Las razas caninas americanas son de origen precolombino

Investigaciones recientes sugieren una baja influencia genética de linajes europeos en los perros nativos de América. La maraña de preguntas sobre la ascendencia de las razas de perros indígenas de América se está desmoronando lentamente.

El perro esquimal del Canadá es una de las razas precolombinas, prácticamente sin influencia europea.
El perro esquimal del Canadá

A diferencia de los caniches que pueblan muchos hogares, los linajes de razas de perros nativos de América se originaron a partir de perros de Asia Oriental, con poca influencia genética de las razas europeas, que hasta la publicación de este estudio había sido motivo de un intenso debate.

Razas nativas

Las razas caninas nativas de América son el perro esquimal del Canadá o perro de trineo Inuit, el perro de Groenlandia, el Chihuahua, el Xoloitzcuintli o perro sin pelo mexicano y el perro sin pelo del Perú.

De hecho ya se sabía que muchas razas de perros son descendientes de razas americanas de tiempos precolombinos, el período anterior a la colonización y la influencia europea.

Hace unos 15.000 a 10.000 años los humanos que cruzaron el estrecho de Bering, un brazo de hielo que conecta Siberia (Asia) con Alaska (América), llevaron a sus perros consigo. “Los perros han estado aquí más o menos desde que los humanos llegaron“, afirma Adam Boyko, genetista evolutivo de la Universidad de Cornell (Nueva York). Pero según Peter Savolainen, genetista evolutivo del Royal Institute of Technology de Suecia y uno de los autores del estudio, seguía siendo un misterio el porcentaje genético precolombino que se mantenía en estas razas.

Un sello antiguo

Las razas de las que hablamos son casi totalmente puras“, dijo Savolainen. El resultado más interesante es el vínculo genético entre una secuencia moderna de Chihuahua y una de antigua. De todos ellos el Chihuahua es el de más reciente aparición y desciende de perros precolombinos que vivían en México.

El perro de Carolina es posiblemente la raza canina más antigua nativa de América.
El perro de Carolina

También observaron poblaciones de perros “en libertad” o callejeros, entre ellos un grupo de perros en el sureste de los EE.UU., los perros de Carolina. Cuando Savolainen y sus colaboradores comenzaron este estudio, esperaban que todas las señales de ADN nativas en poblaciones de perros vagabundos habrían sido completamente reemplazadas por secuencias genéticas de perros europeos como pastores alemanes o caniches. Pero resulta que ciertas poblaciones de perros rurales y callejeros de México, Bolivia y los EE.UU. retenían un pequeño “sello” de sus orígenes antiguos.

Savolainen afirma: “lo que más me sorprendió fueron los perros de Carolina, que se parecen a los dingos y a perros asiáticos”. Un investigador anterior ya había sugerido que el perro de Carolina podría ser indígena de los Estados Unidos, pero la mayoría de investigadores no le creyeron. Sin embargo, el análisis genético del equipo encontró que los perros de Carolina comparten un marcador genético único llamado A184 que no se conocía hasta ahora. Y resulta que el A184 pertenece a un grupo de marcadores genéticos específicos para perros de Asia Oriental que no está presente en ningún linaje europeo.

Avances científicos

Los investigadores fueron capaces de llevar a cabo esta comparación entre perros de América, Europa y Asia Oriental gracias a un gran base de datos de ADN mitocondrial secuenciado a partir de miles de perros. También fueron capaces de comparar estas secuencias de perros modernos con antiguos genomas tomados de restos caninos que se encuentran en Bolivia, Perú, México y Alaska.

El ADN mitocondrial procede de unas estructuras celulares llamadas mitocondrias que funcionan como baterías, es decir, suministran energía para las actividades de la célula. Y este ADN mitocondrial sólo se hereda de la madre.

Es más fácil comparar individuos con el ADN mitocondrial que utilizar el ADN del núcleo de una célula, ya que el ADN nuclear proviene de la madre y el padre, y las copias pueden intercambiar genes entre sí en un proceso llamado recombinación. Esto provoca una increíble variedad de aspectos en la descendencia, y a su vez crea enormes dolores de cabeza para los científicos que tratan de rastrear los orígenes de una población.

Acumulando datos

El alcance de esta investigación acerca del análisis genético canino es impresionante, ya que no sólo se compararon razas del Viejo y del Nuevo Mundo, sino que también se estudiaron perros asilvestrados propios de América.

Savolainen prosigue el estudio comparando ahora el ADN nuclear en estas poblaciones de perros indígenas a fin de determinar lo grande que era la población canina fundadora de estas razas, y precisar en qué momento sus ancestros llegaron procedentes de Asia.

El problema es que se precisan grandes bases de datos para este tipo de comparaciones y no hay muchos datos sobre el ADN nuclear de los perros. Los investigadores están trabajando en la construcción de ellos, afirma Savolainen y añade, “creo que se tardarán un par de años antes de que podamos contrastar de manera específica a los perros americanos.”

Autor: Salvador Paulí

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