El pelo del perro y su cuidado

Tener un perro supone incluir en sus hábitos unas nuevas obligaciones, necesarias tanto para el buen estado del animal como para el de sus propietarios. Y uno de los cuidados esenciales, además de la nutrición y la educación, es el de un correcto mantenimiento de su pelaje.

No hay nada tan sencillo como habituarse al cepillado diario de tu perro, pues ello le evitará que en un futuro sufra al deshacer los nudos que se le irán formando con el paso de los días. Y las necesidades individuales de cada raza son diferentes, puesto que los perros presentan distintos tipos de pelo atendiendo a su longitud, a la presencia de subpelo y a la textura.

Tipos de pelajes

Corto

  • Liso: el pelo mantiene en toda su longitud una línea recta sin desviación alguna de su eje (pointer, braco alemán, dobermann, boxer…). Este tipo de pelo necesita cepillado con una manopla de caucho o de eplo natural, aunque también se puede utilizar piedra pómez. Para conservarlo brillante y sano es importante cepillarlo al menos una vez por semana.

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  • Grueso: es un pelo duro, muchas veces áspero al tacto, incluso alambrado (schnauzer, teckel de pelo duro, muchos terriers…). Es un pelo que no se desprende una vez muerto. Para no dañarlo debemos arrancar el pelo viejo a mano o con una cuchilla de stripping.

Normal

De longitud intermedia (o semilargo), está formado por pelos de cobertura semilargos y un abundante subpelo bastante largo (pastor alemán, husky siberiano, spitz alemán, akita, lulú de Pomerania…). Se emplean cardas para retirar el subpelo frondoso o bien un rastrillo de púas metálicas.

Largo

  • Fino: el pelo mantiene en toda su longitud una línea recta sin desviación alguna de su eje (setter, epagneul bretón, cocker inglés, golden retriever…). En estas razas es conveniente el empleo de un cepillo de púas y después repasar con un peine de púas metálicas.
  • Rizado: el pelo se enrolla sobre sí mismo como un anillo y no presenta muda, por lo que crece continuamente (caniche, perro de agua español…). Se debe cepillar con carda y peine para deshacer los nudos, así como bañar con frecuencia y cortar según los estándares.

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  • Acordalado: ligeramente ondulado, formando con otros pelos vedijas o mechones separados entre sí (komondor, puli, pastor bergamasco…). En este caso no se cepilla, sino que se abren los cordones de dimensiones anómalas con los dedos, para igualarlos con el resto.

El cepillado en la peluquería canina

Existen muchos tipos de peines y cepillos en el mercado actual. Cada uno con sus características de diseño específicas para ajustarse mejor a los distintos tipos de mantos. Los peines se presentan en diferentes tamaños, longitud y separación de dientes, con o sin mango, para trabajos delicados…

Y con los cepillos ocurre algo similar: cerdas de plástico, naturales, de goma o de alambre, grandes o pequeños, de forma ovalada, rectangular o triangular, con el dorso liso o curvado… Hemos de reconocer que son unas herramientas de uso básico para el peluquero canino profesional y, por tanto, la variedad de la que dispondremos será importante, ajustándose así, a las necesidades de los diferentes clientes.

Cómo cepillar al perro

Para un correcto desenredado-cepillado del perro, el trabajo debe realizarse de manera uniforme. Con una mano pasaremos la carda o el cepillo hacia abajo y con la otra mano sujetaremos el pelo sobrante hacia arriba, para que no nos estorbe, ni se enrede en el cepillo. Podremos elegir un peine, cepillo o carda según el tipo de manto, pero pensando también en la mayor eficacia y eficiencia del trabajo sin causar molestias a nuestro peludo cliente.

No cambiaremos de sección de pelo hasta que las púas se deslicen suavemente y la piel demarcada por este mechón, se vea de manera clara. El movimiento a realizar lo podemos denominar “palmadita y tirón”: acariciamos suavemente el manto con toda la pala del cepillo y tiramos hacia afuera al llegar al final de la longitud del pelo, siempre de manera cuidadosa.

La muñeca de la mano del cepillo debe permanecer paralela al cuerpo del perro, puesto que si la inclinamos demasiado hacia el cuerpo del cliente podemos provocarle arañazos o abrasiones con las puntas de la carda. El movimiento del cepillado del perro se desarrolla desde el hombro y es un movimiento de barrido. Una vez que dominemos la técnica, la inercia de cada movimiento nos llevará naturalmente al siguiente.

cepillado del perro

La carda debe sostenerse de manera firme pero ligera cerca del “punto de equilibrio”: lugar donde se une el mango con la pala del cepillo. Sujetaremos el mango con los dedos pulgar e índice y el resto de los dedos abrazan el mango que se apoya ligeramente en la palma.

Como podemos ver, el cepillado del perro es una combinación de habilidad y sutileza. Como “superficie de ensayo” podemos tomar nuestro propio antebrazo desnudo. En la parte inferior del antebrazo procederemos a deslizar la carda o el cepillo con diferentes presiones y diferentes direcciones para reconocer cuál es la fuerza que debemos aplicar y el grado de inclinación de la carda para realizar un cepillado efectivo sin producir rasguños.

Nos llevará tiempo tener la técnica tan dominada como para mantener una línea de cepillado y asegurarnos de que todas las partes del animal están correctamente desenredadas. Pero, unas nociones básicas y mucha práctica harán de nosotros auténticos maestros.

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Autor: CIM Formación

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