La voz humana en el adiestramiento
hombre gritando|perro

La voz humana en el adiestramiento

En múltiples ocasiones observamos, a dueños y/o amantes de perros que utilizan su voz como medio de expresión de sus sentimientos, deseos u órdenes. A la orden del día está el hecho de ver cómo se les habla como si fuesen humanos de cuatro patas. Craso error.

Empezaremos explicando que para cualquier animal que queramos educar o adiestrar, no existen los significados de las palabras. Es decir, puedes dirigirte a ellos en inglés, castellano o islandés, a ellos el idioma les es indiferente, lo que tienen asociado al sonido (no al idioma o a su significado) es la acción que les pedimos.

Por ejemplo, nosotros podríamos adiestrar a un perro para que anduviese a la orden de “quieto” y para que se sentase a la orden de “echa”. Y esto podríamos hacerlo en cualquier idioma del mundo.

Escuchan mejor que los humanos

La sensibilidad auditiva del perro es semejante a la de los humanos en los tonos bajos o graves. Pero, en el caso de los tonos agudos, es mucho mayor. Este hecho, les permite escuchar cuatro veces mejor que a los humanos. Un dato: si los humanos podemos percibir un sonido a 90 metros de distancia, los perros podrán oír el mismo sonido a… 400 metros.

perroLlegamos, pues, a la parte más importante. El volumen de nuestra voz. Una vez demostrado que los perros no necesitan que gritemos para oírnos mejor… por favor, no lo hagamos.

Ellos poseen audición selectiva, es decir, pueden centrarse en la escucha de un sonido determinado, aislándose de los demás. Por tanto, el perro escuchará y seleccionará la voz de su instructor siempre que la asocie a sensaciones agradables. Los gritos que los humanos utilizamos para tratar de que nos obedezcan no muestran otra cosa que nuestra frustración.

A ello debemos añadir que para el perro esos “sonidos altamente desagradables” pueden hacer que al producirle dolor en sus sensibles oídos, no sólo no cumpla la orden, sino que además huya de su adiestrador.

Por último, el tono empleado es también de suma importancia. Emplearemos un tono firme y tranquilo para las órdenes. Firme no es agresivo, ni mucho menos. Daremos una entonación más alegre a las frases de ánimo y recompensa ante la realización de lo que se le pide.

Y destacar que el uso del lenguaje humano en el adiestramiento canino es tan accesorio que perfectamente podríamos prescindir de él. Un ejemplo de ello es el uso del “clicker”.

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