Tratamiento de la articulación temporomandibular con osteopatía
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Tratamiento de la articulación temporomandibular con osteopatía

Los trastornos temporomandibulares son frecuentes en la población en general y causan alteraciones importantes en la calidad de vida de los afectados. El enfoque multidisciplinar y carente de prejuicios permite una actuación conjunta de diversas disciplinas que han demostrado su valía en la mejora de la sintomatología y la recuperación de las personas afectadas por estas afecciones.

Qué son los trastornos temporomandibulares

Los trastornos temporomandibulares hacen referencia a un amplio conjunto de patologías que afectan a la articulación temporomandibular (ATM) y a la musculatura implicada en su movimiento. Es fácil localizar esta articulación. Basta con colocar los dedos delante de cada oído y abrir y cerrar la boca para notar su movimiento.

La ATM es una de las articulaciones más utilizadas de forma constante al hablar, bostezar, masticar y tragar. El síntoma más relevante es el dolor que afecta al sistema orofacial. Recordemos que este sistema engloba a los órganos encargados de la succión, deglución, fonación, respiración y de las expresiones faciales. 

Los trastornos temporomandibulares afectan a un porcentaje considerable de la población, mayoritariamente a las mujeres de entre 30 y 50 años. Se considera trastorno cuando se sufre más de 15 días al mes de forma continua o en episodios espaciados de al menos 4 horas en periodos de más de 3 meses.

Anatomía de la articulación temporomandibular

La articulación temporomandibular (ATM) conecta la mandíbula con el cráneo. Está dividida en dos compartimentos, uno superior y uno inferior, acotados ambos por el disco articular. 

Las superficies articulares están constituidas por un lado por la fosa mandibular del hueso temporal con el tubérculo articular y por la otra parte por el cóndilo mandibular.

El compartimento superior de la mandíbula permite el movimiento de traslación de la articulación, mientras que el compartimento inferior permite el movimiento de rotación.

La articulación temporomandibular está soportada por cuatro ligamentos: 

  • Los ligamentos discales colaterales. Conectan los lados medial y lateral del disco con el cóndilo del mismo lado
  • El ligamento temporomandibular. Impide el desplazamiento lateral o posterior del cóndilo mandibular.
  • El ligamento estilomandibular. Permite la protrusión mandibular.
  • El ligamento esfenomandibular. Limita movimientos excesivos de apertura y protrusión.

La articulación temporomandibular es una estructura compleja que implica la acción de un amplio abanico de músculos:

  • Músculos supramandibulares
    • Masetero. Interviene de forma importante en la masticación, con función específica en la elevación y la protrusión de la mandíbula.
    • Temporal. Interviene en la masticación y en la retropulsión de la mandíbula, con función específica en la elevación del maxilar inferior.
    • Pterigoideo medial o interno y pterigoideo lateral o externo. Individualmente, cada uno de ellos se encarga de la desviación mandibular hacia el lado contrario, mientras que actuando en conjunto estabilizan, elevan y empujan hacia delante la mandíbula.
    • Bucinador. Además de dar forma al rostro, mueve los labios  hacia atrás en la apertura bucal. Interviene en la masticación y se usa al silbar y soplar.
  • Músculos inframandibulares. Se subdividen en musculatura suprahioidea y musculatura infrahioidea. El hioides es un pequeño hueso en forma de U, situado delante de la tráquea y sujeto por las tensiones de los músculos que en él se insertan. Si está mal posicionado puede dar lugar a desequilibrios en la fonación, la deglución y la masticación.
    • Digástrico. Es suprahioideo. Conecta los huesos hioides y temporal. Se encarga de la rotación condilar en la apertura bucal.
    • Estilohioideo. Es suprahioideo. Conecta los huesos hioides y temporal. Sus funciones son elevar el hioides, retraer la lengua y mantener la faringe abierta durante la inspiración.
    • Milohioideo. Su función depende del punto de acción. Con el hueso hioides fijo, contribuye a la apertura bucal. Con la mandíbula fija, asciende el hioides y el suelo bucal, presionando la lengua contra el paladar. 
    • Genihioideo. Con el hueso hioides fijo contribuye a la apertura bucal deprimiendo la mandíbula. Con la mandíbula fija eleva el hueso hioides y mueve la laringe y la faringe, contribuyendo en el habla y la deglución. Como el músculo milohioideo es suprahioideo.
    • Omohioideo. Pertenece a la musculatura infrahioidea. Conecta la escápula y el hueso hioides. Se encarga de deprimir y fijar el hueso hioides y la laringe para facilitar la fonación y la deglución. 
    • Esternohioideo. Conecta el hueso hioides con el esternón y la zona medial de la clavícula. Se encarga de hacer descender el hueso hioides y la laringe en la fonación y la deglución.

Sintomatología de los trastornos de la ATM

Los trastornos temporomandibulares son afecciones complejas, como lo es la relación biomecánica entre la articulación temporomandibular, el cráneo y la columna cervical. Debido a ello, las personas afectadas suelen referir algunos de estos síntomas:

  • Dolor de oído
  • Acúfenos
  • Vértigos
  • Dolor facial (algias faciales)
  • Dolor y dificultad en la masticación y la deglución
  • Disminución de la sensibilidad de la musculatura masticatoria
  • Disminución de la fuerza de la mordida
  • Limitaciones en los movimientos de apertura bucal y de la mandíbula
  • Ruidos articulares (crepitaciones)
  • Espasmos musculares
  • Problemas de fonación
  • Cefaleas
  • Migrañas
  • Contracturas musculares en la zona cráneo-cervical
  • Depresión

Dada la amplia y variada sintomatología, es fácil entender que son trastornos que pueden afectar de forma importante a la calidad de vida.

Causas de los trastornos temporomandibulares

Son muchas las ocasiones en que no es posible determinar la causa exacta que provoca estos trastornos. Es algo habitual que las personas aquejadas de esta patología presenten síntomas que son compartidos por otras disfunciones musculoesqueléticas.

Éstas son algunas de las posibles causas de los trastornos temporomandibulares:

  • Trastornos dentales (pérdidas de piezas, maloclusiones, bruxismo)
  • Traumatismos sobre la cabeza, el cuello o la mandíbula
  • Movimientos bruscos (latigazo cervical)
  • Alteraciones anatómicas de la estructura cóndilo-disco articular
  • Infecciones
  • Inflamaciones (capsulitis, sinovitis)
  • Artritis y artrosis
  • Estrés y depresión
  • Factores congénitos
  • Enfermedades del metabolismo
  • Patologías musculares (contracturas, espasmos, dolor miofascial)

Relación entre la articulación temporomandibular y la columna vertebral

Además de actuar sobre la musculatura masticatoria, la estrecha relación entre estructuras hace necesario no pasar por alto la columna vertebral. En diversas investigaciones, se ha constatado este vínculo a través del nervio trigémino, que conecta el sistema masticatorio con los sistemas encargados de la estabilización craneoencefálica (propiocepción de la columna cervical, el sistema vestibular, la visión y la motilidad ocular).

Los cambios en la unión cráneo-cervical alteran el patrón de oclusión y el posicionamiento mandibular. A su vez, el sistema estomatognático (boca, dientes, mandíbulas, faringe y todas las estructuras relacionadas con las funciones orofaciales) influye en el movimiento y la postura de la columna cervical.

La excesiva contracción de los músculos flexores cervicales y el consiguiente incremento de la fatiga tanto de los extensores como de los propios flexores se presenta en personas afectadas por un trastorno de la ATM. Existen patrones coordinados de movimiento entre la ATM y las articulaciones atlanto-occipital y cervical.

Los orígenes e inserciones de los músculos supra e infrahioideos y el músculo esternocleidomastoideo conectan la mandíbula y el cráneo con la columna vertebral a nivel cervical, la clavícula y la escápula.

Otros músculos relacionados son el músculo largo del cuello, los músculos escalenos y el platisma.

Ejemplo: el músculo omohioideo tiene su origen en la escápula y la inserción en el hueso hioides. Si una persona presenta problemas de movilización escapular, pueden originarse descompensaciones en la musculatura relacionada con la articulación temporomandibular.

En otros estudios se han vinculado las alteraciones posicionales de la cabeza y el cuello con los trastornos temporomandibulares.

Abordaje multidisciplinar de los trastornos temporomandibulares

Dada la complejidad y las múltiples vinculaciones anatómicas y funcionales entre las diversas estructuras, cada vez más se opta por un abordaje que engloba diversas disciplinas.

Un estudio sobre la terapia manual concluye que su uso en el área cervical superior consigue aumentar la apertura bucal y el umbral de dolor de la musculatura masticatoria. A su vez las técnicas de liberación miofascial y el masaje sobre la musculatura de la masticación ha demostrado ser tan eficaz como las inyecciones de toxina botulínica.

Asimismo, la quiropraxia se ha revelado como un método eficaz y no invasivo de controlar los síntomas de los trastornos temporomandibulares, como constata un reciente metaanálisis de ensayos controlados aleatorios.

Una óptica multidisciplinar en el planteamiento de las disfunciones musculoesqueléticas y de las alteraciones orgánicas vinculadas a ellas, permite aprovechar la capacidad y la eficacia de terapias no invasivas que, junto a los tratamientos que se consideren oportunos, redundan en la mejora de la calidad de vida.

Abordaje osteopático

Los trastornos de la ATM suelen tratarse con medicamentos (analgésicos y antiinflamatorios, así como relajantes musculares). También pueden emplearse férulas bucales o protectores bucales (dispositivos oclusales).

La terapia física también es muy beneficiosa, incluyendo ultrasonidos, calor húmedo y hielo, junto con ejercicios para estirar y fortalecer los músculos de la mandíbula. La educación y el asesoramiento también pueden ayudar a comprender los factores y las conductas que pueden agravar el dolor, para poder evitarlos.

La osteopatía ofrece también una interesante solución de tratamiento para los trastornos de la articulación temporomandibular. El osteópata puede aplicar técnicas para relajar toda la musculatura que participa en la masticación, especialmente el masetero, que es el principal responsable de la masticación y que, además, tiene gran influencia a nivel emocional.

Y es que, especialmente durante el sueño, es muy común apretar los dientes, lo que técnicamente se denomina bruxismo, algo que suele suceder cuando acumulamos muchos estrés y/o rabia o estamos emocionalmente afectados por algo.

Las técnicas más afectivas para mejorar los resultados clínicos (dolor y rango de movimiento de la ATM) incluyen terapia articular combinada (por ejemplo, movilización mandibular,  movimientos accesorios mandibulares, movilización cervical, empuje cráneo-cervical) y extraarticular (liberación miofascial en el músculo elevador de la mandíbula, liberación miofascial general, terapia craneal-sacra, estiramiento muscular, entre otros).

Si te interesa aprender más sobre el tratamiento de la articulación temporomandibular, puedes informarte sobre nuestro curso de corrección craneomanibular y ATM.

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