El componente psicológico en el quiromasaje

La mayoría de la gente puede creer que el quiromasaje solo tiene efectos físicos en el cuerpo, como el aumento de la movilidad y el aumento del flujo sanguíneo. Pero el masaje en general y el quiromasaje en particular tiene beneficios en el estado mental psicológico, incluido el estrés, la depresión y la ansiedad, y otros.

De hecho, varios estudios han investigado este efecto. Por ejemplo, un estudio realizado en 1999 encontró que los efectos podrían ser principalmente psicológicos. Otro estudio muy interesante realizado en 1986 sugiere que el contacto físico que viene con el masaje podría tener beneficios a largo plazo para los bebés prematuros, lo que sugiere beneficios a largo plazo también en las personas mayores.

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El contacto y la relajación

El término compuesto quiromasaje procede del griego quiros, que significa mano, y del sustantivo masaje. Por tanto, hace referencia al masaje manual. Esta denominación para designar el masaje clásico o muscular-circulatorio se utiliza preferentemente en España. En Latinoamérica también suele emplearse con frecuencia el término masoterapia.

Fundamentalmente, el quiromasaje es una técnica aplicada manualmente sobre la cubierta corporal, afectando a los diferentes sistemas fisico-psíquicos del ser humano.

A título diferencial y delimitando su campo de acción, el quiromasaje tiene una acción generalizada y no específica sobre el organismo humano, contrariamente a especialidades como el drenaje linfático o el masaje del tejido conectivo por ejemplo, y por otra parte se aplica preferentemente sobre la piel, tejido conectivo y músculos, desarrollando unos efectos que cabría denominar como básicos para cualquier otra modalidad concreta, que proyectaría su acción a partir de los resultados globales e integrados del quiromasaje.

Tal sería el caso, por ejemplo, de la quiropráctica, en la que para manipular una articulación sin peligro se necesita la relajación muscular y tendinosa previa obtenida mediante el quiromasaje.

Se trata además, evidentemente, de una técnica de contacto físico directo, estableciéndose, por tanto, una relación no verbal, no racional entre las dos partes, lo que implica que los factores psicológicos actúen de una manera poderosa.

En consecuencia, la personalidad del quiromasajista adquiere especial relevancia, de modo que un clima de apertura y colaboración por parte del usuario estimula el éxito y su inhibición o rechazo emocional predispone al fracaso, a pesar de una correcta aplicación.

El quiromasaje es una técnica no solo natural, sino instintiva. Pensemos, por una parte, en el profundo efecto emocional de la caricia de una madre a su hijo y, por otra, el efecto benéfico y energético que se produce automáticamente cuando nos friccionamos con la mano tras un golpe en la piel.

Efecto psicológico-anímico del quiromasaje

En general, el masaje es una herramienta antigua que, a través del contacto físico y energético, nos ayuda a equilibrar el cuerpo y la mente, ya que sus efectos son tanto fisiológicos como psicológicos. Con el quiromasaje se obtiene efectos mecánicos, que se pueden obtener a través del contacto manual, y efectos psicológicos o mentales.

Entre los mucho beneficios que tiene el quiromasaje está el efecto psicológico-anímico del quiromasaje. Al entrar en contacto la mano del terapeuta con la piel de paciente, este experimenta calma, seguridad y confort, encontrando así relajación, la cual, a su vez, regula y alivia la tensión psicofísica.

El contacto físico que se produce durante el quiromasaje provoca la aparición de endorfinas, las hormonas del bienestar, que provocan una agradable sensación de felicidad. Las endorfinas  impulsan la producción de oxitocina, otra hormona relacionada con el bienestar y las relaciones afectiva). Estas hormonas, junto con los efectos físicos y mecánicos del quiromasaje, provocan que aumente la autoestima y que nos sintamos llenos de energía.

Concretamente, desde el punto de vista psicológico, el quiromasaje ayuda a:

  • Reducir la ansiedad: al disminuir la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Mejorar el estado de ánimo: al provocar la producción de hormonas relacionadas con la felicidad y el bienestar.
  • Aumentar la relajación
  • Mejorar la autoimagen y potenciar una actitud positiva

Autor: CIM Formación

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