamente eliminadas.

Animales en riesgo de extinción por deforestación de bosques

¿A dónde deben dirigirse los recursos de conservación?

Los investigadores escribieron que existen puntos calientes de alto riesgo para la biodiversidad de los bosques, que existen en el sudeste de Asia, en particular en Borneo, el Amazonas centro-occidental y la cuenca del Congo en África. El crecimiento demográfico, la caza y la captura de animales silvestres y la extracción de recursos en respuesta a la demanda de los consumidores pueden alimentar futuros riesgos de extinción en esas áreas.

Así, el debate en curso entre científicos y formuladores de políticas se centra en si los programas de conservación deberían dar prioridad a los bosques ya afectados por el desarrollo.

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Autor: Eva R.

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