La ballena pigmea, un fósil viviente

Cuando ya se creía extinta, en 2012 se encontró un ejemplar macho joven de la ballena pigmea (Caperea marginata) en Nueva Zelanda. Esto reabrió todas las investigaciones sobre esta especie y permitió estudiar su ADN, biología y comportamiento.

Pero como todos los hallazgos, generó controversia, puesto que las investigaciones sobre su ADN determinaron que la rama de sus ancestros se separó de las ballenas actuales hace unos 20 millones de años, y sin embargo, la forma de su hocico parecía emparentarlas con las ballenas de Groenlandia.

ballena pigmea (2)

Todavía hoy no hay estudios fósiles que demuestren cómo evolucionó la ballena pigmea. Para entender cómo se encaja esta especie en el linaje de las ballenas, se están analizando cráneos y fósiles de estas ballenas y otros cetáceos primitivos.

La ballena pigmea posee un cráneo que la ha catalogado como el último miembro viviente de una antigua familia de cetáceos misticetos llamados Cetotheriidae, que vivieron hace unos 15 millones de años y ocuparon los océanos durante mucho tiempo, pero se extinguieron hace 2 millones de años.

Características físicas de la ballena pigmea

El espécimen sorprendió a los investigadores con sus características (desconocidas hasta la fecha del hallazgo), pues a diferencia del resto de ballenas francas australes, las mandíbulas de la ballena pigmea no son tan pronunciadas y además posee aleta dorsal como sus parientes los rorcuales.

Además presenta la laringe a un lado del centro del tracto respiratorio y no en el centro y posee más costillas que el resto de ballenas, con las últimas superpuestas (las costillas en las ballenas contribuyen a la rigidez del esqueleto, con lo cual esto podría mejorar su capacidad natatoria).

Se alimenta de krill y debe su nombre a que mide unos 6 metros y medio y pesa entre 3000 y 3500 kg. Parece vivir en los océanos del hemisferio Sur sin acercarse mucho a la costa, pero nada se sabe sobre sus hábitos y estructuras sociales.

Los datos moleculares obtenidos tras este hallazgo indicaban que esta especie estaba cercanamente relacionada con las ballenas francas y la de Groenlandia y sigue ayudando a explicar el linaje y cómo evolucionaron las ballenas pigmeas, así como también ayudará a aclarar el punto en el que este grupo divergió de las ballenas que conocemos, dejando un ancestro común y permaneciendo esta especie como lo que han apodado “un fósil viviente”, pero se espera la aparición de especímenes adicionales para resolver los resultados conflictivos.

Autor: CIM Formación

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