Cómo manejar y examinar a aves exóticas y a reptiles
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Cómo manejar y examinar a aves exóticas y a reptiles

Aunque las aves son mascotas tan comunes como los perros o los gatos, lo cierto es que no se suele acudir con ellas al veterinario con la misma frecuencia, por lo que trabajar con aves no suele ser la especialidad de la mayoría de los profesionales de las clínicas veterinarias. No obstante, saber cómo manejar aves es muy importante, especialmente aves exóticas.

Es importante tener en cuenta que las aves presentan estructuras anatómicas diferentes, tasas metabólicas elevadas y tamaños y pesos reducidos. Por ello los procedimientos que es necesario aplicar en ellas requieren no solo un instrumental especial, sino también un entrenamiento particular.

Informe inicial de las aves exóticas

Cómo manejar y examinar a aves exóticas y a reptiles 1

Es importante que las aves estén tranquilas para evitar accidentes. Por eso es necesario llevarla a una sala tranquila con una iluminación suave, donde no se oiga alboroto, especialmente de perros ladrando, para que no se asuste y no se estrese.

Para empezar, es importante establecer si se trata de una un ave recién adquirida y en qué condiciones (venta, captura, decomiso, criadero…) y si ya estuvo expuesta a otras aves, o si se trata de un ave establecida, es decir, que ha estado sin exposición a otras aves en una casa particular durante al menos dos años. Esto es importante de cara a la posibilidad de presencia de parásitos e infecciones, traumas, malnutrición, diversas enfermedades, problemas de conducta…

También hay que dejar constancia en la historia clínica del ave otras cuestiones, como especie, sexo (si se conoce), edad aproximada y cualquier dato que el veterinario considere de importancia.

Al observar al ave en su jaula, es recomendable sentarse y esperar un tiempo mirando desde la distancia, mientras se realiza la reseña y la anamnesis. Esto ayuda a que el ave se vaya acostumbrando y se relaje y se puede observar bien. Pero esto es un proceso de adaptación que requiere un tiempo.

Una vez que el ave esté tranquila, se debe observar y valorar su actitud, posición, actividad y aspecto general. Algunos de los signos que es necesario considerar como reflejo de una alteración
son: actitud letárgica, ojos cerrados o semicerrados, ocultar la cabeza bajo el ala, parpadeos frecuentes, plumaje en mal estado, alas descolgadas, alteraciones en las patas, inflamaciones en distintas partes del cuerpo, etc. También hay que ver si hay respiración dificultosa, respiración con la boca abierta o posibles sonidos respiratorios.

Sujeción de aves exóticas para su inspección

En lo que se refiere a la sujeción hay que tener en cuenta que al manipular un ave débil o enferma esta puede sufrir un shock por la contención física. Pero esto un riesgo que se debe asumir si se pretende llegar a un diagnóstico correcto.

En el manejo de aves hay que tener presentes dos normas básicas. La primera es evitar el daño mutuo ave-veterinario. La segunda es reducir al mínimo el tiempo de manejo para poder llevar a cabo el examen físico, la extracción de muestras y la administración de fármacos.

Si el ave está en muy mal estado y no soporta maniobras se la puede colocar en una unidad de cuidado o recipiente de plástico transparente mientras se la oxigena y se la observa.

En cuanto a la captura del ave, el mejor complemento para su captura y sujeción es usar una toalla proporcional en tamaño y grosor al tamaño del ave que se vaya a capturar.  La toalla permite realizar la captura dentro de la jaula sin persecuciones estresantes y agotadoras, pérdidas o daño en plumas, fracturas o golpes involuntarios y picotazos.

Además, es conveniente retirar de la jaula los posaderos, bebederos y cualquier objeto que pueda  interferir en la captura. También es necesario sujetar rápidamente la parte del ave que nos pueda dañar, que suele ser el pico y/o las garras.

Durante los procedimientos de captura y sujeción hay que tener preparados todos los elementos que van a ser utilizado. Obviamente, además de tener las puertas y las ventanas cerradas por si se escapa el ave tener las ventanas y puertas cerradas, los ventiladores y/o estufas deben estar apagados. Para disminuir el estrés, debe haber el menor número de personas posibles y no deben oirse ruidos estridentes o extraños.

Cuidado y manejo de reptiles

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Los auxiliaries veterinarios no solo deben estar familiarizados con las especies comunes de reptiles y su manejo, sino que también deben poder extraer de manera oportuna información clínicamente relevante sobre el ejemplar que llega a la clínica veterinaria.

Algunos reptiles son muy tolerantes con la manipulación, y otros no deben manipularse a menos que sea necesario para la cría o la salud. Estas preocupaciones deben abordarse antes de que se pueda establecer un patrón rítmico de interacción.

Consejos para el cuidado de reptiles

En primer lugar, hay que tener presente que no se deben mezclar diferentes especies de diferentes lugares. En general, la mascota reptil solitaria es a menudo la más saludable.

También es importante el tamaño del recinto. Es importante proporcionar el recinto más grande posible. El tipo de recinto (arbóreo, terrestre, subterráneo o acuático) debe ser apropiado para la especie.

Además, la temperatura es importante, para lo que se pueden usar diferentes medios para que el reptil tenga la temperatura adecuada. La humedad también tiene que ser la adecuada.

Por otra parte, todos los reptiles se benefician de la iluminación de amplio espectro.

Manejo de reptiles: examen físico

El diagnóstico y el tratamiento exitosos de las enfermedades de los reptiles requieren la restricción y el desempeño adecuados de una variedad de técnicas clínicas. Aunque los principios son similares a los utilizados para los animales domésticos, hay una serie de peculiaridades específicas de reptiles. Es posible observar muestras tranquilas sin restricciones, lo que permite una evaluación del comportamiento, la locomoción y los trastornos neurológicos obvios.

La observación de reptiles dentro de su entorno habitual es particularmente valiosa y debe hacerse siempre que sea posible. Las especies nerviosas o agresivas están mejor restringidas en todo momento con toallas, ganchos de serpiente, recipientes de plástico transparente y tubos de retención. Los guanteletes reducen severamente la sensación táctil del clínico, pero pueden ser necesarios cuando se trata de lagartos grandes o cocodrilos agresivos pequeños a medianos.

Se debe considerar cuidadosamente la seguridad del personal veterinario, los cuidadores del zoológico y los propietarios cuando se trata de reptiles grandes o potencialmente peligrosos. En muchos casos, los agentes químicos pueden acelerar los procedimientos y reducir considerablemente los riesgos tanto para los manipuladores de reptiles como para los humanos.

Dadas las mejoras en la anestesia de los reptiles, incluso los reptiles manejables pueden ser preferentemente sedados o anestesiados para procedimientos que de otro modo llevarían más tiempo y causarían estrés o molestias innecesarias al animal. Es posible que los sedantes y anestésicos puedan afectar los resultados patológicos clínicos, especialmente la hematología. Se debe considerar cuidadosamente la seguridad del personal veterinario, los cuidadores del zoológico y los propietarios  cuando se trata de reptiles grandes o potencialmente peligrosos.

La decisión de examinar un reptil potencialmente peligroso debe tomarse con el debido respeto a los requisitos legislativos y de seguridad.

Los riesgos de las zoonosis transmitidas por reptiles probablemente no sean mayores que para otros grupos de animales, y la higiene personal básica después de manipular pacientes con reptiles minimizará estos riesgos. Las principales zoonosis incluyen Salmonella, Pseudomonas, Mycobacterium, Cryptosporidium y Rickettsia y pentastomidas (parásitos pulmonares arácnidos).

Anestesia y analgesia

Para algunos procedimientos menores (como la extracción de muestras de sangre), la restricción simple puede ser todo lo que se requiere. Esto se puede mejorar mediante técnicas de inmovilización temporal, como reclinación dorsal, intensidad de luz reducida o presión ocular suave (respuesta vasovagal). Para procedimientos más invasivos y dolorosos se debe usar anestesia general.

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