La relajación infantil a través del masaje y otros métodos

Los adultos estamos acostumbrados a expresar cuánto necesitamos tomarnos un tiempo de relax, de descanso, de relajación.

Los niños, en lugar de expresarlo abiertamente, lo hacen a través de su comportamiento. Si les notas nerviosos, con dificultades para conciliar el sueño o concentrarse, es que te están pidiendo a gritos (nunca mejor dicho en numerosas ocasiones), que les aportes un poco de relax. Ello es debido a que los pequeños en edades tempranas producen una glándula que les provoca tensión.

¿Cómo se consigue la relajación infantil?

masaje-bebeLos métodos para relajar a los pequeños van variando según su edad. Para los más pequeñines, desde su nacimiento y los seis meses de edad, lo más indicado son los masajes suaves realizados con las manos, recorriendo muy despacio su cuerpo; de esta forma, poco a poco el bebé tomará consciencia de todas las partes del mismo. Estos proporcionan vínculos afectivos entre el bebé y sus padres, además de proporcionarles una sensación de seguridad y confianza en ese entorno tan novedoso para él.

Otras ventajas son que el masaje facilita en los pequeños la digestión (lo cual puede proporcionarles un gran alivio o mejora cuando tienen molestias estomacales o sufren el síndrome del lactante) y les ayuda a conciliar el sueño. La rutina del masaje después del baño infantil es el mejor método para indicarle al bebé que es la hora de dormir y a acostumbrarle a un horario para ello.

musica-para-bebesCuando son un poco más grandes, el masaje se puede complementar con música suave o con la voz cantante de la mamá o el papá: estas caricias “musicales” les encantarán y les ayudarán a estar más tranquilos en la etapa que va hasta el año y medio.

Ya más grandecitos no hay que perder la costumbre de las caricias y masajes corporales, sin olvidar que un rato de juego con los padres les ayudará a reforzar la concentración y a reír, una gran aliada para la relajación.

De hecho, la relajación infantil es muy parecida a la de los adultos: la conseguimos a través de las actividades placenteras, los buenos momentos, las risas, los masajes que te transportan a un mundo de sueños. ¿Así quién no se relajaría?

Autor: CIM Formación

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