Diez consejos para disfrutar al máximo de un masaje

El masaje ofrece una amplia variedad de beneficios para la salud y el bienestar, incluidos el alivio del estrés y el alivio del dolor. No obstante, para conseguir esa sensación hay que comenzar a preparar el masaje antes incluso de que ocurre y seguir estos diez consejos para disfrutar y sacar el máximo provecho de un masaje. Si eres masajista, puedes recomendarlo a tus clientes.

Masajes para mejorar el sistema respiratorio

Cómo disfrutar del masaje

Ser lo más receptivo al masaje como sea posible

Para ello es importante relajarse y dejarse hacer. No hace falta mantener una conversación con el masajista ni parecer simpático. Si tienes mucha tensión, date un ducha caliente antes de ir a recibir el masaje. Otra cosa que te ayudará mucho es hacer dar un paseo previo para despejarte, incluso meditar (esto es algo que puedes hacer incluso en la sala de espera).

No comer justo antes de una sesión de masaje

Deja que el cuerpo digiera la comida antes del masaje. En caso de que la hora te coja demasiado cerca del desayuno o la comida, toma algo ligero, fácil y rápido de digerir. En función de la hora, también puedes valorar dejar la comida para después del masaje.

Ser puntual

Si llegas de forma apresurada, te llevará más tiempo poder relajarte. Además, si llegas tarde, puedes retrasar la sesión y obligar a otros clientes a empezar más tarde, o incluso ver que tu tiempo se ve reducido.

Quítate sólo la cantidad de ropa con la que te sientas cómodo

Si no deseas quitarte mucha ropa, usa ropa que pueda ser cómoda durante el masaje y permitirá que el masajista pueda tocar y mover las áreas de tu cuerpo que quieres que solamente trabaje. Además, para mantener tu privacidad, el masajista saldrá de la sala o cabina mientras te desvistes.

Se te proporcionará una toalla para cubrirte durante el masaje y el terapeuta manual descubrirá sólo la parte de tu cuerpo que recibirá el masaje, lo que garantiza que tu posible pudor será respetado en todo momento. Una vez finalizado el masaje, se te proporcionará privacidad también mientras te vistas. En cualquier caso, no tienes por qué mostrar más de lo que desees y puedes cubrirte sin sentir ningún tipo de culpabilidad o apuro.

Comunícate con tu quiromasajista

Es importante que le digas al masajista cómo estás y cómo te sientes.

La confianza es vital para sacar el mejor provecho de la sesión del masaje:

  • Antes de la sesión, da información precisa sobre tu estado de salud y deja que el masajista conozca tus expectativas y los motivos por los que has acudido a darte el masaje.
  • Si tienes alergia a los aceites, lociones o polvos, ya que es habitual que cualquier terapeuta manual los utilice para para reducir la fricción en la piel. Si informas de este hecho, el masajista puede utilizar otra alternativa.
  • En algunas sesiones, el masajista puede reproducir música durante la sesión. Hay personas que disfrutan mucho con una música relajante, pero a otros les distrae y no se relajan tanto. Si a ti te ocurre esto, informa a tu masajista o indícale sin ningún reparo si por favor puede apagar la música.
  • A algunas personas les gusta hablar durante un masaje, mientras que otras permanecen en silencio. Dile a tu masajista cuál es tu preferencia.
  • Durante la sesión de masaje, indica si sientes cualquier molestia, tanto si es por el propio masaje o por cualquier otro relacionado con el ambiente, como por ejemplo, la temperatura, el volumen de la música, la iluminación, etc.
  • Comenta con el masajista e indica tus sugerencias sobre la cantidad de presión de los dedos, velocidad de movimiento de la mano, etc. Si algo no te resulta confortable, estás en tu total derecho de pedir que cambie estos efectos técnicos de aplicación del masaje. Tu masajista es un profesional que domina diferentes técnicas y puede adaptarse perfectamente a aquellos movimientos que sean más adecuados para ti.
  • No tengas miedo de hablar sobre cualquier temor o preocupación. Es importante que estés lo más cómodo posible durante tu masaje. El terapeuta manual también es un profesional especialmente formado y dedicado a hacer su mejor esfuerzo para que te sientas a gusto.

Recuerda respirar normalmente

La respiración facilita la relajación. La gente a menudo detiene o reduce su respiración cuando se siente nerviosa o se masaje un área más sensible. La buena noticia es que puedes controlar la respiración. Simplemente, concéntrate en ella, en respirar despacio y profundo, sin juzgarte. En pocos minutos se calmará tu respiración y, con ella, tu propia mente.

Relaja tus músculos y tu mente

El endurecimiento de tus músculos durante el masaje es contraproducente. Informa a tu masajista si esto te está sucediendo. Él o ella puede modificar la técnica de masaje que está utilizando y también puede ayudar a relajar la zona afectada.

Si tus pensamientos están interfiriendo durante el masaje, una manera de estar más centrado en el cuerpo y relajar tu mente es seguir mentalmente las manos del masajista y centrarte en cómo se sienten al tacto. También puedes concentrarte en la respiración.

Bebe agua después del masaje

Beber agua no solo ayuda a recuperar los líquidos perdidos durante el masaje, sino que favorece la eliminación de los desechos metabólicos que provoca el propio masaje.

No te levantes demasiado rápido

Si te encuentras mareado después del masaje, no te bajes de la camilla demasiado rápido. Tómate un poco de tiempo para reincorporarte y asimilar los resultados de la sesión. Es normal que el cambio de posición provoque un poco de inestabilidad o mareos, más aún cuando te quedas completamente relajado. Tómatelo con calma y no te apresures. El masajista cuenta con ello.

Reserva varias sesiones de masaje

El masaje tiene sus mayores beneficios a lo largo del tiempo. Los efectos del masaje son acumulativos, por lo que cuanto más a menudo te dan un masaje, mejor te sentirás y tu cuerpo responderá más rápidamente.

Reservar con anterioridad te permite organizar mejor tu tiempo y asegurarte de que el masajista tiene disponibilidad cuando a ti te viene mejor. De una sesión a otra, la relajación se profundiza a medida que los patrones crónicos de estrés en el cuerpo se combaten y se liberan. Si recibes masajes por una tensión muscular crónica, por lo general se necesita más de una sesión.

Por último, cabe añadir que para disfrutar plenamente del masaje, también se pueden seguir una serie de pautas, tanto antes como después de recibirlo.

Autor: CIM Formación

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