¿Cómo navegan y localizan presas los delfines?
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¿Cómo navegan y localizan presas los delfines?

Los cetáceos se dividen en dos subórdenes: las ballenas con barbas (Mysticetos) y las ballenas dentadas (Odontocetos), como los delfines. Existen unas diferencias claras para esta clasificación, una de las cuales es que los primeros sólo poseen melón (órgano que explicaremos más adelante) en la etapa fetal y no se desarrolla completamente en la etapa adulta. Los segundos, sí lo tienen y gracias a esto, han desarrollado un sistema sensorial especial para localizar y evitar objetos.

La ecolocalización

Delfín nadando

Al igual que otros vertebrados, como los murciélagos o las polillas, utilizan la ecolocalización para obtener información del entorno. Esta, funciona en ausencia de luz y en aguas turbias y oscuras, con lo cual facilita la navegación y la alimentación en el océano, siendo más eficaz que la propia vista.

Podríamos decir que funciona como un sónar muy sensible. El delfín emite unos sonidos chasqueantes en forma de ráfagas de una duración entre 70 y 100 microsegundos, y espera a que el eco sea devuelto. Las ondas acústicas viajan a través del agua a una velocidad aproximada de 1,5 km/sg. El tiempo que pasa entre dos sonidos es menor conforme el objetivo está más cerca.

El cerebro recibe las ondas en forma de impulsos nerviosos que retransmiten los mensajes del sonido y permiten al delfín interpretar los significados del sonido, como: tamaño, proximidad, dirección, velocidad, etc.

Existen diferentes frecuencias para los sonidos emitidos. Los sonidos de baja frecuencia tienen un alto poder de penetración, así que pueden recorren grandes distancias, lo que le sirve al animal para interpretar la topografía de la zona y navegar. Los sonidos de altas frecuencias, sin embargo, sirven para localizar presas cercanas y comunicarse entre ellos.

El melón

Los delfines producen estos sonidos al hacer pasar el aire a través del conducto respiratorio y de los sacos aéreos, manteniendo el espiráculo cerrado. El melón, un órgano graso de la cabeza, enfoca estos sonidos en un eje direccional.

El eco, por la contra, es captado en forma de vibraciones por los dientes de la mandíbula inferior y pasan al oído medio pasando por una cadena de huesecillos y llegando a la cóclea, en el oído interno. Aquí, se analizan las frecuencias y se convierten en impulsos eléctricos para enviarlos a la oliva superior, que detecta las diferencias de tiempo para localizar la procedencia del sonido.

Algo curioso de este tema, es que los cetáceos en cautividad no emiten ningún sonido fuerte, puesto que el eco provocado al chocar contra las paredes de un acuario, podría dañarles los oídos.

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