Los perros comprenden las emociones de las personas
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Los perros comprenden las emociones de las personas

Un estudio publicado en el Journal of Current Biology revela que los perros pueden entender lo que se siente la gente por su tono de voz. Utilizando imágenes de resonancia magnética en perros y seres humanos, los científicos de la Academia Húngara de Ciencias, han analizado cómo responden a voces y ladridos los cerebros humanos y caninos.

Los resultados revelan que los perros procesan las voces humanas de la misma forma que las procesan las personas. Por tanto, solamente por el tono de voz, el perro puede determinar si una persona está contenta o triste y esto, además, lo utilizan en su favor.

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Adicionalmente, el estudio se centró en sonidos cargados emocionalmente, como un llanto o una risa. Los resultados muestran que, además de evolucionar para convivir en el mismo ambiente, los humanos y los perros también han desarrollado mecanismos cerebrales similares.

Primer animal no primate que responde a las voces

Según el estudio, el cerebro del perro funciona de manera similar al cerebro humano, teniendo ambos una región dedicada al procesamiento de sonidos. Al escuchar el sonido de una voz humana, se activa la misma parte del cerebro del perro y del ser humano: el polo temporal.

El hecho de que existan estas regiones en el cerebro del perro es una sorpresa. Es la primera vez que se aprecia en un animal que no sea un primate.

Este estudio nos permite decir que los perros entienden tanto las palabras humanas como la entonación. Los autores señalan que es posible que las fuerzas selectivas durante la domesticación puedan haber influido en la aparición de la estructura cerebral que subyace a esta capacidad en los perros, pero es poco probable una evolución tan rápida de las asimetrías hemisféricas relacionadas con el habla.

Las personas respondemos a los ladridos

De la misma forma, cuando una persona escucha el sonido del llanto o el ladrido de un perro, se activan las mismas zonas en el cerebro humano.

Si bien, en el caso de los perros, aun entendiendo las voces humanas, su respuesta a ladridos era más fuerte. E igualmente, el cerebro humano es más sensible a los sonidos humanos, comparativamente.

Ambos cerebros procesan quién emite el sonido y cómo se siente ese sujeto. El estudio implica que quizás los perros procesan las emociones de igual modo que las personas.

Vocabulario y entonación

Las palabras son los componentes básicos del lenguaje entre seres humanos, pero casi nunca se encuentran en las comunicaciones vocales no humanas. La entonación es otra forma en que la información se transmite a través del habla, donde, por ejemplo, los elogios tienden a transmitirse con un tono más alto y más variable. Los humanos entienden el habla a través del vocabulario y la entonación.

En este sentido, los investigadores del estudio antes mencionado analizaron si los canes también dependen de ambos mecanismos. Los perros fueron expuestos a las grabaciones de las voces de sus entrenadores mientras estos les hablaban utilizando múltiples combinaciones de vocabulario y entonación, tanto en alabanza como en formas neutrales.

Entre otras cosas, los entrenadores les transmitían elogios con una entonación acorde, elogios con una entonación neutral, palabras neutras con una entonación elogiosa, y palabras neutrales con entonación neutral.

Los investigadores usaron imágenes de resonancia magnética funcional para analizar la actividad cerebral de los perros mientras los animales escuchaban cada combinación. Sus resultados revelan que, independientemente de la entonación, los perros procesan el vocabulario, reconociendo cada palabra como distinta, y además, que lo hacen de forma similar a los humanos, utilizando el hemisferio izquierdo del cerebro.

Este estudio tiene importantes implicaciones para la teoría de la evolución del hombre con el perro, mostrando que ambos evolucionamos para comunicarnos mejor y entender lo que cada uno siente.

Al encontrarse en la misma región en ambos cerebros, el estudio apunta que esa zona del cerebro canino probablemente evolucionó hace unos 100.000 años, durante las primeras interacciones y convivencia entre seres humanos y perros.

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