Lo que el educador canino debe saber sobre anatomía canina
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Lo que el educador canino debe saber sobre anatomía canina

El educador canino debe tener ciertos conocimientos sobre anatomía canina para poder desarrollar bien su labor. En este sentido, es importante tener en cuenta que el perro adulto es un animal  limitado por su evolución y su desarrollo anatómico.

Es importante considerar estas limitaciones para poder entender por qué un perro se comporta como lo hace, especialmente en relación con las limitaciones sensoriales directamente relacionadas con su movilidad.

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Foto: Courtney Roberson en Unsplash

Anatomía canina: extremidades, manos y pies, mandíbulas

Observando la fisonomía del perro podemos ver que cada parte anatómica tiene una función específica, que se ha desarrollado evolutivamente de acuerdo a sus necesidades.

Las extremidades están especializadas para largas carreras a gran velocidad. Gracias a ellas, los perros pueden aguantar persecuciones a velocidades que, en algunas razas, alcanzan los  60 km/h, durante largas distancias. Las extremidades se apoyan sobre dígitos (dedos), lo que les permite lograr un  mayor rendimiento y velocidad. En este punto es importante saber que cuanto más apoyo plantar exista también habrá un mejor equilibrio, incluso a dos pata, aunque también habrá menor velocidad. Por otra parte, la movilidad de los perros está restringida  hacia los lados debido a los músculos y la piel que sujetan la espalda. Esto solo  permite movimientos hacia delante y atrás

En cuanto a las manos y pies de los perros, sus dígitos son pocos y cortos, lo que les impide realizar manipulaciones complicadas, entre otros motivos porque carecen de un ‘pulgar’ y de un ‘dedo gordo’ en el pie. Estos dedos fueron atrofiados en la evolución hace millones de años, dando lugar a los espolones. Sin embargo, esta falta de dedos se ve compensada en un aumento de la velocidad.

En cuanto a sus mandíbulas, cabe destacar que los perros no tienen labios móviles, lo que les limita ciertas funciones en la alimentación. Sin embargo, la dentadura de los perros está muy especializada. Además de ser muy eficaz a la hora de romper huesos y desgarrar carne, también les sirve como arma para defenderse, atacar, y atrapar y transportar sus presas y sus cachorros.

Anatomía canina: los sentidos caninos

Los perros no perciben el entorno del mismo modo que los humanos, por lo que les afecta de manera diferente. De hecho, el mundo sensorial de los perros es tan distinto al nuestro, que aun
compartiendo el mismo espacio, vivimos en mundos sensoriales diferentes. Por eso hay que tener en cuenta que el perro reacciona basándose en las impresiones sensoriales que le
provoca su entorno, que son diferentes a las que nos provoca a los humanos.

Los perros huelen, oyen, ven y sienten de manera diferente a los humanos porque sus receptores son diferentes. Por eso, para encontrar sentido a su conducta y para educarlo debemos tener en cuenta cómo percibe el entorno.

El olfato

El tabique nasal olfatea el aire creando remolinos dentro de la cavidad nasal. Cuando el olor le llama la atención, retiene en ese lugar el aire durante algunos segundos, interrumpiendo del ritmo respiratorio, produciendo de 3 a 7 inhalaciones.

Después el perro graba lo que le interesa y lo almacena en su memoria permanente. Dependiendo de la información obtenida por el olfato, el actuará de una manera o de otra.

El oído

El oído canino escucha sonidos imposibles de detectar por el oído humano, sobre todo si se trata de sonidos de frecuencia alta. Por eso se utilizan ‘silbatos silenciosos’, que solo oyen los perros, para los entrenamiento.  El oído también funciona como un ‘archivo’ que almacena y clasifica las distintas vibraciones.

La vista

La vista no es el sentido más importante del perro. De hecho, son un poco miopes en lo que se refiere a contrastes de colores y definición. Además, no perciben los detalles con la precisión y definición de los humanos. Por otra parte, su visión cromática es limitada.

Sin embargo, tienen un ángulo de visión que oscila entre los 250 y los 290 grados (el ojo humano tiene 210). Además, los perros perciben cualquier movimiento dentro de un radio de 350 metros de distancia.

El gusto

Entre todos los sentidos del perro, el ‘gusto’ es el menos investigado. Hasta el momento se estudia como complemento del olfato.  Al igual que la vista y el olfato, el sabor también guarda recuerdos.

El tacto

Los únicos órganos táctiles de los perros son los labios, la lengua y las almohadillas plantares. Estas últimas tienen percepción incompleta: a través de ellas solo pueden percibir presión, frío, calor, dolor y el llamado sentido muscular. Sin embargo, las almohadillas tienen una sensibilidad especial, que pueden detectar hasta las más insignificantes vibraciones del suelo.

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  • Super completo, me encanto este blog, quisiera aportarles ya que soy un testimonio junto con mi hija canina, somos campeones en Colombia y Panama de Canicross y logre comunicarme tan bien con mi peluda que yo le decía: rápido y ella corría mas rápido, izquierda, derecha, salta y ella logra entenderme mas de 2.000 palabras gracias a un curso que hice