Tatuajes: entender riesgos y precauciones

Puede que hacerse tatuajes sea cada vez más común. Pero hacerse un tatuaje no está exento de riesgo, y es necesario tomar diversas precauciones para que sea seguro para la salud. Por mucha confianza que tengas en el estudio donde te lo vayas a hacer, antes de hacerte un tatuaje debes asegurarte de que sabes qué implica y cómo reducir los posibles riesgos.

Los tatuajes rompen la piel, lo que significa que es posible que se produzcan infecciones cutáneas y otras complicaciones relacionadas. Por ejemplo, el tatuaje puede provocar reacciones alérgicas. Los tintes para tatuajes, especialmente los tintes rojos, verdes, amarillos y azules, pueden causar reacciones alérgicas en la piel, como una erupción que causa picazón en el lugar del tatuaje. Esto puede ocurrir incluso años después de haberse hecho el tatuaje.

Prevenir problemas de tatuajes

El tatuaje también puede provocar otros problemas de la piel. A veces, alrededor de la tinta del tatuaje se puede formar un área de inflamación llamada granuloma. El tatuaje también puede conducir a queloides, áreas elevadas causadas por un crecimiento excesivo de tejido cicatrizal.

Hacerse un tatuaje también puede dar lugar a enfermedades transmitidas por la sangre. Si el equipo utilizado para hacer el tatuaje está contaminado con sangre infectada se pueden contraer diversas enfermedades, como hepatitis B, hepatitis C o infección por Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (SARM)

Prevenir problemas derivados de los tatuajes

En primer lugar, es fundamental acudir a un estudio profesional, que cumpla con las medidas de higiene requeridas para la realización de tatuajes. Los estudios de tatuajes deben cumplir con una serie de requisitos y contar con personal cualificado en el área de sanidad.

Sin embargo, el riesgo de infección no acaba cuando el tatuador acaba de hacer su obra de arte. El tatuaje es una herida y, como tal, hay que curarla. Por eso debes tener en cuenta lo siguiente:

  • Mantener limpia la piel tatuada. Usa agua y jabón y límpialo suavemente. Durante la ducha, evita que el agua caiga directamente la piel recién tatuada. No frotes el área tatuada para secarla.
  • Usa una crema hidratante adecuada. Aplica un humectante suave en la piel tatuada varias veces al día.
  • Evita la exposición al sol. Mantén el área tatuada fuera del sol durante al menos unas semanas.
  • Evita nadar o bañarte en piscinas, lagos, etc.
  • Elige la ropa con cuidado. No uses nada que pueda pegarse al tatuaje.

El tatuaje tardará al menos dos semana en curarse, así que sé paciente y no toques la costra. Eso aumentará  el riesgo de infección, puede dañar el diseño y causar cicatrices.

Autor: Eva R.

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